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Crisis del coronavirus

Casimiro Curbelo: “A pesar de no haberlo previsto, actuamos con gran profesionalidad”

“La Gomera fue un laboratorio para la planificación en la lucha contra el coronavirus”, asegura el presidente insular

Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo de La Gomera

Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo de La Gomera María Pisaca

A finales de enero, La Gomera se convirtió, sin previo aviso, en un “laboratorio experimental para la planificación en la lucha contra el coronavirus”. Aunque la gestión de ese sorprendente primer caso de Covid-19 tuvo que realizarse sin apenas medios, Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo insular, considera que el trabajo realizado durante ese tiempo fue adecuado y ha permitido a la isla “adelantarse” a los acontecimientos. Para Curbelo, la clave del éxito de La Gomera durante la pandemia, con su baja incidencia de casos, ha sido una gestión responsable unida al buen comportamiento de la población. 

¿Cuándo le confirmaron el positivo, dónde se encontraba usted? ¿Recuerda qué pensó?

Esa tarde estaba convocado a una reunión en Playa de Santiago, municipio de Alajeró. La convocó el presidente del Gobierno [Ángel Víctor Torres], que me pidió opinión sobre el caso. Me dijo: “¿Oye, Casimiro, tú qué crees?”. Le contesté, “mire, presidente, tengo la intuición de que, a pesar de que hay cuatro que no son positivos, va a positivo el caso que estamos esperando”. Él me preguntó por mi pesimismo y le respondí: “Bueno, porque yo soy así”. Y efectivamente. Se convocó la reunión el día 31 de enero en la que el presidente del Gobierno conformó una comisión con distintos representantes institucionales. Recuerdo que no era ninguna reunión que estuviera previamente constituida como tal. Nunca llegué a pensar que en una llamada de la embajada de Alemania se nos diría que existían unos alemanes en La Gomera que tuvieron contacto cercano con alguien que vino de Wuhan. Como llegaron al sur, nosotros hicimos un rastreo muy directo con el taxista, en el barco y en el taxi con el que fueron a Hermigua. Se hizo toda la tarea. La Gomera fue un laboratorio experimental para la planificación en la lucha contra el coronavirus.

Esta primera experiencia les habrá pillado de sorpresa, ¿estaba preparada La Gomera para esta contingencia de estas características?

A nosotros nos sorprendió. Lo hemos constatado a nivel de nuestro sistema sanitario estatal que tuvo que reforzar determinados servicios sanitarios durante la crisis, especialmente las UCI porque requieren de oxígeno y respiradores. Sin embargo y a pesar de no haber previsto, nosotros actuamos con gran profesionalidad con los medios que teníamos y a partir de ahí los fuimos multiplicando. Un poco más adelante, mientras el Gobierno de España centralizaba la compra de material de las distintas comunidades, yo le pedí al presidente del Gobierno que por favor en Canarias no le hiciéramos caso a ese tema. Más tarde, cuando la responsabilidad de la compra de recursos sanitarios recayó en las comunidades autónomas, yo recuerdo pedirle material a un amigo que tiene una clínica en Francia. No es por echarme el farol; yo me adelanté a los acontecimientos. Siempre me he adelantado.

La Gomera ha pasado ya varios brotes y siempre ha logrado regresar al estado cero covid, ¿cuál es la fórmula del éxito?

El éxito está en una respuesta pública sensata, equilibrada y eficiente, y una respuesta ciudadana también muy cooperadora y responsable. Esas son las claves. Recuerdo en aquel momento que los ayuntamientos tampoco tenían esa posibilidad y nosotros inicialmente cooperamos con ellos en los centros sociosanitarios. Quizás también influyó que al tener el primer caso de España, los ciudadanos gomeros estimaron que esto iba en serio, aunque nos cogiera a todos sin planificación previa. Eso nos despertó un poco más que a los demás.

Siente que en aquel momento, los buenos resultados de la intervención con los turistas alemanes, ¿dio una falsa sensación de seguridad?

Yo antes de detectar el caso positivo tenía esa sensación. Pero después de detectarlo sabía que esto iba en serio. No obstante, creo que una parte de la sociedad no era muy consciente a nivel general, porque a esto no se le dio importancia. Es verdad que todavía teníamos que recorrer un camino largo para conocer los efectos devastadores de este virus, la crisis sanitaria y su repercusión económica. Ahora lo estamos viviendo.

A ese respecto, ¿cómo ha afectado la pandemia, especialmente a nivel económico, a La Gomera?

Yo creo que con la misma dimensión, aunque la isla de La Gomera ha tenido ventajas al ser un referente de estar libre de ese virus en muchos momentos. La gente viene mucho a La Gomera. A pesar de que no hay turismo internacional, hay mucho turismo canario y de Tenerife. Hay muchas visitas que vienen a La Gomera porque hace buen tiempo y estamos libres de Covid-19. Esto nos ayuda a tener determinada actividad económica mínima, pero desde luego, nuestro sistema productivo es muy dependiente del exterior. El turismo supone mucho más del 30% del PIB y más del 40% del empleo. Por eso, se necesita reforzar las ayudas. La clave está en las ayudas directas para el tejido productivo porque si no se cae. Hay que tener en cuenta que un negocio con las restricciones que hay está abierto, pero no para ganar. La afección de la crisis sanitaria en la economía es demodelora. No hay ninguna comunidad autónoma en nuestro país que haya sufrido tanto como Canarias, y eso es por nuestra gran dependencia del exterior.

En esa fina línea en la que tienen que elegir entre economía y salud, ¿se han encontrado en algún momento tensión a la hora de tomar decisiones respecto a restricciones y medidas de contención del coronavirus?

Yo lo tengo claro. Eso es una realidad en la que prevalece la salud de las personas frente a la afección a la economía. Ahora bien, en el ámbito social hay gente que se resiste. No mucha afortunadamente, pero lo estamos viendo a cada momento. Donde hay brotes, hay incumplimiento. La prioridad es la salud de las personas, así y todo fallecen lamentablemente muchos mayores y algunos no tan mayores. Ante esa dicotomía lo primero es la salud y la economía después, independientemente de que estamos preocupados por ella.

¿Qué puede esperar de este próximo año, con las vacunas, pero también con variantes y mutaciones del virus?

Yo lo que espero, aunque es un deseo lleno de pragmatismo, es vacunar. La vacuna es la solución y , por tanto, independientemente de la problemática que haya, espero que de aquí al verano haya vacunación masiva de la ciudadanía y si fuera posible llegar a ese 70% que es el ideal para inmunizar a la sociedad. Desde el punto de vista económico yo no soy optimista antes. Cuando la vacuna esté implantada y una parte de la sociedad y de los países de la Unión Europea, especialmente de los países emisores como Reino Unido y Alemania, puedan viajar, estoy completamente seguro de que antes de final de año hemos repuntado, hemos abierto el camino para la recuperación económica.

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