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CRISIS DEL CORONAVIRUS Repercusión de la pandemia en las aulas

Familias de alumnos con discapacidad piden más apoyos educativos al gobierno

Una encuesta revela que el 40% de los escolares canarios con necesidades específicas ha recibido clases de refuerzo muy dispersas en el tiempo durante el estado de alarma

Aula vacía en un colegio.

Aula vacía en un colegio. JUANJO GUILLÉN/EFE

La crisis provocada por el SARS-CoV-2 no ha hecho distinciones. Le ha dado un vuelco a la vida de millones de personas de toda condición y en todos los escenarios posibles. Uno de los nudos por desenmarañar generados por la pandemia se localiza en Educación, en concreto en el desarrollo de las clase de forma telemática y en el regreso de los alumnos a las aulas. El rompecabezas recorre todos los ciclos -desde las escuelas infantiles de 0 a 3 años hasta Bachillerato- y afecta a todos los escolares. Y en ese dilema aparece el alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo y sus familias. En Canarias, según una encuesta realizada por Plena Inclusión, el 40% de las familias considera que recibieron apoyos educativos muy dispersos en el tiempo, con una frecuencia de una vez a lo largo de dos semanas durante los tres últimos meses.

La muestra obtuvo 257 respuestas y, entre los resultados que saca a relucir, pone en evidencia las debilidades de muchos sistemas, entre ellos, del sistema educativo. "A esto", apunta la propia organización, "hay que añadir la situación de incertidumbre que viven muchas familias canarias al no saber aún cómo se gestionará la vuelta a las aulas, situación que se agrava cuando se trata del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo.

El 100% de las familias encuestadas muestra preocupación por la reincorporación de sus hijos e hijas a los centros educativos. Especialmente, por temor al contagio si los centros -incluyendo el transporte escolar- no contasen con protocolos efectivos de prevención. "Un temor", aclara Plena Inclusión, "más acuciado en aquellas familias cuyos hijos e hijas son población de riesgo por sus circunstancias de salud (cardiopatías, dificultades respiratorias, dificultades de movilidad...)".

A esta preocupación, las familias añaden que, el alumnado con discapacidad intelectual, autismo y parálisis cerebral, puede presentar dificultades para seguir las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias, como son el distanciamiento social y las medidas higiénicas, si no cuentan con apoyos suficientes y personalizados en el ámbito educativo.

Las familias aseguran que desconocen si los protocolos, que entienden deben establecerse desde la Consejería de Educación, tendrán en cuenta las particularidades del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, especialmente de aquellos y aquellas que requieren grandes necesidades de apoyo.

Los padres y las madres encuestadas apuntan que los profesionales especializados en logopedia, fisioterapeuta o terapeuta ocupacional no han prestado ningún tipo de apoyo durante el confinamiento a sus hijos e hijas, en detrimento de su calidad de vida, con la consecuente preocupación de que haya un retroceso en su desarrollo. El apoyo específico para las actividades orientadas al aprendizaje y las sesiones terapéuticas requiere dominar metodologías y herramientas desconocidas por muchas familias, quienes se han visto obligadas a asumir durante este confinamiento roles muy profesionalizados.

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