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Paco, un paciente con humor

Francisco Bethencourt, primero en someterse al tratamiento con células T, aportó su gracia y positividad a la lucha contra la enfermedad

Paco, un paciente con humor

Paco, un paciente con humor

A Francisco José Bethencourt le duró un día el disgusto y los nervios tras habérsele diagnosticado un linfoma. Equipado con su buen humor, una actitud positiva y el amor de su familia, se puso en manos de sus médicos y se convirtió en el primer paciente en someterse, en Canarias, a una innovadora terapia celular, CAR-T, para tratar linfomas y leucemia aguda.

“Soy una persona bastante positiva, y cuando me dieron la noticia me sorprendió, pero acompañado por mi familia en 24 horas se fueron los nervios. Con la ayuda de mi mujer y mis hijos, los doctores, enfermeras y todo el personal maravilloso, salí adelante sin problemaa”, asegura Paco, como cariñosamente le llaman sus médicos.

Tanto Luisa Guerra como María Perera, hematólogas del Hospital Negrín, lo califican de “paciente ejemplar”, no sólo por su gracia y positividad, sino por “aguantar” todo lo que conlleva ser el primer paciente en una nueva terapia. “Nosotros no le dejábamos ni descansar, continuamente le preguntábamos si estaba bien. El lo llevó con ilusión y mucha alegría, siempre mostró su total confianza en nosotros, y mantuvo una actitud esperanzadora frente a su enfermedad, a pesar de haber tenido que estar un mes en una cámara de aislamiento de doble puerta sin poder abrir las ventanas, y viendo a su mujer en la distancia”.

El tratamiento le causó una serie de complicaciones, tales como cuadro febril de difícil tratamiento, disnea -dificultad para respirar-e hipotensión. Aunque los efectos secundarios nunca fueron graves, al ser el primer paciente, por precaución pasó 48 horas en la UCI, hasta que los superó con el mismo medicamento que se utiliza para abordar la denominada tormenta inflamatoria de la Covid-19. “Estamos muy agradecidos con Paco porque, si en algún momento tuvo dudas por ser el primer paciente, nunca las verbalizó, y siempre notamos que tenía una plena confianza en el equipo que lo tratábamos. Eso para nosotros fue muy importante”, apuntó Luisa Guerra.

Nieta

Como dato curioso, durante su ingreso hospitalario y su tratamiento, Francisco José Bethencour se convirtió en abuelo, una noticia que celebró todo el personal sanitario, para quienes su nieta vino “con un CAR-T bajo el brazo”.

A pesar de vivir en Lanzarote, Paco estuvo ayer presente en la presentación de la terapia CAR-T en el Negrín, para darle las gracias “por esta oportunidad que me ha dado la vida”, a su mujer y a sus hijos, y al personal sanitario. “Estoy perfectamente, estaba asustando, pero nunca perdí el humor, y creo que eso es importante. Sólo me queda darle las gracias una y otra vez al personal y a mi familia”.

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