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Situación sanitaria en Canarias | Las consecuencias en la hostelería

“El nivel 3 sería un grave error”

Los hosteleros aseguran que estas nuevas medidas acrecentarían la ya profunda crisis

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Los negocios luchan por sobrevivir ante el nivel 3 de la pandemia José Carlos Guerra

Camareros, cocineros o encargados de los bares, cafeterías y restaurantes de la capital grancanaria viven con bastante angustia estos momentos previos a la decisión del Gobierno sobre si decreta o no el nivel 3 de alerta para el próximo lunes. Unas medidas que supondrían para la mayoría toda una ruina.

La inquietud se palpaba ayer en el estado de ánimo de los propietarios, encargados o camareros de todos los bares y restaurantes de la capital grancanaria. La posibilidad, por parte del Gobierno de Canarias, de aprobar hoy sábado la alerta de nivel 3 que entraría en vigor el próximo lunes, ha sido recibida por la mayoría de los hosteleros de la ciudad como “un grave error” que produciría una crisis difícil de superar y el cierre definitivo de muchos pequeños negocios. Así lo manifestaron los responsables de algunos de los bares y restaurantes de Triana y alrededores que aún se las ven y se las desean para poder subsistir con las dificultades de las restricciones del nivel 2.

El camarero Juan José Acosta de La Bodega de La Pepa, en la calle Constantino, afirma no exento de un hondo pesimismo, que “me iré al paro seguramente”, ya que su contrato de trabajo entró en vigor el pasado el 1 de enero. “Estas medidas me parecen duras porque la culpa se la echan siempre a la hostelería cuando la responsabilidad del repunte la tuvieron en realidad las reuniones en Navidad y los centros comerciales llenos y sin la distancia social”. En su opinión, “toda la gente que entra aquí mantiene las medidas de seguridad, pero el alcohol es lo que hace perder el sentido de la responsabilidad”. Acosta añade que “sólo tenemos cuatro mesas en la terraza y dejarnos dos mesas nada más es casi como cerrar al completo”. Y por eso añade que “la única opción sería vivir de la comida para llevar e intentar que en esas dos mesas el cliente sea rápido para sentar a otro sobre la marcha”.

César Vargas, encargado del Café Regina, en Triana, reconoce, sin embargo, que “es un poco complicada la situación en la que vivimos y hay que acatar estas nuevas normas”, pero añade que la hostelería “es un sector que se está viendo apaleado con las decisiones”. Aún así, en su opinión, hay que ser más comprensivo con el Gobierno “porque es un tema que ha llegado de nuevo y le falta lograr los engranajes para actuar con eficacia”.

“Tenemos cuatro mesas fuera y dejar sólo dos sería como cerrar”, afirma Juan José Acosta

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Juan Carlos Segarra, camarero de Triana Tapas, en la calle Torres, aclara que si se decreta el nivel 3 todo puede caer como un castillo de naipes. “Si la cuesta de enero es difícil tras estas navidades que han sido nefastas, que encima nos pongan el nivel 2 y en dos semanas el 3 nos terminan de fastidiar del todo”. Y es que, en esta situación “tú puedes aguantar uno o dos meses, pero con esto muchos negocios van a cerrar ya que se van acumulando las deudas porque todo es como una burbuja que va aumentando hasta que revienta”. Segarra añade que “teníamos esperanza en los turistas, pero ni eso, y si no hay ayuda local o institucional esto va a quebrar ya que estamos con el mínimo personal y no se llegan a cubrir gastos”.

Jesús Miranda, camarero de El Yantal de la Esquina, entre Torres y General Bravo, asegura que “la gente está muy asustada y cumplen con mucho rigor las normas”. El joven camarero añade que “nosotros podemos jugar con las mesas de las terrazas, pero los del interior van de cabeza al desastre, y tendrán que tirar por servicios a domicilio o reinventarse”. 

Buchi Ennaji, propietaria del acogedor restaurante El Aroma de Jazmín situado en la calle General Bravo y que abrió el pasado 21 de septiembre, sostiene también que “si el Gobierno decreta el nivel 3 se producirá un gran daño para el mundo de la restauración y la hostelería”. La empresaria sostiene que “estos días muchos de mis clientes me dicen que nosotros sí cumplimos todas las medidas de seguridad, pero luego vas al supermercado o al centro comercial más próximo y está abarrotado y con la gente tocando jerseys el uno con el otro”. En su opinión, estas medidas “son incomprensibles” y serían apropiadas en los sitios en los que realmente se producen los máximos contagios. 

“Castigan a la restauración que es la que cumple las medidas”, asegura Buchi Ennaji

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Ennaji proviene de Barcelona y desde hace dos años reside en Las Palmas de Gran Canaria, donde ha montado este negocio familiar en el que “nunca hemos tenido problemas con nadie, excepto algún descuido al entrar y olvidarse poner el gel”. Además asegura que desde la restauración se están cumpliendo todas las normativas. “Somos muy escrupulosos a la hora de limpiar los baños cada vez que se utilizan, desinfectar el lavavajillas, etc. Y el cierre de locales en la zona interior nos va a hacer un gran daño a todo el comercio”. Ennaji subraya que “el nivel 2 que hemos respetado nosotros no lo hemos visto en los centros comerciales ni en las guaguas donde no hay asientos desocupados ni con las distancias bien marcadas como nosotros”. 

En su opinión, el fallo es no tener el mismo control para todo el mundo. “Estás en la cola de supermercado o el centro comercial y los adultos no guardan las distancias y luego ves a los niños o los ancianos que sí las cumplen”. 

Regina Treviño, camarera del café Madrid en la plazoleta Cairasco, subraya que si se decreta el nivel 3 van a tener que utilizar sólo el 33 % de aforo de su terraza, que “son unas siete mesas y con eso no podemos dar un buen servicio ni cubrir gastos”. Por este motivo, “tendríamos que mandar a mucho personal al Erte, y puede que nos veamos en la obligación de cerrar”. Para esta joven camarera, el Gobierno no está pensando todo lo que puede conllevar el entrar en nivel 3 ya que, aunque los positivos han aumentado, “tenemos que seguir para sacar el país adelante”. Para Treviño la hostelería es el sector más afectado “y a las pequeñas pymes que intentamos salir adelante no nos van a dejar y nos van a hundir”. 

“Con el anterior cierre a las once ya nos restringieron mucho”, subraya Regina Treviño

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La camarera recuerda que “hemos pasado unas navidades bastante buenas con la sensación de que esto se está recuperando, pero nos siguen castigando a los que respetamos la distancia, el uso de mascarilla y todos los protocolos”. Pero es que ya, con el cierre a las once, “nos restringen mucho las cenas porque el español está muy acostumbrado a cenar a 10.00 o 10.30 y no va a venir a las 9.30”.

Aún más contundente se expresaba Javier Murillo, cocinero del Bar Imperial, ya que no entiende que “nos confinen los bares cuando podemos mantener la distancia y un centro comercial está sin seguritas que controlen la entrada o salida y sin aforo limitado. Ni hay un control policial en Triana para evitar las multitudes”. En su caso el nivel 3 sería catastrófico ya que no podría abrir porque no puede dar de comer en el interior y tendría que centrarse solo en la comida para llevar. “Pero la gente prefiere venir aquí por el trato y la comida”, subraya. “No es lo mismo comer aquí que en tu casa y si se decreta el nivel 3 será algo injusto porque “verás en Las Arenas o La Ballena la misma gente que hoy”. Las consecuencias serán más Erte “mi sueldo baja y mis gastos a lo mejor no los cubro”. 

Son las opiniones de sietes profesionales de la hostelería que consideran que, una vez más, su negocio es el que recibe las mayores restricciones cuando, por otro lado, es en ellos en donde menos contagios se han producido.

Una suma de factores negativos 


Una vez más los hosteleros y restauradores grancanarios se sienten víctimas de unas restricciones que parecen que van teledirigidas de una forma premeditada hacia ellos. Si bien es cierto que el nivel 3 afecta también a los casinos y gimnasios, que prácticamente tendrían que cerrar inmediatamente, entre los responsables de bares, cafeterías o restaurantes se tiene la sensación de que se está creando toda una política que parece pensada en destruir sus puestos de trabajo. “No solo las restricciones del nivel 2 de antes o el 3 de ahora nos afecta negativamente”, subraya el cocinero Javier Murillo. “También hay otras medidas que, aunque no parezcan tan directas, nos inciden profundamente como subir el precio de la luz, el agua, el seguro de coche, etc.”, afirma.

Desde su punto de vista “no nos hacen descuentos, suben los productos de supermercados, la fruta, los alimentos de primera necesidad”, algo así como si hubiese un complot contra ellos. “Todo estos pequeños factores se pueden ir sumando hasta acabar literalmente con cualquier pequeño o mediana empresa”. Las medidas específicas para este tipo de negocios en caso de que el Gobierno decrete hoy el nivel 3 son las dos primeras normas de la ley. Así, la primera señala que el aforo entre no convivientes en espacios de uso público y privado será de un máximo de cuatro usuarios por mesa en los establecimientos de hostelería y restauración. De esta excepción se excluye el resto de espacios, que estarán limitados a los habituales convivientes. 

Y la segunda afirma que en los establecimientos de consumo de bebida y comida, estará prohibido el uso de espacios interiores y, además, deberán cerrar antes de las 22.00 horas. Algunos empresarios ya han analizado lo que ha ocurrido en Tenerife y Lanzarote, que ya han pasado por el nivel 3, y aseguran que “sólo dos semanas de restricciones pueden arruinar un negocio”.  | A. G. S.

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