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Investigadora del Instituto Italiano de Asuntos Internacionales

Eleonora Tafuro: “La oposición política en Rusia es casi imposible y, a veces, peligrosa”

La investigadora italiana Eleonora Tafuro.

La investigadora italiana Eleonora Tafuro.

Eleonora Tafuro es investigadora sénior en el Centro de Rusia, el Cáucaso y Asia Central del Instituto Italiano de Asuntos Internacionales, en Milán. Hoy participa en el debate web ‘¿Hacia dónde va la oposición en Rusia?’, organizado por la Real Sociedad Económica, que puede seguirse en: www.rseapgc.org.

En líneas generales, ¿por qué la oposición democrática no ha logrado erigirse en un contrapeso real para el poder en Rusia?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que hay muchas definiciones para un país como Rusia, desde una “democracia incompleta” a un “autoritarismo electoral”, pero todas coinciden en definir a Rusia como algo diferente con respecto al resto de nuestras democracias liberales. Esto es lógico, porque el sistema democrático de Rusia, por un lado, celebra elecciones, pero, luego, prevalece una fuerte restricción a las libertades civiles que no permite a la oposición política organizarse y, a la larga, ejercer un contrapeso u oposición real al poder central.

La Constitución rusa vigente, aprobada en 1993, reconoce para sus ciudadanos las libertades de expresión, opinión y asociación. Sin embargo, el informe de Freedom House, de 2019, denunciaba que ninguna de estas libertades puede ser en realidad ejercida plenamente en Rusia. ¿Cuáles son sus mecanismos de constricción?

En la actualidad hay distintas barreras efectivas para limitar el ejercicio de la actividad política en el país, tanto la que se ejerce de forma oficial como extraoficial. Las primeras barreras podríamos decir que son las mediáticas, ya que no se concede espacio a grupos o propuestas alternativas en los medios rusos más populares. Esto es fundamental porque en Rusia y, sobre todo, en los contextos rurales, una parte muy amplia de la población sigue la televisión del Estado, que depende totalmente del Kremlin. Luego están las barreras electorales, por supuesto, cuyo principal escollo consiste simplemente en no permitir que un candidato se registre para concurrir en las elecciones generales. Por lo tanto, hay muchas barreras distintas para el ejercicio real de la actividad política, que no solo se da en el ámbito político, sino también en agrupaciones o colectivos de la sociedad civil que promueven iniciativas de cualquier índole como, por ejemplo, de tipo medioambiental.

“No creo que la mayoría de los rusos vea mal la gestión de Putin, su popularidad es altísima”

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¿Cómo se materializan las barreras en estos últimos casos, por ejemplo?

Pues un ejemplo es la Ley del Foreign Agency, en la que, si tienes una sola fuente de ingresos que sea extranjera, aunque sea una mínima parte, te obliga automáticamente a definirte como agente extranjero, lo cual, en un contexto como Rusia, es un estigma duro. Además, esto no solo sucede con organizaciones o colectivos como ONG, sino también con individuos, como bloggers, por ejemplo. En definitiva, hacer oposición política en este contexto es una empresa difícil, casi imposible y, a veces, peligrosa. En cuanto a casos específicos de Rusia, también hay que destacar que hay una oposición sistémica, que funciona quizás más como fachada, ya que en realidad participa en todo el mecanismo democrático, mientras que, luego, hay una oposición antisistémica, que básicamente tiene la cara de Alexei Navalny y que es la que supone mayores riesgos para Putin, y que, por esta misma razón, sufre más todas esas restricciones de las que hablamos.

En febrero de 2020, justo antes de que se decretara la pandemia, la oposición rusa exigió la dimisión del presidente ruso, Vladimir Putin, en una multitudinaria marcha en memoria de Boris Nemtsov. ¿Esta sido de las pocas ocasiones en que los principales dirigentes opositores unen fuerzas contra el gobierno? ¿Qué significó esta manifestación en este contexto?

Esta fue una manifestación muy evidente de que, al final, la población rusa no es tan apática como se la dibuja. Aquel fue solo un episodio, pero también podríamos mencionar las protestas en Siberia, interrumpidas desde el verano pasado. Lo que pasó entonces fue que el gobernador de esa región fue acusado y encarcelado a causa de unos homicidios durante los años 90, y fue relevado por otro gobernador que nada tenía que ver con la región, que ni siquiera conocía bien. Entonces, la ciudadanía, desde luego, vio que había una motivación política para aquella encarcelación y, sobre todo, se enfadó por no poder ejercer su derecho de elegir a un nuevo gobernador. Y como respuesta, empezaron a salir a la calle, lo que también es una demostración de que, cuando se recortan unos derechos fundamentales, los rusos salen a la calle. Incluso en el ámbito de las pensiones, cuando se retrasó la edad de la jubilación por ley, eso también causó muchísimas protestas en Rusia. Es verdad que luego, a la hora de canalizar estas protestas hacia la creación de una fuerza política más estructurada, como sería un partido político, no ha habido éxito, pero se debe en gran parte a todas las restricciones que se encuentran en la carrera política. Aun así, cuando ves estos episodios de protestas espontáneas, convocadas a través de las redes sociales, te da más esperanza en el futuro, pero es cierto que, cuando se intenta dar un paso más y que suponga una amenaza real al régimen de Putin, nunca tiene recorrido.

“La gestión económica y el nivel de vida es lo que más afecta a los rusos, según los sondeos”

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¿Por qué el régimen de Putin opera con impunidad ante los ojos del derecho internacional, pese a las sospechas por parte de la oposición de haber eliminado a disidentes, periodistas críticos o enemigos políticos?

Es que es difícil para la comunidad internacional llevar a cabo un tipo de intervención eficaz o contundente en contra de otro estado, porque tampoco puedes meter los tanques en el Kremlin a ver qué pasa, por ejemplo. La tesitura es bastante complicada porque Rusia es un país que, sobre todo, desde el punto de vista europeo, tiene una importancia muy grande desde el punto de vista económico y energético. Aunque no es así en el caso concreto de España, hay otros países como Italia o Alemania, por ejemplo, cuyas economías dependen de Rusia por el gas o el comercio, además de que necesitan a Rusia en otros contextos relacionales como en Libia o Siria. La realidad es que Rusia se ha convertido en un país muy importante a escala internacional, pero no es nada sencillo para la Unión Europea llegar a tener un consenso general entre todos los países europeos para emprender medidas muy fuertes en su contra.

“Putin podría presentarse a un tercer mandato y, si le votaran, seguir en el poder hasta 2036”

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Aun así, sí existen casos de intervención internacional a causa de atentados contra los derechos humanos por parte del Régimen de Putin...

Sin duda, y esto también debe señalarse, porque se ha estado haciendo desde 2014 con las sanciones en la anexión de Crimea y Sebastopol a Rusia, y se está haciendo ahora por el envenenamiento de Alexei Navalny. Por otra parte, todos los países europeos tienen partners que no son democracias liberales y que tratan a los opositores políticos aún peor que Rusia. Por lo tanto, también hay que ver un poco el contexto más general en que la UE tendría que justificar una intervención más fuerte en los asuntos políticos internos de otros países. Además, si Rusia fuera un país candidato miembro a la UE, habría más herramientas y más peso político para pedir a Rusia que implementase unas medidas más liberales en sus políticas interiores. Esto lo hemos visto en Turquía, por ejemplo, donde no fue muy bien la cosa, y eso que Turquía sigue siendo un país candidato que, en teoría, todavía quiere entrar en la UE. En general, esta es una pregunta compleja, porque la UE tiene esa imagen de potencia liberal y defensora de la democracia y los derechos civiles, pero, en realidad, las herramientas reales que tiene para que los estados cumplan con esos principios democráticos no son muchas. Y especialmente en un contexto como el de Rusia, que es un país que ni siquiera forma parte de la política de ampliación de la UE.

“La manifestación de febrero de 2020 fue la prueba de que la población rusa no es tan apática”

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¿Diría que una mayoría de la población rusa se muestra en desacuerdo con la gestión política de Putin y sus propuestas de reformas constitucionales?

Lo cierto es que no creo que la mayoría de los rusos vea mal la gestión de Putin. Al fin y al cabo, basta con mirar los índices de popularidad del presidente, que son altísimos. También es verdad que puedes dudar de esos datos y que, efectivamente, estén falseados, pero, si los analizamos bien, siempre hay varios centros de opinión pública que refuerzan esa popularidad de Putin, y que solo ha diminuido en momentos puntuales, como en la reforma de las pensiones que mencionaba antes o en períodos donde los derechos económicos y sociales de la población rusa se vieron muy amenazados. Digamos que es la gestión económica y el nivel de vida lo que más afecta a los rusos; no digo que los derechos civiles no lo hagan, pero muchísimos sondeos en Rusia nos muestran que las preocupaciones económicas son más importantes para los rusos que las democráticas, o al menos, tal como las entendemos nosotros en Europa. Por lo tanto, en mi opinión, no sería verdad decir que la mayoría de la población rusa no está de acuerdo con Putin, así como decir que las elecciones son falseadas, porque desde luego que hay barreras a la carrera política y hay también muchos casos de opacidad en la gestión del poder, pero también lo es que los rusos todavía apoyan a su presidente, aunque ese apoyo pueda estar mediatizado por todo lo que hemos comentado.

“Hay una oposición antisistémica que tiene la cara de Alexei Navalny y sufre más estas restricciones”

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De cara a las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2024, ¿es posible que Putin renueve para un tercer mandato consecutivo?

Putin ya ha cumplido dos mandatos, de modo que ya podría hacerlo si quisiera, porque hubo un referéndum en julio del pasado año, donde se cambió la constitución y, básicamente, se anularon todos los mandatos de Putin que había cumplido. Por lo tanto, legalmente sí que podría hacerlo si quisiera y, si le votaran, Putin podría estar en el poder hasta 2036. Ahora bien, la cuestión es que lo haga o no, porque hay gente que tiene pocas dudas en este sentido y, de hecho, ya se hacen comparaciones con Stalin o con los grandes dictadores del Asia Central, lo que significa que Putin ya ha llegado a ser un autócrata en toda regla. En este sentido, mucha gente da por sentado que se va a presentar, y quizás lo haga, aunque Rusia también es un país que parece muy estático o estable, pero, de repente, te puede dar sorpresas inesperadas. Hablamos de un país donde ha habido revoluciones y han caído imperios de manera bastante repentina, así que Rusia es un país que nunca tenemos que dar por sentado. Que Putin se pueda presentar a las próximas elecciones ya es un hecho desde el referéndum pero que, en efecto, siga gobernando hasta 2036, está todavía por ver. Sobre todo, si la situación económica de Rusia, que antes de la pandemia ya era frágil, fuese a peor, tal como los índices económicos parecen sugerir, porque entonces el descontento de la población va a incidir en ese apoyo a Putin.

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