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La vacuna viajaba viva y activa

La vacuna viajaba viva y activa

La vacuna viajaba viva y activa

El equipo médico de la Expedición Filantrópica contra la viruela zarpó desde A Coruña, a bordo de la corbeta María Pita, el 30 de noviembre de 1803. Como señala el investigador Antonio López, “durante diez largos años llevará la vacuna de la viruela, por caminos reales y veredas secundarias, desde el norte de México hasta el sur de Chile y desde Acapulco a Filipinas, Cantón, Macao, Santa Elena y Lisboa, dando la vuelta al mundo por mar”.

Isabel Zendal Gómez fue una de las principales protagonistas de la expedición que entre 1803 y 1814 distribuyó la primera vacuna de la historia por el mundo entero y de manera gratuita.

La Expedición Balmis transportaba un antídoto procedente de vacas enfermas de viruela: la vacuna viajaba, viva y activa, mediante las inoculaciones de brazo a brazo que posibilitaban los expósitos reclutados para la expedición. Cuidar de los 22 niños que llevaron la vacuna de la viruela desde A Coruña hasta México y de los 26 que viajaron desde Acapulco a Filipinas fue responsabilidad directa de Isabel Zendal. Entre esos niños había uno, de nombre Benito, que según algunas fuentes era hijo adoptivo de Isabel, mientras que otras apuntan más bien a que Isabel era madre soltera.

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