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Crisis del coronavirus | Un año del primer caso en Gran Canaria

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria”

Pierangela Camera, la primera paciente diagnosticada de Covid-19 en Gran Canaria y en precisar cuidados intensivos en el Archipiélago, reconoce la labor de los profesionales del Hospital Insular

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria” | LP/DLP

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria” | LP/DLP

Pierangela Camera se convirtió el 5 de marzo de 2020 en la primera paciente diagnosticada de Covid-19 en Gran Canaria y, tres días después, en la primera en precisar cuidados intensivos en el Archipiélago como consecuencia de los graves efectos provocados por el virus. Esta mujer de nacionalidad italiana aterrizó en la Isla el 27 de febrero, junto con tres amigas, para visitar a su hijo, que había llegado un mes antes con el propósito de mejorar su nivel de español. Sin embargo, sus vacaciones dieron un giro de 180 grados y se transformaron en una dura batalla de la que Pierangela logró salir victoriosa. Hoy se cumple un año de su caso. “Noto que me canso antes y tengo dolores musculares, pero me siento muy afortunada porque gracias a los sanitarios de Gran Canaria estoy viva”, cuenta con emoción desde la localidad de Albino, en Bérgamo.

Todo apunta a que pudo contraer la infección en Italia, pues, en ese momento, la nación era el epicentro de la pandemia en Europa y el número de afectados aumentaba cada día a una velocidad vertiginosa. Su experiencia fue muy dura. De hecho, el patógeno la obligó a permanecer nueve días ingresada en planta en el Complejo Hospitalario Universitario Insular- Materno Infantil y 39 en la Unidad de Medicina Intensiva (UMI).

“Cuando me desperté, creí que estaba muerta”, confiesa la ciudadana italiana

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Cabe recordar que la turista, que por entonces tenía 61 años, se alojaba en una vivienda vacacional en Arinaga con sus compañeras de viaje. Según relata, todo transcurrió con normalidad hasta el 1 de marzo, cuando comenzó a manifestar tos y fiebre. Ante esto, sus hijos, Paolo y Silvia Carrara, la animaron a solicitar una prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR). “Al principio no quería hacerlo porque creí que se trataba de una gripe, pero ellos estaban preocupados”, anota la sexagenaria.

Paolo “tuvo que insistir” para que le practicaran el test. Posteriormente, un equipo se desplazó hasta el apartamento para tomar la muestra, cuyo análisis evidenció el resultado positivo en la afección el día 5.

Las cuatro mujeres tenían previsto regresar a su país de origen esa misma tarde, por lo que las amigas de Pierangela –que también contrajeron la patología y aún no tenían constancia– se desplazaron hasta el aeropuerto de Gran Canaria. Allí fueron interceptadas por agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, después de que las autoridades sanitarias alertaran de que habían mantenido contacto estrecho con una positivo. “Como marca el protocolo, nos separaron por precaución y ellas fueron alojadas en otra vivienda”, precisa.

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria”

Al cabo de 48 horas, el cuadro clínico de la paciente empeoró ligeramente y su hija no dudó en contactar desde Italia con la línea de Atención al Covid. “Tenía más golpes de tos y vino a buscarme una ambulancia para llevarme al hospital. En realidad no me sentía muy mal y me dejaron en planta –en la octava del Materno–, pero al día siguiente todo cambió y me enviaron a la UMI del Insular”, lamenta la afectada.

Pierangela sufría una neumonía covid –bilateral– y su estado de salud se complicó con otra de origen bacteriano, lo que la llevó a estar varios días intubada y sedada. “Cuando me desperté, creí que estaba muerta. Escuchaba a los sanitarios hablar en un idioma diferente al mío y veía todo muy borroso”, detalla. A esto hay sumarle un intenso estado de apatía que no le permitía experimentar emociones. “No tengo muchos recuerdos. Solo sé que no estaba feliz, pero tampoco me sentía triste. Fue una sensación muy extraña que se quedó conmigo mucho tiempo”.

Durante los días posteriores comenzó a recibir rehabilitación musculoesquelética y pulmonar en el hospital. “Me encontraba muy débil porque había estado mucho tiempo medicada y acostada en una cama, pero poco a poco fui mejorando”, añade la sexagenaria.

“Gracias a Pierangela aprendimos muchos detalles”, valora el doctor

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Finalmente, el 23 de abril obtuvo el alta. No obstante, como medida preventiva, debía permanecer unos días más en cuarentena, por lo que la paciente decidió trasladarse hasta la casa en la que se hospedaba su hijo, en un momento en el que ya se encontraba decretado el estado de alarma. Allí se quedó hasta el 9 de mayo, cuando pudo regresar a su país natal. “Todos los días hacía los ejercicios que me habían mandado los profesionales y continuaba en seguimiento médico. Cuando volví a Italia quise seguir la rehabilitación con fisioterapeutas, pero el sistema estaba totalmente colapsado y ni siquiera pude recibir unas pocas sesiones”, dice con asombro.

En la actualidad, Pierangela continúa esforzándose cada día por superar las secuelas y ya cuenta con un fisioterapeuta que la ayuda a conseguir este objetivo. Lo cierto es que la mujer ha tenido que lidiar con una de las peores caras del coronavirus. Pero, ¿qué ha sido lo más complicado de esta incansable lucha? La paciente lo tiene muy claro. “Para mí lo más difícil ha sido tener que aceptar los cambios que se han producido en mi vida, sobre todo al principio. Ahora ya puedo dar paseos y disfrutar de la vida, pero todavía me canso más de lo normal y tengo algunas molestias”, manifiesta con resignación. Si bien es cierto que el pasado mes de noviembre, un neumólogo confirmó que el estado de sus pulmones “había mejorado”.

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria”

Atrás ha dejado un mal trago que preferiría no haber vivido. Por eso, se preocupa por tomar las precauciones necesarias cada vez que sale a la calle. “Siempre voy con mascarilla y respeto las distancias. Además, pienso vacunarme desde que tenga la oportunidad”, apunta. “Es una pena que haya pillado la enfermedad solo unos meses después de retirarme de la docencia”, agrega con humor esta profesora jubilada, que espera regresar a la Isla cuando pase la pandemia “para visitar a los sanitarios y disfrutar de unas vacaciones”.

La situación fue muy dura para toda la familia, especialmente para Silvia, que tuvo que conocer la evolución de su madre desde la distancia. “El doctor Domingo González me llamaba cada día para informarme sobre el estado de salud. Él me tranquilizaba mucho y me siento profundamente agradecida porque yo estaba sola en casa con mi hija de cinco años y el miedo en Italia se respiraba con solo abrir la ventana”, afirma Carrara.

Precisamente para este facultativo, el hecho de tratar a Pierangela Camera representó todo un reto. “Nos encontramos con una situación totalmente desconocida y el manejo de los equipos de protección individual fue complicado al principio”, apostilla el especialista de la UMI del Hospital Insular y responsable del módulo Covid en el área.

“Noto que me canso antes y tengo dolores musculares”, cuenta la afectada

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En base a sus palabras, cuando la paciente entró en la Unidad la noche del 8 de marzo presentaba un nivel de oxígeno “aceptable”. Sin embargo, a la mañana siguiente, comenzó a disminuir y fue necesario intubarla. “A los 18 días, le realizamos una traqueostomía y estuvo casi dos semanas más con soportes de ventilación mecánica”, informa .

La labor asistencial no fue sencilla y, según confiesa el doctor González, el equipo llegó a temer por la vida de la sexagenaria en varias ocasiones. “Tuvo muchas complicaciones, además de las dos neumonías, sufrió la obstrucción del tubo endotraqueal –que lleva a las personas a dejar de ventilar– y un día estuvo a punto de entrar en parada cardíaca. Hay que tener en cuenta que la paciente es hipertensa, lo que representa un factor de riesgo para desarrollar un estado grave del covid”, argumenta.

“Estoy viva gracias a la sanidad canaria”

A juicio del intensivista, la turista permitió a los sanitarios aumentar sus conocimientos sobre la evolución del patógeno y sobre las complicaciones de las propias terapias utilizadas. “Gracias a ella aprendimos muchísimos detalles que resultaron de gran utilidad. De hecho, fue la primera en llevar una válvula fonatoria después de la traqueostomía y esto le facilitó hablar por videoconferencia con su hija y su nieta, que se encontraban en Italia. Era algo novedoso y fue un momento muy emocionante para nosotros”, señala el doctor.

El virus la llevó a permanecer 39 días en la UMI del Insular y nueve en planta

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Pero en realidad, el día más emotivo para todos los que habían vivido en primera línea la evolución de la ciudadana italiana en intensivos fue el 16 de abril. Por fin, Pierangela podía abandonar el área y pasar a planta. “En ese momento nos sentimos muy orgullosos del trabajo que habíamos hecho y a la vez muy felices. Fue una jornada muy bonita que jamás olvidaremos y gran parte del personal lloró de la emoción”, sentencia el especialista del complejo de referencia del área sur de Gran Canaria, un profesional que se ha convertido en una mano amiga para la paciente y su familia.

Una segunda oportunidad


“Siento que la vida me ha dado una segunda oportunidad. Cuando se supera una enfermedad tan grave, las personas comenzamos a valorar más las cosas importantes”, apostilla Pierangela Camera, la primera paciente positivo en Covid-19 en Gran Canaria. Lo cierto es que esta ciudadana italiana, de 62 años, y su familia solo tienen palabras de agradecimiento para los sanitarios del Hospital Insular que se encargaron de asistirla durante su estancia. “Nos hemos sentido muy arropados y hemos apreciado un trato muy profesional y humano”, manifiesta su hija, Silvia Carrara, que vivió la enfermedad de su madre desde la distancia. “Nos gustaría poder visitarlos en algún momento porque han hecho mucho por nosotros”, agrega. | Y.M.

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