El francés Christian Perazzone, de 50 años, será el director de la futura Fundación que creará el escultor Martín Chirino en el Castillo de la Luz. El nombre del historiador, gestor de museos y comisario de exposiciones ya ha sido acordado con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, propietario del inmueble histórico que restauran ahora mismo los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. La corporación que preside Juan José Cardona conoció el pasado mes de junio un informe "de mínimos" sobre las necesidades del nuevo espacio cultural, cuyo proceso de gestación comenzó con Josefa Luzardo en la Alcaldía, lo retomó el socialista Jerónimo Saavedra y lo pretende afianzar el propio Cardona.

La crisis no ha influido, al menos en el propósito, en la idea de utilizar el Castillo de la Luz y su parque como contenedor de una selección de las obras más representativas de uno de los fundadores del grupo El Paso y uno de los últimos de la tradición de la forja y el yunque. En este sentido, las partes se comprometieron en mayo pasado a presentar en un plazo de ocho meses un borrador de los estatutos de la Fundación y fijar el marco económico. En respuesta a este acuerdo, un encuentro del mes de junio, antes de agotarse el plazo, ha servido para que el equipo del PP, donde destaca la concejala de Cultura, María Isabel García Bolta, empiece a hacer números sobre los costes de la infraestructura cultural.

Según Jesús Castaño, colaborador del artista, a la hora de desarrollar un proyecto de esta envergadura existen "una serie de mínimos", en concreto "departamentos especiales para la conservación y almacenamiento de las obras. Son imprescindibles, y hay que valorarlos", agrega. "En todo caso, el proyecto ha tenido con este Ayuntamiento un gran avance. Ya hay papeles, un director que es Christian Perazzone, un presidente que es Martín Chirino, y todo ello es muy importante. Hay que tener en cuenta que hay unas obras por medio de los arquitectos Nieto y Sobejano, y hay que esperar a que finalicen. Y luego queda el acondicionamiento".

Martín Chirino, que se encuentra de vacaciones en Asturias, subrayó a este periódico la importancia de los espacios culturales humildes tras una etapa "donde se dijo que la cultura era una fiesta. Pero esa fiesta se ha alargado en el tiempo, se ha politizado en exceso", agregó. El Premio Nacional de Artes Plásticas y exdirector del CAAM manifestó que su futura Fundación "estará dentro de esta reflexión", pero sobre todo, añadió, "en la idea de conectar y trabajar con la sociedad civil. Ahora estamos a la espera de un nuevo contacto con el Ayuntamiento para poner en marcha otra fase. Todo es trabajo, pero yo estoy muy ilusionado. Es un proyecto arduo, en una época muy compleja, pero importante para mí, para el arte y para los canarios".

La materialización de la Fundación conlleva el desembarco en la sede histórica de, aproximadamente, unas 300 obras entre esculturas y grabados, de las que diez serían donaciones. El artista, que trabaja en Valyunque, un taller-residencia en Morata de Tajuña, a 30 kilómetros de Madrid, ha adquirido en los últimos años una serie de piezas de las que se había desprendido él, o bien galeristas y coleccionistas. La finalidad era que la obra volviese para formar parte del patrimonio de la Fundación.

El virtual director del futuro espacio cultural, Christian Perazzone, con una dilatada experiencia en la gestión artística, hizo de cicerone en una pasada visita de la ministra Ana Pastor a las obras del Castillo de la Luz, pagadas con el 1 % de los presupuestos de obras públicas para el patrimonio cultural. Con buena sintonía con María Isabel García Bolta, el historiador explicó la rehabilitación del Castillo de la Luz y cuáles eran los objetivos de la Fundación dedicada a la obra de Martín Chirino. Su presencia pasó desapercibida, pero ya aquel día era la persona designada para estar al frente de la sede cultural.

El Ayuntamiento, a partir de la etapa de Juan José Cardona, ha manifestado una y otra vez su especial querencia por transformar el tejido urbano y cultural del Puerto. El proyecto pretende convertir el parque Santa Catalina y el Castillo de la Luz en motores de la metamorfosis, a través de la creación de puntos de atracción para los turistas que redunden en la mejora de la economía del barrio. La idea viene de la etapa de Josefa Luzardo, cuyo ambicioso y desgraciado frente marítimo incluía la propuesta de la Fundación Martín Chirino. La otra pata la ponen los arquitectos Nieto y Sobejano, un estudio archipremiado, especialistas en el casco histórico, autores del nuevo Museo Canario y en los que el artista tiene absoluta confianza.