| A corregir. El apiñamiento dental, la inclinación de las piezas hacia afuera, la mordida inadecuada y la protusión de la mandíbula son algunos de los problemas más frecuentes que exigen un tratamiento de ortodoncia. Esta patología se suele corregir en dos fases: una inicial en la que se armonizan el maxilar y mandíbula, cuando así se requiera, con aparatos fijos y móviles; y una segunda que incide en los problemas de las piezas dentales mediante la implantación de brakets.

| Tratamiento. La detección temprana de estas patologías y su tratamiento permiten corregir el crecimiento de la mandíbula, armonizar el ancho de las arcadas dentales, corrige hábitos orales y reduce el riesgo de se produzcan traumatismos dentales.

| Estética. El Colegio de Dentistas de Las Palmas asegura que el tratamiento temprano simplifica sobremanera la llamada ortodoncia correctiva, favorece la higiene, resuelve posibles problemas respiratorios o derivados del habla y, según los profesionales, "mejora la estética y la autoestima en un momento en el que su impacto emocional es muy importante para el desarrollo psicológico y la integración social del niño".

| Un lujo. Ir al dentista es un servicio caro, según la mayoría de usuarios, razón por la que los profesionales recomiendan que se utilicen los programas gratuitos para pacientes entre 6 y 15 años. La detección temprana es determinante para evitar intervenciones de mayor envergadura. Y la ortodoncia en estos casos evita que sea necesaria la extracción de piezas y otras opciones quirúrgicas para corregir posibles problemas óseos o de musculatura.