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Salud

En honor a Sejmet

El primer testimonio escrito en el que se documenta la influencia de la música sobre la salud humana se encuentra en los papiros de Lahun, en el antiguo Egipto. En otros escritos médicos de mayor antigüedad se relata el efecto de la música sobre la fertilidad femenina. El médico Herófilo de Alejandría (335 a.C) utilizando la escala musical regulaba el ritmo cardiaco; de hecho, era una práctica médica para determinadas enfermedades el uso de la respiración, ejecutando determinados cantos en los que en ciertas partes se variaba el ritmo respiratorio.

Entre las numerosas divinidades egipcias relacionadas con la salud, podemos destacar a Isis, como diosa de la salud, creadora de los remedios curativos, a Horus, del que eran requeridos sus favores, especialmente ante las heridas por mordedura, y Sejmet, la diosa de la sanación. La enfermedad se consideraba el efecto resultante de la influencia de divinidades malvadas o de humanos con malas intenciones. A esta divinidad, Sejmet, representada con cuerpo de mujer y cabeza de leona, se le consideraba con poder de enfermar y de curar, motivo por el que se le consideraba la diosa de la medicina, teniendo como sus sacerdotes a los médicos.

Varios milenios han transcurrido desde la época egipcia hasta nuestros días y a pesar de ello, cada tanto nos sorprenden nuevos descubrimientos que corroboran la sabiduría de los antiguos. Sirva de ejemplo el aforismo emitido por Hipócrates de Cos (460 a.C) hace más de dos mil años: “La salud comienza en el intestino”, confirmándose con descubrimientos sobre la influencia que ejerce el microbioma intestinal (nuestras propias bacterias, virus y hongos) sobre el funcionamiento físico y mental del ser humano, influyendo así en multitud de patologías.

Ejerzo como médico desde 986 y realizo mi actividad como médico general, combinando las medicinas naturales o complementarias con la medicina convencional, algo que en Estados Unidos se ha definido desde hace años como medicina integrativa. Las mejores universidades americanas poseen departamentos de medicina integrativa en sus facultades de medicina (Harvard, Columbia, Stanford…), y lo mismo ocurre con los más prestigiosos hospitales de Estados Unidos (Mayo Clinic, Mont Sinaí New York, Johns Hopkins, Anderson Clinic…). En Europa ocurre otro tanto de lo mismo, teniendo como referente a Suiza, en donde la medicina integrativa está incluida en los servicios que ofrece la Seguridad Social. Esta propuesta fue decidida por referéndum en 2012 y ratificada cinco años después, tras un periodo en el que se comprobó la efectividad de tal medida, tanto en las repercusiones sobre la salud de la población, como en el ahorro obtenido sobre el gasto sanitario. En Portugal desde el 2013 poseen una ley reguladora de las Medicinas Complementarias.

En España el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) en lugar de promover una regulación de las medicinas complementarias, se ha dedicado a elaborar una lista de pseudoterapias en las que mezcla de todo, incluyendo a las medicinas complementarias, algo que contribuye al desprestigio de los médicos que las practicamos y confunde a los pacientes que llevan años recibiendo sus beneficios. Por ejemplo, han considerado pseudoterapia al masaje Nuad Thai, el masaje tailandés, declarado por la Unesco en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El mismo error han cometido con la acupuntura y moxibustión de la Medicina Tradicional China, habiendo recibido la misma distinción por parte de la Unesco desde 2010 –con más de 34.000 publicaciones científicas indexadas en PubMed–.

Las medicinas complementarias no deben ser consideradas pseudociencias

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Para muchos científicos, es difícil establecer los límites entre ciencia y pseudociencia. Para Karl Popper, filósofo austriaco (1902) el problema de la “demarcación” entre una ciencia y una pseudociencia, se resuelve con la ¨falsabilidad”. Según Popper, las teorías científicas no son falsables. Por ejemplo, la Teoría General de la Relatividad de Einstein pudría haberse declarado falsa, de no haberse demostrado que, en un eclipse solar, la luz de las estrellas sufre una desviación debido al campo gravitacional del sol. El problema es que hay muchas teorías científicas que no son infalsificables, como la neurociencia explicando la conciencia o la teoría de cuerdas.

La ciencia es un conjunto de procedimientos encaminados a demostrar hipótesis y elaborar teorías que las expliquen. La ciencia se alimenta de ideas que pueden desarrollarse en diferentes campos, construyendo el conocimiento útil a base de la experimentación, y dando como resultado publicaciones científicas y nuevas posibles líneas de investigación.

La ciencia se alimenta de investigación. Todo aquello que carece de investigaciones dedicadas a su estudio y comprobación, bien puede ser calificado como pseudociencia. Por ejemplo, al realizar una búsqueda en la biblioteca americana de publicaciones científicas médicas (PubMed) sobre el efecto curativo de las pulseras magnéticas, aparecen solamente 32 publicaciones. Algunas presentan resultados no concluyentes, pero en otras, como un estudio randomizado doble ciego en el que se aplicó estas pulseras a pacientes con dolor tras cirugía, se demostró claramente su inutilidad.

Sin embargo, cuando realizamos una búsqueda en PubMed sobre publicaciones científicas en homeopatía, aparecen más de 7.000. Entre todas las publicaciones, encontraremos unas con resultados favorables, otras que no observan efecto y muy pocas en las que se haya demostrado efectos negativos. La ciencia es así, según determinados factores que influyen sobre los resultados de las investigaciones, podemos llegar a unas conclusiones u otras. Es ahí cuando se concluye que es necesario investigar más sobre el tema. Y en homeopatía, al igual que el resto de las medicinas complementarias, es necesario investigar. Eso es ciencia. Cerrarse en banda y negarse a investigar encadenado a los propios prejuicios, eso más que ciencia es cientifismo.

Como ejemplo de actitud científica les comparto aquí el resultado de una publicación en la revista alemana Nervenarzt (Neurólogo) en 2018 sobre la aplicación de medicamentos homeopáticos en patologías psiquiátricas: “La aplicación del tratamiento homeopático se convierte rápidamente en un tema de confrontación ideológica; sin embargo, la homeopatía está ganando cada vez más simpatía entre la población. Aunque la posible efectividad y los modos de acción actualmente no están científicamente aclarados y la situación del estudio con respecto al tratamiento homeopático en psiquiatría aún es manejable, existe toda una serie de evidencia positiva sobre los efectos de los medicamentos homeopáticos para los trastornos mentales, como la depresión, la ansiedad, trastornos y adicciones. Se presentan los estudios más importantes y se sopesan los argumentos más importantes con respecto a los pros y contras.

Está claro que los medicamentos homeopáticos solo pueden usarse como un complemento y no solos. Estos medicamentos pertenecen a médicos con experiencia en psicofarmacología homeopática y psiquiátrica. Sería aconsejable probar al menos la homeopatía para el bienestar del paciente no solo en el caso de trastornos muy leves sino también en casos crónicos graves, ya que debido a la buena tolerabilidad en general, no debería resultar ninguna desventaja evitable.”

En el artículo de opinión firmado por Pedro Cabrera publicado en la sección Gente y Cultura, el pasado viernes 13 de noviembre, el autor vierte una dañina desinformación, considerando a las medicinas complementarias como pseudociencias y manifestándose claramente en contra de la práctica de la homeopatía. Aduce para ello un escrito firmado por 2.750 científicos de 44 países y afirmando categóricamente que estas disciplinas matan. No informa sin embargo que practicamos la medicina homeopática 400.000 sanitarios alrededor de todo el mundo.

¿Estamos todos equivocados? 400 millones de pacientes utilizan en la actualidad medicamentos homeopáticos en todo el mundo. El 52,7 de los españoles confía en la homeopatía y su confianza en esta terapéutica se incrementa cuanto mayor es su nivel de estudios. 10.000 médicos en España prescriben homeopatía ya sea de forma habitual u ocasional. Ocho millones de españoles utilizan terapias no convencionales como la homeopatía y acupuntura. Siete de cada diez usuarios de la homeopatía muestran un alto grado de satisfacción con esta disciplina médica.

En 80 países tiene presencia la homeopatía. El 21,6% de los españoles considera que la homeopatía tiene carácter científico. 20.000 farmacias dispensan medicamentos homeopáticos en España. Los pacientes tratados por médicos homeópatas toman un 71% menos de psicotrópicos, respecto a quienes solo recurren a la medicina convencional, con resultados clínicos similares y sin mayor riesgo de complicaciones, según estudio EPI3. Los pacientes tratados por médicos homeópatas consumen un 46% menos de antiinflamatorios, respecto a quienes solo recurren a la medicina convencional con resultados clínicos similares y sin mayor riesgo de complicaciones, según estudio EPI3. Los pacientes tratados por médicos homeópatas toman un 57% menos a lo antibióticos, respecto a quienes solo recurren a la medicina convencional, con resultados clínicos similares y sin mayor riesgo de complicaciones, según estudio EPI3.

Un presidente de colegio de médicos debería estar informado de esto. Si no le gusta la Homeopatía, nadie le obliga a utilizarla, pero haría mucho bien en respetar a los profesionales que la prescribimos de forma absolutamente legal y a los pacientes que se benefician de ella.

Las pseudociencias que pueden secundar pseudoterapias, claro que pueden ser prácticas fraudulentas. Pero en ningún caso las medicinas complementarias deben ser consideradas pseudociencias y mucho menos “matar” a pacientes. Tan grave afirmación debería sustentarla con la debida documentación, de lo contrario es una afirmación claramente difamatoria. Mas bien podemos invitar a los lectores a que consulten en internet La Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2014-2023. En ese documento, la Organización Mundial de la Salud recomienda a todos los países que incorporen las medicinas complementarias –acupuntura, homeopatía, medicina ayurvédica– en los servicios nacionales de salud, no solo por considerarlas un beneficio en salud sino en cuanto a la reducción del gasto sanitario.

Se enorgullece Pedro Cabrera de ser adalid de la lucha contra las pseudociencias y de haber cerrado las puertas del colegio a los médicos que ejercemos libremente la medicina y que prescribimos medicamentos homeopáticos, legalmente registrados en nuestro país, conforme a las directivas europeas correspondientes. No sé si es legal este proceder, pero sí que va en contra de la más elemental norma deontológica, vertiendo en la prensa información contraria a una práctica médica que ejercemos compañeros médicos, colegiados en el Colegio de Médicos en el que Pedro Cabrera es presidente.

Como presidente de la Academia Médico Homeopática de Canarias, he de manifestar el malestar generado entre los compañeros médicos colegiados en el Colegio de Médicos de Las Palmas que, al parecer, no son dignos de tener un presidente de colegio de médicos que también los represente. Según su criterio, la medicina ya no es una profesión liberal, sino que debe seguir unas líneas concretas, que son las que marcan determinadas mentes preclaras. Lamentable.

Desde aquí comunico que respetamos absolutamente a nuestros compañeros en su práctica profesional, convencional y no convencional, con los que colaboramos día a día y con los que nos sentimos actuando con el fin común de lograr el mayor grado de salud para nuestros semejantes.

Como presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Integrativa (SOCAMINT), formada por médicos de casi todas las islas, tanto de medicina convencional como de medicinas complementarias, me veo también en la obligación de protestar por las declaraciones que Pedro Cabrera ha realizado en su artículo de opinión en contra de compañeros médicos que practican Medicina Tradicional China (Acupuntura) o Medicina Naturista. No nos parece una conducta guiada por un meditado estudio y una consideración hacia honrados compañeros de profesión, respetados por muchos compañeros y sus pacientes. Tampoco hacia estos últimos considero que la actitud de Pedro Cabrera haya sido respetuosa. La ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente, establece como principio básico, en su artículo 2.3, que “el paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles”. Este derecho también se contempla en los 20 Derechos de los Pacientes establecidos por la Alianza General de Pacientes (AGP) y en la Declaración de las Organizaciones de Pacientes y Voluntarios en el ámbito de la Salud promovida por el Foro Español de Pacientes (FEP). Cada persona es libre para decidir entre los diferentes tratamientos y cuidados que más se adecúen a sus intereses entre todas las terapias disponibles, ya sean convencionales o naturales (complementarias), considerando siempre como básico tener acceso a una información adecuada y el consejo de un profesional de la salud con la formación correspondiente.

En este sentido Antonio Bernal, presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP) manifestó en una celebración tan significativa como el Día Europeo de los Pacientes, que para mejorar el acceso “hay que permitir a los médicos que prescriban lo que tienen en la cartera básica de servicios y que sea más adecuado para los pacientes”. Entre estos medicamentos se encuentra, por ejemplo, la homeopatía que, según recuerda Bernal, “es un medicamento más que está reconocido por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la gente lleva muchos años utilizándolos y tienen que tener libre acceso al mercado”.

En mi calidad de presidente de la Federación Española de Sanitarios por la Medicina Integrativa (FESMEDI), entidad que agrupa a la mayoría de sociedades de profesionales sanitarios que promueven en nuestro país el beneficio de utilizar las medicinas complementarias en combinación con la medicina convencional, animo a todos los compañeros sanitarios con interés en ampliar conocimientos en esta temática, que contemplen la posibilidad de informarse más y mejor sobre la postura de la OMS con respecto a la medicina integrativa, en beneficio de la salud de la sociedad y de todos los profesionales de la sanidad en España.

Por todo lo dicho, no es de extrañar que, al modo de los antiguos egipcios, invoquemos al dios Horus, por las mordidas recibidas, y especialmente a la diosa Sejmet, con el sincero deseo que reine la salud en todas sus facetas, en la sociedad en general y en nuestra profesión en particular.

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