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CRISIS DEL CORONAVIRUS

El plasma de pacientes que superan el virus puede ayudar a los enfermos graves

El Negrín participa en un ensayo nacional, junto con el ICHH, para comprobar si esta inmunoterapia pasiva puede evitar el paso a una fase aún más aguda de la infección

El plasma de pacientes que superan el virus puede ayudar a los enfermos graves

El plasma de pacientes que superan el virus puede ayudar a los enfermos graves

El plasma sanguíneo de pacientes que han logrado liberarse del Covid-19 podría evitar que los enfermos que se encuentran hospitalizados como consecuencia de las complicaciones provocadas por la patología experimenten un agravamiento en su estado de salud. Sobre este eje principal gira el ensayo clínico en el que participan el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y el Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia, junto con otros 31 hospitales del territorio nacional y 19 centros de transfusión. El estudio, promovido por la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y financiado por el Instituto de Salud Carlos III, pretende reclutar a un total de 278 enfermos en todo el país y alrededor de 200 donantes para comprobar los beneficios clínicos de esta práctica.

“Estamos seleccionando a una serie de pacientes que se encuentran graves y que, a pesar de sufrir neumonías, no precisan ventilación mecánica. El propósito es aplicar una inmunoterapia pasiva en la que mediante la infusión de una dosis única de plasma de donantes convalecientes se pueda impedir el progreso a una fase más grave de la infección y, por tanto, que estos enfermos sean derivados a las unidades de cuidados intensivos”, explica la doctora Luisa Guerra, especialista en Hematología en el citado hospital grancanario y una de las investigadoras principales de este ensayo. La terapia pretende adherirse a los tratamientos generales indicados para el manejo de la afección.

Según detalla la profesional, el proceso de donación es muy sencillo y tiene una duración aproximada de 20 minutos. Basta con conectar a los donantes a una máquina de aféresis para centrifugar la sangre y separar sus componentes. Así, el plasma –que es la fracción líquida– es depositado en una bolsa de recolección en un volumen aproximado de 300 centímetros cúbicos. Posteriormente, se realiza la transfusión por vía intravenosa a los enfermos ingresados en planta, concluyendo el proceso en 15 minutos. “Es fundamental que no hayan transcurrido más de siete días desde que los pacientes hospitalizados iniciaron la sintomatología asociada al virus.”, apunta la doctora Guerra.

Lo cierto es que muchas de las personas que han superado la infección por SARS-CoV-2 han podido generar inmunidad contra la dolencia, gracias al desarrollo de anticuerpos –glucoproteínas–, cuya presencia puede ser detectada a través de una prueba serológica. “En el plasma de estos sujetos encontramos proteínas como las gammagloblulinas, que podrían ser muy útiles para ser transferidas a pacientes que se encuentran en estado grave y que aún no han desarrollado inmunidad”, enfatiza la hematóloga.

No obstante, los donantes –que pueden ayudar hasta a dos personas cada uno– deben cumplir una serie de requisitos básicos. “Es imprescindible que hayan pasado 14 días desde que la prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa –PCR– haya reflejado un resultado negativo. Si por el contrario, no han sido sometidos a este test para comprobar que la infección ya no se encuentra presente, debe haber transcurrido un mes desde la manifestación del último síntoma”, asegura la facultativa.

Requisitos

Pero eso no es todo. Pues a esto hay que sumarle que las personas que vayan a realizar este acto altruista tengan edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, un peso superior a 50 kilos y accesos venosos adecuados para poder canalizar una vía y realizar la donación.

Además, no deben haber recibido transfusiones de sangre y, en el caso de las mujeres, es preferible que no hayan tenido embarazos previos. “Si esto hubiera ocurrido, habría que realizar una determinación de la presencia de anticuerpos anti-HLA, pues pueden provocar efectos adversos en los receptores. Es cierto que la infusión de plasma puede tener algún tipo de reacción alérgica, pero es un hecho muy poco frecuente. Sin embargo, aquellos pacientes que reciben plasma de donantes con anticuerpos anti-HLA podrían sufrir un deterioro respiratorio”, advierte la doctora.

En base a las palabras de la hematóloga, el Negrín ya ha concluido la selección de donantes para este ensayo, logrando aunar un total de seis personas. El reclutamiento de pacientes, en cambio, permanece activo y la terapia ya ha sido probada en tres enfermos hospitalizados, que continúan en seguimiento. “La intención es reunir, al menos, cuatro pacientes, pero esperamos poder reclutar algunos más”, comenta. “Los datos preliminares de otros hospitales ofrecen resultados prometedores”, prosigue la especialista, “pero en nuestro caso, aún es muy pronto para poder hacer valoraciones”.

Asimismo, la facultativa no duda en animar a las personas que hayan padecido la enfermedad a ponerse en contacto con el teléfono 900-234-061, que el ICHH pone a disposición de los donantes convalecientes, con el fin de que puedan participar en otros estudios observacionales que se están ejecutando en otros hospitales.

Cabe resaltar que este estudio comenzó a operar el pasado mes de marzo en aquellas comunidades autónomas en las que la incidencia del patógeno era mayor. En el caso concreto del Negrín, ha sido durante la segunda oleada de la pandemia cuando se ha integrado a esta investigación nacional. “Para nosotros es un logro poder participar en un ensayo de estas características. Hemos comenzado en el transcurso del presente mes, y el hospital ha hecho un gran esfuerzo para que todos los pasos puedan realizarse de forma satisfactoria”, destaca la investigadora.

Las previsiones apuntan a que tendrá que pasar un año para averiguar la eficacia de esta terapia, pues se trata de un proceso muy complejo que exige un minucioso análisis de los resultados. “Para los hematólogos, todo esto se traduce en una contribución para poder contener los efectos de esta pandemia”, valora la sanitaria.

Sin embargo, la iniciativa ha necesitado la implicación de un equipo multidisciplinar. De hecho, además del Servicio de Hematología –con la doctora Teresa Molero como responsable del área–, en el estudio participan especialistas de Medicina Interna –siendo el doctor Óscar Sanz uno de los principales líderes del equipo–, Microbiología y Radiología, entre otras unidades.

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