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CRISIS DEL CORONAVIRUS

Temor por el futuro profesional

Los estudiantes están inquietos por cómo el virus afectará a su porvenir

Temor por el futuro profesional

Temor por el futuro profesional

La Covid-19 está marcando la apertura del curso escolar para los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, ciclos formativos y otras enseñanzas, que ayer continuaban acudiendo a los institutos a cuentagotas para conocer el protocolo sanitario impuesto para evitar contagios antes del inicio de clase. Los estudiantes se muestran preocupados por su futuro profesional si el coronavirus se instala durante mucho tiempo en la sociedad.

Luis Suárez y Helena Melián, estudiantes de segundo de Bachillerato Artístico, tenían “ganas de comenzar las clases” en el IES Pérez Galdós, aunque eran conscientes de que este curso “no se inicia con demasiada normalidad” y que cualquier cosa puede ocurrir antes de que finalice, y cuando menos lo esperen.

“No me preocupa estudiar en casa, sino el trabajo que tendré que hacer para superar el curso”, subraya Luis, con la cabeza ya puesta en el examen de acceso a la universidad (EBAU). El joven, que tiene una banda de música, ya vive en sus propias carnes el impacto que ha supuesto el coronavirus en la sociedad y, especialmente en la cultura, uno de los sectores más afectados. “Nos cuesta más que antes hacer conciertos, que la gente vaya y que pague por nuestra música”, explica.

Helena Melián también ve su futuro tambalearse, sobre todo porque quiere dedicarse al teatro y al cine. “El virus durará lo que tenga que durar, pero las administraciones tienen que tomar medidas en el sector para que la gente vaya al cine, al teatro, sino nuestro futuro será muy duro”, añade la joven, con ganas de encontrarse con sus compañeros.

La menor confía en que no habrá que volverse a confinar en casa. “Sería muy triste; el pasado año no fue demasiado duro porque los profesores estaban más preocupados por los que acababan la Secundaria y por los que entraban en la universidad que por nosotros, que estábamos como en el medio, pero se echaba de menos el contacto con los compañeros, esas miradas de complicidad que se forman en el aula”, reflexiona la futura artista, ilusionada sobre cómo van a ser las clases con mascarilla en una modalidad educativa en la que está matriculada -Artes escénicas-, donde la expresión física y el contacto es muy importante.

Temor por el futuro profesional

A pocos metros de los jóvenes, Gabriel Pérez y Víctor Miranda, estudiantes de segundo de Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, también están inquietos por su futuro si no se frenan pronto los contagios. Víctor, con 17 años, estudia el Bachillerato en francés porque quiere ser traductor e interprete, y teme que si la pandemia se alarga en el tiempo le impida salir fuera de Canarias a cursar estudios universitarios, bien por cuestiones sanitarias o económicas, como tiene pensado cuando acabe en el instituto.

Gabriel, de 16 años, por su parte, no piensa tan a largo plazo pero sabe que tendrá que tener este año muy buenas notas y aprobar la EBAU si quiere ser profesor de Educación Física por lo que una hipotética vuelta a casa supondrá más esfuerzo al no contar con el asesoramiento directo de los profesores. “Sé que dependerá de mi, así que vengo motivado para estudiar”, puntualiza el joven, que añade que aprovechara las clases presenciales por si les mandan pronto a casa al saltar algún positivo. “Somos muchas personas en el centro, alumnos, profesores, personal de mantenimiento. Alguien dará positivo seguro”, augura Víctor.

Los que pasan este año la EBAU son los más preocupados por el impacto del coronavirus

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Ambos confiesan que estudiar online fue “muy cansado” dado que estaban muchas horas delante de la pantalla para terminar los trabajos encomendados, aunque el tercer trimestre fue de puro repaso ya que no avanzaban en los contenidos. Señalan además que muchos profesores no estaban preparados para trabajar digitalmente con sus alumnos y que ello se notó, aunque reconocen que durante el confinamiento contaron con el apoyo y ánimo de los docentes para acabar el curso. “Este año será más complicado porque habrá que dar el temario que no se dio el pasado año, más el de éste”, apunta Gabriel.

A Ariadna Trujillo y Valeria González, más que preocuparles su futuro profesional lo que les inquieta es qué se van a encontrar en el instituto. Las jóvenes, de 15 años, se incorporan por primera vez al centro para estudiar primero de Bachillerato en Ciencias Sociales después de haber estado desde infantil en las Dominicas.

“Me preocupa la adaptación al centro; en las dominicas ya conocíamos los métodos de trabajo, a los profesores, a las compañeras, pero aquí no sé cómo será. Estoy un poco asustada la verdad”, manifiesta Ariadna, que indica que su madre no la quiso sacar antes del colegio de monjas para ver si maduraba.

Su compañera Valeria admite que traen buen nivel por lo que, en ese aspecto, no hay demasiado problema. “Creo que básicamente el primer trimestre será repasar; aunque estoy preocupada sobre cómo se va a recuperar lo perdido. El pasado año avanzamos muy poco, básicamente era repasar, y lo que aprendíamos nuevo no planteaba dudas. Eso de que lo lees y lo entiendes”, apunta.

Los alumnos de Bachillerato no quieren regresar a casa a estudiar online

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“Gracias a Dios”, dijo Ariadna, estarán en la misma clase por lo que el impacto de entrar en el instituto será menor. Ariadna quiere ser psicóloga, mientras que Valeria aún no tiene claro cuál será su porvenir profesional, aunque optará por los idiomas o por algo que tenga que ver con el Turismo.

Victoria Alejandra Raaz, y Didi Jurado, ambos de 16 años y estudiantes de primero de Bachillerato de Artes Plásticas y de Artes Escénicas, Música y Danza, respectivamente, salen del IES Pérez Galdós riéndose tras conocer el protocolo de higiene que ha establecido el centro, en base a la normativa dictada por las consejerías de Educación y Sanidad. Les ha sorprendido las veces que se tendrán que lavar las manos con el gel hidroalcohólico a lo largo del día, que también deberán incluir en la mochila junto a una mascarilla de repuesto. Al menos en las clases de Educación Física no tendrán que utilizar mascarilla, algo que alivia; por lo demás, ninguna novedad más allá de lo que esperaban en este inicio de curso tan especial.

“Estaremos dos semanas en clase y ya está”, anuncia Didi sobre la dificultad para mantener con rigurosidad el protocolo establecido a una edad en donde el contacto físico es un elemento primordial para socializarse y para hacerse mayor. Los estudiantes de Bachillerato que acudieron ayer a iniciar su actividad lectiva en los institutos de Tomás Morales, creen que el primer trimestre será de repaso, dadas las condiciones en las que acabaron el pasado año el curso por la aparición del coronavirus.

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