La crisis económica y financiera está proporcionando ahora a esta disciplina profesional, en expansión en los últimos años, un salto cualitativo y cuantitativo en la demanda, según asegura Silvia Guarnieri, coach y autora junto a Miriam Ortiz del libro No es lo mismo.

La Fundación Universitaria de Las Palmas y la Escuela Europea de Coaching presentaron esta semana el libro, con prólogo de Mario Alonso Puig, un título publicado el pasado año y que ya está en su segunda edición.

"Es una especie de abc del coaching y contiene 32 distinciones, los criterios más fáciles de entender para los coaches (los profesionales que se dedica a esta disciplina), y los clientes. Es un libro de divulgación", explica Guarnieri, que estuvo en el acto de presentación en la sede del Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

A su juicio, "la crisis, sin duda, está acelerando la utilización de coaches por las empresas. Nosotros, desde que empezó, tenemos cada vez más demanda. Por que en una coyuntura como esta hace falta más si cabe saber cómo gestionar. Cada vez nos encontramos con más empresas y más organizaciones que nos piden coaching individual y en equipos", señala.

El cambio de paradigma en el ámbito laboral, dominado hasta hace pocos años por una estructura jerárquica y piramidal en la que primaba el ordeno y mando del jefe, y la transformación realizada ya en muchas organizaciones que ahora desarrollan un auténtico trabajo en red, está en el origen del coaching.

También en su expansión, en la medida en que ese cambio de mentalidad está extendiéndose, de arriba abajo, desde las empresas multinacionales hasta las Pymes.

Aunque esa es su especialidad, Silvia Guarnieri explica que el coaching "no es sólo para directivos. Existe el life-coaching para el tratamiento individualizado de quienes quieren dar un cambio a su vida".

Diferencias culturales

¿Y cómo es el trabajo del coach para conseguir ese nada desdeñable objetivo? "No es una asesoría sino una disciplina que lo que hace, básicamente, es preguntas a la persona para detectar dónde están sus posibles límites, esos que le impiden accionar en la dirección adecuada para conseguir el cambio y la mejoría: en su vida personal, en la gestión de su empresa, etc".

Nada que ver con la consulta del psicólogo. "Existen grandes diferencias entre un psicoanalista y un coaching. Yo diría que muchos psicólogos son coach, en realidad. La diferencia es que el coach no trabaja con el pasado del individuo: las preguntas que se le formulan, lo que nos interesa, es su presente y lo que puede derivar en su futuro"

Las limitaciones más frecuentes que detectan los coach en el ejercicio de su profesión tienen que ver mucho con la cultura. "No son las mismas en México que en Argentina o en España. Por ejemplo, la más común entre los españoles es el miedo al ridículo. Está muy acentuado y, es en suma, temor al fracaso".