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Corresponsal en el Vaticano

Juan Vicente Boo: “El Papa está saneando el Vaticano”

El periodista Juan Vicente Boo.

El periodista Juan Vicente Boo.

Corresponsal del diario ‘ABC’ en el Vaticano desde hace 22 años, destino que cubrió tras Nueva York y Bruselas, el gallego Juan Vicente Boo (A Pobra, 1954) acaba de publicar ‘Descifrando el Vaticano’ (Espasa), un libro donde ofrece al lector claves para entender el funcionamiento de la institución más longeva del mundo y poder así distinguir la verdadera información de la falsa en torno al icono del catolicismo.

¿Qué pretende con la edición de este libro y cómo surgió?

Es la respuesta a muchos lectores de mis crónicas que me ido encontrando en coloquios por España y están desconcertados y a veces enfadados. Lo escribí para que cualquier persona que dedique ocho o diez horas a su lectura sepa distinguir las noticias verdaderas de las falsas, las relevantes de las irrelevantes. El Vaticano es un icono mundial y siempre hay un parasitisimo publicitario y una especie de pequeña avalancha de fake news. Por otro lado, llevo muchos años ayudando a los vaticanistas que llegan explicándoles cómo funciona la institución más longeva del mundo, he ido reuniendo material y algunos me han recomendado que lo juntara en un libro. Y ahí está, con opiniones personales que le he añadido.

Por qué es tan difícil entender el Vaticano y su funcionamiento? ¿Es algo deliberado?

Hay dos problemas. El primero es que, en mi opinión, es un bosque con demasiados árboles, una estructura compleja. He seleccionado lo más importante y lo he presentado como las doce columnas en que se apoya el Papa (secretaría de estado, congregación de obispos, departamento de laicos, etc) y siete arcos que permiten ver al Vaticano desde fuera (el departamento de comunicación o los museos vaticanos). El segundo aspecto es que utilizan un lenguaje muy anticuado, que simplifico en el libro para que todo el mundo pueda saber de qué estamos hablando. No es deliberado, pero es mejorable. De hecho, Francisco está terminando una reforma organizativa de la curia vaticana, que funde departamentos para que haya menos, simplifica las tareas, evitando duplicaciones y, lo más importante, es que cambia a una cultura de servicio, de ayudar a los obispos de todo el mundo, etc.

Dice que la tarea del Vaticano solo se entiende mirando hacia el Papa desde dentro hacia afuera y luego hacerlo al revés para evitar el curioso culto a su cargo, ¿realmente el Papa concentra el poder, puede decirse que es el que manda?

Manda bastante pero, desde mi punto de vista, no cuenta con el equipo que necesita, en parte porque la estructura es demasiado compleja. Las tareas más importantes, las espirituales, le corresponden a él, pero otras, como la comunicación no está a la altura de lo que deberían ser hoy: un secretariado ágil, dinámico y moderno al servicio del Papa. Por fortuna ya quedan menos saboteadores, que los hubo al principio del pontificado, y menos “carreristas”, un tipo de clérigo que busca su promoción más que servir a los demás. En definitiva, el Vaticano está volviéndose más ligero y más sano pero queda mucho por hacer.

Habla de doce columnas y siete arcos como grandes apoyos del Papa, ¿cuál es más poderoso?

La Secretaría de Estado del Papa. Ha habido un caso de corrupción reciente, de mal uso de fondos reservados en inversiones inmobiliarias en Londres, y Francisco le ha quitado las competencias económicas. También está dando un protagonismo cada vez mayor a los departamentos de evangelización y los que se encargan de actividades misioneras. La constitución que recogerá la estructura del Vaticano se va a llamar Predicad el evangelio para recordar a todos que la tarea de esta organización es la que Jesús encomendó a los apóstoles.

Destaca que es importante distinguir entre Vaticano y Santa Sede, ¿cuáles son otras ideas erróneas o confusiones extendidas entre la sociedad?

Hay mucha gente cuya idea del Vaticano procede de las series televisivas o de los thriller que se venden en los aeropuertos. Dicen que es un lugar de intrigas, de asesinatos. Otro error frecuente es pensar que el Papa tiene una varita mágica para resolver todos los problemas del mundo.

Habla de un remolino de santos, burócratas y delincuentes y dice que entre los 5.000 empleados algunos no deberían estar, ¿se refiere a luchas y conspiraciones ?

No. Me refiero a la extraordinaria variedad de personas que te vas encontrando. Nadie esperaría ver delincuentes en el Vaticano; los hay y han sido juzgados por el Estado Vaticano. En cuanto a las conspiraciones, están cada vez menos presentes porque Francisco gobierna con eficacia y ha ido desmontando las “cordadas”, sistemas para favorecer ascensos de personas con las que luego conspiras dentro de la maquinaria burocrática.

Después de 22 años como corresponsal en el Vaticano y tras experiencias periodísticas en otros destinos, ¿cuál es la mayor dificultad que se ha encontrado para informar con libertad?

La principal es la poca transparencia. En Bruselas los corresponsales veteranos conocíamos el 80% de lo que se planeaba en la Unión Europea y los que teníamos acceso privilegiado a la OTAN sabíamos el 40% de lo que se cocía. En el Vaticano conocemos cerca de un 20%. En parte se debe a que tratan temas confidenciales, personales, asuntos como elección de obispos y, en temas económicos, a que arrastran una cultura de la opacidad totalmente innecesaria e injustificada. Por ejemplo, el balance y memoria anual de la Conferencia Episcopal Española son docenas de páginas y los balances anuales del Vaticano son dos folios con datos ambiguos.

Aborda como retos de futuro el tema de los abusos sexuales (dice que “sin reparación no hay paz”) y el económico (“o transparencia o podedumbre”).

En el tema de los abusos se ha avanzado mucho pero la tarea no concluye hasta que a cada víctima se le preste la ayuda médica y económica necesaria durante el tiempo que lo necesite a lo largo del resto de su vida. Ese es el énfasis de Francisco, que ha empezado a recibir a víctimas y en una ocasión convocó a los obispos de Chile, que habían encubierto abusos, y los cesó a todos. Lo de la transparencia consiste en poner orden en el Vaticano, cuyo presupuesto equivale al de una ciudad europea de medio millón o 600.000 habitantes. El Vaticano tiene que ser ejemplar en esto; no ha de haber mercaderes trapicheando en el templo.

¿En el Vaticano han visto el libro? ¿Teme que le traiga algún contratiempo?

Hablé con Francisco en un vuelo y le pregunté cómo podría explicar mejor el Vaticano. Me miró y dijo: ¿El mundo dentro del Vaticano? Ni yo lo sé”. Me dio a entender que me metía en un lío. Espero que el libro le guste. Sé que me van a caer algunas cuchilladas de burócratas, de departamentos que no menciono o menciono como ineficientes.

¿De los tres Papas que conoció desde que es corresponsal en el Vaticano con cuál se quedaría?

El Papa de mi vida es Juan Pablo II porque estuvo 27 años y viví muy de cerca sus siete últimos años. Mi favorito es Francisco porque es una persona encantadora, en las distancias cortas es igual que en la televisión pero lo disfrutas mucho más porque te habla a ti solo. Y creo que el próximo será más dinámico y reformador que Francisco, quien ha iniciado procesos que dejan las manos libres a quien venga. Ha hecho la reforma cardenalicia contando con personas de ciudades y países pequeños que se parece mucho a los primeros apóstoles.

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