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Los pacientes ingresados por Covid-19 tienen más riesgo de sufrir trombosis

El proceso inflamatorio que desencadena el virus incrementa el peligro | Los profesionales prefieren administrar heparina en lugar de anticoagulantes orales

Los pacientes ingresados por Covid-19 tienen más riesgo de sufrir trombosis

Los pacientes hospitalizados por Covid-19 están sujetos a un mayor riesgo trombótico que aquellos que precisan ingreso por otras infecciones. Así lo avalan diversos estudios. Y es que el nuevo coronavirus puede desencadenar procesos inflamatorios graves, aumentando así las probabilidades de sufrir fenómenos trombóticos. Hoy, precisamente, se celebra el Día Mundial de la Trombosis, una fecha que pretende crear conciencia social sobre esta patología y las complicaciones que causa en el estado de salud de los afectados. “Hay algunas infecciones que, por el estado inflamatorio que provocan, causan alteraciones en la coagulación de la sangre. La frecuencia de estos episodios en pacientes con Covid ha sido muy llamativa desde la primera oleada, pues hemos observado muchos más casos”, explica la doctora Laura Quintana, especialista en Hematología en la Unidad de Hemostasia del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.

Ante esta realidad, los profesionales apuestan por la prevención recurriendo a la heparina. “Es un anticoagulante que se puede suministrar por vía intravenosa o subcutánea y cuya eficacia ha quedado demostrada. Además, no interfiere con los fármacos que pueden precisar los pacientes que luchan contra el virus en hospitales”, indicó la especialista. De hecho, a los enfermos con Covid-19 previamente anticoagulados con otros recursos terapéuticos, “se les suele sustituir su medicación habitual por la heparina cuando están hospitalizados”.

Cabe resaltar que, a nivel pulmonar, la infección por SARS-Cov-2 despierta una respuesta inflamatoria en los alveolos, pues se trata de un agente extraño que impulsa a las células del sistema inmunológico a atacarlo. “En ese proceso se produce también un ataque a todas las estructuras que hay alrededor, lo que hace que se liberen sustancias que estimulan a la coagulación y sea más fácil que se produzca un trombo”, detalla la sanitaria. “Teniendo en cuenta todo esto”, prosigue, “es fundamental actuar de forma precoz para evitar las complicaciones”.

La trombosis es una dolencia caracterizada por la aparición de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo -una vena o una arteria-. El cuerpo posee mecanismos para erradicarlo, sin embargo, cuando no puede hacerlo, o bien, el coágulo se forma sin que exista un daño, las consecuencias pueden llegar a ser muy graves. “El coágulo ocluye al vaso sanguíneo. Si es una vena, hablamos de una trombosis venosa. Si por el contrario esto ocurre en una arteria, estaríamos ante una trombosis arterial”, recalca la hematóloga del hospital grancanario.

Según la especialista en Hematología Laura Quintana, "estos trombos pueden causar un accidente isquémico transitorio, o bien, un daño cerebrovascular permanente"

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En base a las palabras de la experta, una de las más preocupantes es la trombosis venosa profunda, que se produce fundamentalmente en las venas de las extremidades inferiores, y que puede derivar en una embolia pulmonar. “Esto sucede cuando un trozo de trombo se desprende y viaja hasta las arterias pulmonares provocando un bloqueo”, afirma.

No obstante, la trombosis también puede ser la responsable de causar un ictus o infarto cerebral. “Algunos trombos afectan a pacientes que padecen arritmias como la fibrilación auricular –muy frecuente entre la población– . Este trastorno hace que se cree un movimiento anormal en el corazón, que afecta a la sangre, y que favorece la aparición de coágulos en el propio órgano. Estos pueden desplazarse a través de las arterias y llegar hasta el cerebro, provocando un ictus en ese mismo instante”, alerta la facultativa. Para después agregar que, “estos trombos pueden causar un accidente isquémico transitorio, o bien, un daño cerebrovascular permanente”.

Asimismo, los principales factores de riesgo “modificables” que pueden desencadenar episodios trombóticos son el tabaquismo, el alcohol y la obesidad. Si bien es cierto que las cirugías mayores, las hospitalizaciones y la inmovilidad son otras circunstancias que no deben pasar inadvertidas. “La trombosis es la principal causa de muerte evitable en pacientes hospitalizados. Por eso, los enfermos deben preguntar a su médico por su riesgo de trombosis y no ignorar este peligro”, enfatiza la hematóloga.

Otros grupos sujetos a una mayor predisposición los conforman los mayores de 60 años, los pacientes oncológicos o cardiópatas, las embarazadas, las mujeres que reciben anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales recomendados tras la menopausia y todas aquellas personas que tengan antecedentes familiares.

Tratamientos

Por lo que concierne al arsenal terapéutico que se encuentra disponible para manejar la patología, además de la heparina, existen anticoagulantes orales como el Sintrom –la marca comercial más empleada y que forma parte de una familia de medicamentos denominados antivitamina K– y otros de acción directa.

“En situaciones agudas de trombosis, algunos pacientes deben someterse a una trombectomía o a una trombolisis. La primera consiste en extirpar el trombo en el vaso sanguíneo en el que se produce. La segunda, en administrar fármacos por vía intravenosa para diluir los trombos. Ambas son técnicas muy restringidas y solo debemos recurrir a ellas para abordar casos muy específicos”, subraya la profesional del Negrín.

A juicio de la facultativa, la trombosis es una patología que requiere una mayor visibilidad, pues su gravedad es desconocida por gran parte de la población y, de no ser tratada, puede conducir incluso a la muerte. “Uno de cada cuatro fallecimientos en el mundo se relaciona con complicaciones de la trombosis. Se trata de una patología muy frecuente, pero el desconocimiento que se tiene sobre ella hace que no sea percibida como un problema real”, sentencia la doctora de la Unidad de Hemostasia.Cada 13 de octubre se celebra el Día Mundial de la Trombosis con el propósito de concienciar a la población sobre las causas, las complicaciones y los factores de riesgo que intervienen en su desarrollo. “Estamos ante una patología que causa mucha morbimortalidad y que es muy poco visible, por lo que hay que reconocer los síntomas que indican su aparición y consultar cuanto antes a los especialistas”, indica la doctora Laura Quintana. Siguiendo esta línea, entre la sintomatología propia de las trombosis venosas profundas destaca la dificultad para ejecutar movimientos con la pierna, los dolores en la zona del gemelo y el muslo y la inflamación. En los tromboembolismos pulmonares, en cambio, son frecuentes las palpitaciones, la disneafalta de airey la sensación de dolor en la zona de pecho. “Es fundamental conocer bien nuestro cuerpo para poder identificar estas señales de alarma y actuar de forma precoz . Solo así se pueden evitar secuelas y daños más graves”, apostilla la facultativa del Negrín. “En el caso de las trombosis arteriales que derivan en ictus”, añade, “las dificultades en el habla y en el movimiento suelen ser algunos de los síntomas más comunes”.

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