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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Periodista y activista feminista | Día Internacional de la Mujer | Referentes del feminismo

Herminia Fajardo: “Las jóvenes tienen que ser voceras de lo que fue y puede volver a ser”

La periodista y activista feminista Herminia Fajardo, en el despacho de su casa. | | LEANDRO BETANCOR FAJARDO

La periodista y activista Herminia Fajardo (Arrecife, Lanzarote, 1946) es una de las principales referentes del movimiento feminista en Canarias desde la década de los 70. A lo largo de su extensa trayectoria periodística, erigida en una de las primeras mujeres en ejercer el periodismo en el Archipiélago, Fajardo ha combinado su carrera en los medios con la defensa de los derechos humanos y la igualdad a través de distintas plataformas y colectivos. El pasado febrero, recibió un homenaje en el marco del ciclo ‘Más que musas. La mujer en la cultura en Canarias’, en la Casa-Museo León y Castillo, en Telde. 

Su extensa militancia en el movimiento feminista en el Archipiélago comienza en la década de los 70 a través de la Asociación de Mujeres Canarias, la Coordinadora Feminista en Canarias y el Colectivo de Mujeres Canarias. ¿Cómo fueron aquellos comienzos en los estertores del franquismo?

Nosotras nos empezamos a reunir a comienzos de los 70 como Asociación de Mujeres Canarias en el Instituto de Estudios Económicos, en una sala que nos prestaban. Entonces éramos todas mujeres próximas al PCE y al PSOE pero, a partir de 1975, surgieron nuevas agrupaciones feministas, como el Frente de Liberación de la Mujer Canaria, vinculado a la Unión del Pueblo Canario, y la Organización Democrática de Mujeres, afín al PUCC. Entonces, nos empezamos a reunir para preparar campañas, en primer lugar, por los anticonceptivos, que fue una batalla muy dura, porque su utilización estaba totalmente prohibida, hasta el punto de que un farmacéutico se la jugaba si te los vendía por debajo del mostrador. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que los partidos, por muy de izquierdas que fueran, no tenían nada claro lo que significaba el feminismo y nosotras queríamos ponerlo por fin en primera línea de batalla. Así fue como, después de muchos debates, reuniones y reflexiones conjuntas, nos unimos y creamos la Coordinadora Feminista en Canarias. Por supuesto, recibimos los mayores insultos por parte de la población general, que nos llamaban de todo, pero conseguimos muchas cosas y fueron años muy productivos con acciones continuas de concienciación y lucha, aunque luego empezamos a discrepar entre las tres organizaciones y volvimos a separarnos. Poco después, nuestra asociación retomó las reuniones y nos reinventamos como Colectivo de Mujeres Canarias, al que se incorporó mucha gente independiente, así como de otras organizaciones o partidos. Y este resumen es el origen de los movimientos feministas en Canarias.

¿Cuáles fueron los hitos o logros fundamentales que, desde las filas del movimiento, abrieron camino hacia una sociedad más igualitaria?

La primera batalla fue la lucha por el cambio en el Código Civil, porque recordemos que entonces las mujeres no podían ni abrir una cuenta bancaria sin permiso de su marido, ni ser tutoras legales de sus hijos. Después, nos tocó luchar por los anticonceptivos, el divorcio y el aborto. Por eso es importante recordar que todos estos derechos no han caído del cielo, sino que existen porque nos botábamos a la calle, a la hora que fuera, para defenderlos hasta el final. Por otra parte, los malos tratos hacia las mujeres han existido siempre, pero antes no eran delito, como tampoco lo eran los asesinatos de mujeres. Es más, se ocultaban. En este sentido, también es importante ser conscientes de que hay muchos países donde los feminicidios y las violaciones a mujeres siguen sin considerarse delitos e, incluso, se las castiga a ellas como las culpables, porque son sociedades en que el honor de las familias está en la vagina de las mujeres. Lo que sigue sucediendo es tremendo, y nos creemos que está todo ganado pero, en realidad, todavía nos falta mucho.

“Las cosas no van a cambiar si los hombres no se involucran contra la violencia machista”

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¿En qué medida ha resultado fundamental la unidad para llevar a cabo una acción reivindicativa conjunta?

La unidad siempre es necesaria para conseguir cosas y aquellos fueron unos años en los que avanzamos muy deprisa a través del cambio de las leyes. Las mujeres hemos sido capaces de ponernos de acuerdo y hemos marcado muchos hitos que nos correspondían por derecho. Esos cambios han sido fundamentales en la teoría pero, en la práctica, todavía seguimos arrastrando la cultura machista y patriarcal, así que nos queda mucho por avanzar como sociedad. Pero con respecto a los primeros pasos, también tenemos que reconocer la solidaridad de los hombres porque, en aquel momento, los parlamentos eran prácticamente masculinos, con poquísimas mujeres, donde las leyes se cambiaron porque ellos fueron conscientes de cuál era la situación. En este sentido, las cosas que no van a cambiar si los hombres no se involucran contra la violencia machista y, mientras los hombres no sean conscientes de que no pueden reírse ante un chiste machista, de que tienen que aislar a quien reproduzca actitudes machistas o de violencia, no vamos a caminar.

“La primera batalla fue la lucha por el cambio en el Código Civil, porque recordemos que entonces las mujeres no podían ni abrir una cuenta bancaria sin permiso de su marido, ni ser tutoras legales de sus hijos”

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¿El feminismo también debe ocuparse de la revisión y reflexión en torno a las nuevas masculinidades?

Por supuesto; los hombres nunca han padecido en su carne lo que significa la agresión machista pero, afortunadamente, muchos lo están entendiendo y confiamos en que sean muchos más los que tomen el camino porque, además, el feminismo es la liberación de las mujeres y es la liberación de toda la sociedad. Pero claro, cuando uno gana, otro pierde algo como, por ejemplo, en la conciliación: aún hay una resistencia tremenda cuando, en realidad, les estamos dando a ellos la oportunidad de que disfruten de los cuidados, del mundo de los sentimientos, de la atención a sus hijos o a sus padres, que tanto se sacrificaron por ellos, que es algo muy gratificante y que siempre ha recaído sobre las mujeres. Actualmente hay grupos de hombres jóvenes, sobre todo, en Andalucía, que están trabajando sobre este tema de las nuevas masculinidades y da gusto hablar con ellos, porque reconocen cuánto han perdido y cuánto pueden ganar en una sociedad igualitaria.

Cuando echa la vista atrás y, luego, al presente, ¿cuántas reivindicaciones del feminismo siguen pendientes a día de hoy?

La práctica, en general; los resabios machistas y patriarcales de la vida cotidiana, pero, sobre todo, más concienciación de que el feminismo es sororidad, que significa solidaridad, esto es, contribuir al cambio de las sociedades que tenemos cerca, donde las mujeres siguen viviendo auténticos calvarios. No puede ser que todavía sea noticia que un país haya prohibido la ablación del clítoris. O hablemos, por ejemplo, de las sociedades en Turquía o en Latinoamérica, que dieron tantos pasos adelante y luego retrocedieron. ¡Cuánto les ha costado a las argentinas aprobar la Ley del Aborto!

La campaña de este año en Canarias se celebra bajo el lema Feminismos canarios sin fronteras, lo que coincide con su reivindicación de la globalización del feminismo. ¿Por qué no se incluye en los debates políticos de asuntos internacionales?

Nosotras debatimos a menudo sobre esto y buscamos nuevas fórmulas, pero esto no se traduce en el debate global y es fundamental que lo incorporemos. Muchos de estos países dieron grandes pasos, pero les siguieron graves retrocesos. Por ejemplo, el feminismo marroquí ha sido muy importante, capitaneado por la maravillosa escritora feminista Fatima Mernissi, al igual que en Argelia, donde las argelinas jugaron un papel fundamental durante la guerra, que fue durísima. ¿Pero qué pasó después? Una vez conseguida la independencia, las mujeres se vieron abocadas otra vez al Código de Familia y a sus casas. Por lo tanto, las jóvenes tienen que ser voceras de lo que fue y lo que puede volver a ser, y de lo que está siendo todavía en distintos países más próximos o más lejanos.

“A lo largo de 300 años de feminismo, desde que Olimpia de Gouges escribió los derechos de las ciudadanas y le costó la guillotina, las mujeres no hemos disparado una bala, siempre hemos avanzado con la palabra y la razón”

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Precisamente, en su reciente homenaje en Telde instaba a las jóvenes a permanecer vigilantes porque las conquistas son frágiles: difíciles de lograr y fáciles de perder. En este sentido, ¿cree que sigue habiendo mucha resistencia a la igualdad en las sociedades occidentales?

Sin duda, pero voy a responder con una anécdota: cuando apareció Gallardón con su propuesta de cambiar la Ley del Aborto, me llamaron para acudir a una manifestación ante la delegación del Gobierno en Canarias. En total, fuimos 11 abuelas, que ya ni íbamos a abortar. Entonces, me dije: yo no vuelvo a manifestarme, que se muevan las jóvenes, que son las que tienen que luchar por sus derechos, porque nosotras ya hemos peleado. Porque es cierto que el movimiento feminista ha crecido en los últimos años y, en el campo de la cultura, por ejemplo, gracias a la labor callada de muchas mujeres a la rebusca de mujeres, se han sacado a la luz un montón de nombres de mujeres fundamentales en nuestra historia. Esto es fundamental porque la historia la han escrito los hombres, con el peso tremendo de las religiones, el lastre más grande que hemos tenido y seguimos teniendo las mujeres, pero no podemos dormirnos, porque aún no está todo ganado.

Para terminar, ¿cuál es el titular que le gustaría escribir sobre la lucha feminista?

Primero, me gustaría hacer una reflexión, que es que toda la historia del feminismo se ha escrito sin disparar una sola bala. A lo largo de 300 años de feminismo, desde que Olimpia de Gouges escribió los derechos de las ciudadanas para responder a los derechos de los ciudadanos y le costó la guillotina, las mujeres no hemos disparado una bala, sino que siempre hemos avanzado con la palabra y la razón. Poco a poco hemos horadado el sistema machista y no hemos hecho daño, sino que nos lo han hecho a nosotros y nos lo siguen haciendo en muchas partes del mundo. Por tanto, el titular sería este: “Llegamos. Somos iguales”.

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