El grupo de Análisis Químico Medioambiental del Instituto Universitario de Estudios Ambientales y Recursos Naturales de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha evaluado la presencia de 11 compuestos en 3 depuradoras de aguas residuales de Gran Canaria, dentro del proyecto ADAPTaRES que estudia la presencia de residuos farmacéuticos en las citadas estaciones depuradoras.

Este trabajo se ha volcado en un artículo de investigación donde se analiza la eficacia de los tratamientos de las tres depuradoras (EDAR) en la eliminación de estos contaminantes, evidenciando que éstos son eficientes y, por tanto, que el agua puede ser reutilizada tras la depuración. Por tanto, se consigue el objetivo final del Proyecto que es promover la reutilización de aguas residuales como estrategia de adaptación al cambio climático en la Macaronesia.

El trabajo de investigación está firmado por Rayco Guedes Alonso, Javier Pacheco Juárez, Sarah Montesdeoca Esponda, Zoraida Sosa Ferrera, José Juan Santana Rodríguez y Gilberto Manuel Martel Rodríguez, éste último, investigador del ITC y coordinador del Proyecto ADAPTaRES.

El artículo analiza la presencia de compuestos farmacéuticos en aguas residuales y regeneradas procedentes de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) del Sureste y Santa Lucía, ambas en Gran Canaria.

Las mayores concentraciones detectadas, en especial en el agua de entrada a las depuradoras, fueron de estimulantes como la cafeína y la nicotina, y de antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Las aguas resultantes del tratamiento de esas EDAR se analizaron mensualmente durante dos años con el objetivo de demostrar su calidad y así fomentar su reutilización. Para garantizar la calidad y seguridad de dichas aguas es necesario demostrar que no presentan contaminantes emergentes como por ejemplo los fármacos, o que éstos se encuentran en concentraciones que no son un riesgo para la salud humana ni los ecosistemas. Asimismo, el estudio realizado permitió evaluar si este tipo de contaminantes son eliminados en las EDAR, y comprobar si las tecnologías de tratamiento convencionales y naturales son igual de eficientes a la hora de eliminar fármacos presentes en aguas residuales.

Dos de las EDAR seleccionadas poseen tecnologías de purificación convencionales y tratan las aguas de áreas densamente pobladas. Ambas emplean un proceso basado en lodos activos como tratamiento secundario, el cual consiste en degradar la materia orgánica mediante bacterias. Posteriormente, para mejorar la calidad de las aguas tratadas, una de ellas aplica ultrafiltración y la otra, procesos de microfiltración y osmosis inversa como tratamientos terciarios.

Depuración natural

Por otra parte, la tercera EDAR estudiada consiste en un sistema de depuración natural (SDN) basado en humedales y trata las aguas residuales de un área rural pequeña. En este tipo de instalaciones se utiliza la capacidad natural de bacterias y plantas para depurar el agua residual, de tal forma que el consumo energético de este tipo de instalaciones es prácticamente nulo. Además, en dicha EDAR se utilizan plantas endémicas de Canarias, por lo que el impacto visual y ecológico es mínimo.

Aunque las depuradoras estudiadas son completamente diferentes, ya que una es una depuradora convencional que trata las aguas de una zona densamente poblada de la isla (Sureste de GC) y la otra es una depuradora natural que trata las aguas de un pequeño núcleo rural (Santa Lucía), las concentraciones detectadas de residuos farmacéuticos a la entrada fueron similares.

Las aguas regeneradas estudiadas en este Proyecto son un recurso muy valioso en zonas semi-áridas como las islas Canarias, ya que producen muy poco impacto ambiental y riesgos para la salud humana. Por tanto, su uso puede ser implementado como una estrategia de adaptación al cambio climático.