Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Mujeres en primera línea de la pandemia

Las consecuencias sanitarias del coronavirus sacuden a todos por igual, pero el peso de los efectos sociales descansa, mayoritariamente, sobre espaldas femeninas

Mensaje para una niña José Carlos Guerra

“La pandemia nos ha afectado igual a hombres que a mujeres, pero la solución descansa, mayoritariamente, sobre hombros femeninos”. Esta frase, pronunciada por Silvia Jaén, viceconsejera de Igualdad y Diversidad del Gobierno de Canarias, dibuja una realidad desigual en la que son las mujeres quienes asumen, como es habitual, el cuidado de las personas dependientes. De nuevo son ellas las que, en mayor medida, se arremangan para no dejar caer a su entorno, más en el contexto de la grave crisis sanitaria, económica y social que vivimos desde hace un año. Los datos son tozudos. Una encuesta del Instituto Canario de Igualdad (ICI) señala que, durante el confinamiento, el 86% del cuidado de mayores, niños y dependientes recayó en ellas. Además, en estos meses en los que la vida se ha vuelto del revés, hay una lacra que no solo no remite, sino que empeora: la violencia machista. El teléfono de emergencias del Gobierno de Canarias recibió un 33% más de llamadas entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020. Esta pandemia tiene perspectiva de género, y en esta lucha por la supervivencia que está sobre el tablero, ellas se sitúan estoicas en primera línea.

Este 8M será diferente, el movimiento feminista ha alcanzado cotas antes impensables, pero cuando los problemas arrecian, se acentúan las desigualdades. Sueldos más bajos; en el sector sanitario, por ejemplo, ellas ganan 800 euros menos que ellos entre los mayores de 45 años. Más contratos temporales que los hombres, el 78%. Y más paro femenino, un 60% de los desempleados del sector servicios, que es el motor económico de las Islas, son mujeres. Pero, al mismo tiempo, son responsables del 56% de los hogares en las Islas con personas de entre 16 y 29 años.

“Esta crisis ha avivado la llama de la necesidad de la corresponsabilidad y la conciliación, y ha dejado claro el enorme déficit que arrastramos”, indica Jaén, que cree que la sociedad está empezando a despertar y las administraciones públicas deben estar a la altura de esta demanda. Para ello trabaja, junto con la Consejería de Empleo, en una propuesta de ley que redunde en la justicia en el reparto de tareas y cuidados, y en la compatibilización de las vidas laboral y familiar. “No puede ser que los niños no se críen con sus padres, que haya que recurrir a terceras personas. Es necesario que nos impliquemos las instituciones, pero también los empresarios”, aclara la viceconsejera.

Y si la pandemia ha dejado al descubierto las carencias en corresponsabilidad, aún es más sangrante el aumento de casos de violencia machista. “Ha sido la cara más dura. No sólo porque se han incrementado el número de llamadas de emergencia, sino por las edades. Se han recibido peticiones de auxilio de niñas de entre 12 y 14 años”, revela Jaén. En cuanto a los agresores, un 53% fueron las parejas actuales; un 22% exparejas, y un 16% no se especificó.

El confinamiento agravó el calvario. Vivir obligatoriamente, las 24 horas del día, con el agresor se convirtió en una pesadilla para muchas mujeres. Precisamente por eso, la Consejería de Igualdad y Diversidad y los farmacéuticos crearon el programa Mascarilla 19, que fue una tabla de salvación para aquellas que no pudieron pedir ayuda por otras vías y se ha exportado a otras comunidades. Ha sido un mal año en general, pero más para ellas. No queda más remedio seguir en la brecha. Todos.

Compartir el artículo

stats