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Entrevista a Ramón Aciego

"Los cambios de consejero han tenido graves efectos en la gestión de la crisis"

"Tenemos dudas porque no sabemos si se podrá controlar el contacto entre alumnos", indica el presidente del Consejo Escolar de Canarias (CEC)

El presidente del Consejo Escolar de Canarias, Ramón Aciego, en la sede del órgano, en La Laguna.

El presidente del Consejo Escolar de Canarias, Ramón Aciego, en la sede del órgano, en La Laguna. ANDRÉS GUTIÉRREZ

¿Se puede sacar algo positivo de la crisis del coronavirus en lo que respecta a educación?

El principal reto de esta pandemia es que esto no haya pasado en balde, que aprendamos algo. Y la escuela tiene un papel importante ahí. No sería admisible que en el marco de la escuela, y de manera transversal desde diferentes materias y niveles, no se reflexione sobre lo que está suponiendo esta crisis para la humanidad. Nos encontramos ante una paradoja importante porque nos hemos dado cuenta de que, en el siglo XXI, el estado del bienestar no está nada claro y que las nuevas generaciones tendrán un nivel adquisitivo y una calidad de vida peor que la nuestra. Nuestros hijos no progresan pero hay que pensar en la fórmula para que no les vaya tan mal. Además de todo eso, ahora el coronavirus está suponiendo un palo importante para la humanidad.

¿Y no está ya la escuela ayudando a los jóvenes a reflexionar sobre esta situación?

La escuela no debe ser una enseñanza curricular, sino una enseñanza para la vida, y si existe un contenido transversal que tiene que ser abordado es precisamente lo que ha supuesto esta pandemia a nivel sanitario, social y económico para nuestra civilización. Aprendamos de esto. La nueva forma de dar clase que se ha instaurado con la llegada de la pandemia ha ayudado pero también nos ha acelerado mucho. Pero claro que hemos ido aprendiendo. Y además lo estamos haciendo de la noche a la mañana.

¿Y qué deficiencias ha puesto de manifiesto esta crisis en el sector de la educación?

En educación, Canarias está donde está: en el pelotón de los países desarrollados pero en los niveles de cola. Y con esta pandemia se han puesto aún más de relevancia las deficiencias de nuestro sistema. Uno de los problemas más importantes es el absentismo, pero también está la brecha digital, la brecha social, la económica y la cultural aunque precisamente si existe una institución que trabaja por la igualdad y la inclusión es la escuela. Para mejorar como comunidad autónoma no creo que haya que mirar tanto al País Vasco o a Alemania porque son realidades muy diferentes, sino a Portugal o Castilla-La Mancha, donde han estado realizando una apuesta importante en educación y tienen una realidad más similar a la nuestra.

¿Y qué han hecho esos territorios para situarse en un lugar tan destacado?

Han invertido en educación y cuentan con un elemento muy importante, la ilusión. Hay que ilusionar a la gente para meterla en un proyecto que realmente merezca la pena.

El CEC siempre ha solicitado más inversión en educación. ¿Es este dinero ahora aún más importante tras la crisis originada por el coronavirus?

El dinero es siempre necesario pero ahora la Ley Canaria de Educación nos sitúa en un lugar peligroso porque la norma establece que se dedicará a este sector una cantidad que equivale al 5% del PIB. Pero si este cae puede suponer incluso que se tenga que devolver dinero. Está claro que tiene que haber un incremento económico en educación porque el 38% de la población de Canarias y el 30% de España tiene un nivel formativo bajo en la población de entre 25 y 34 años, cuando en Europa solo es del 14%. Pero el verdadero problema está en el nivel formativo medio, que en las Islas es muy bajo y marca la diferencia con otros territorios. Otro dato importante es el del abandono escolar temprano, que es del 22% en las Islas, y eso se explica en parte por la existencia del certificado de estudios de la ESO, que es una peculiaridad del sistema educativo español. La inexistencia de este título no significa que todo el mundo apruebe en otro países sino que allí se elaboran itinerarios personalizados para cada alumno. Así que en España habría que darle alternativas a los alumnos y eso tendría que estar recogido en la nueva Ley de Educación.

Precisamente esos itinerarios personalizados tendrían que contar con una mayor inversión.

Se trata más de un elemento estructural y del sistema educativo español y canario. La educación en España es excesivamente enciclopédica y está pensada para formar universitarios. Hemos tenido muchas leyes de educación pero las que han supuesto un cambio significativo son la Ley de 1970, que amplió la enseñanza obligatoria de Primaria a la EGB, y la Logse de 1990, que amplió la enseñanza obligatoria con la ESO hasta los 16 años. Pero lo que no se ha hecho es adaptarse a la realidad diversa de los jóvenes porque no a todos les va lo de poner codos. Hemos avanzado significativamente al ampliar el nivel de obligatoriedad pero no hemos mejorado los modos, y eso genera mucho fracaso.

¿Qué tendría que incluirse sin falta en la nueva Ley de Educación que prepara la ministra Isabel Celaá?

Me daría mucha pena que cosas como las que comentamos, a nivel estructural, no se tratasen. Se debe realizar un replanteamiento metodológico de la enseñanza obligatoria. No se puede pensar que está destinada únicamente para aquellos que luego van a hacer la prueba de acceso a la universidad y una carrera. Esta enseñanza es para todos los ciudadanos y tiene que preparar para la vida.

¿Qué opina de la decisión del Gobierno de favorecer la promoción del alumnado en este final de curso tan atípico?

Se ha hablado mucho del aprobado general que parece haberse promovido con la pandemia. Hay que recordar que en Italia no repite más del 1% de los alumnos pero en España alcanzamos el 28% y, en Canarias, el 35%. A mí me ha dado pena porque, aunque ha habido un cambio con esta nueva docencia virtual que se ha tenido que promover estos meses, persiste la tendencia enciclopédica. Eso lo ha denunciado el Consejo Escolar de Canarias siempre porque lo importante es saber hacer, y con unos currículos tan rígidos no se puede mantener la atención a la diversidad del alumno.

¿Qué opina de la decisión del Gobierno central de excluir de las ayudas económicas por el Covid-19 a la escuela concertada?

La educación es un derecho y por tanto tiene que ser un servicio público garantizado, y todas las ayudas deben ir dirigidas al beneficiario último que es el alumnado. Otra cosa es que el Ministerio diferencie entre las empresas pero a nosotros lo que nos interesa es la calidad de la educación y los medios tienen que ir dirigidos a eso.

La comunidad educativa ha tenido que hacer frente a esta crisis con tres consejeros diferentes al frente del área en el Gobierno de Canarias. ¿Ha tenido consecuencias en la gestión?

Claro que ha tenido consecuencias graves. Ahora volvemos a tener una nueva consejera, a la que le deseamos todos los aciertos porque los de ella serán los de la comunidad educativa en Canarias. Ella, al igual que los anteriores consejeros, cuenta con nuestro compromiso como órgano de asesoramiento pero todos tenemos muchas preguntas porque el grueso de los profesores ya está de vacaciones mientras los equipos directivos siguen esperando por indicaciones para el próximo curso. No sabemos mucho porque aún quedan muchas cosas pendientes.

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