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Delegado de Aemet en Canarias

David Suárez: “Sin ser alarmista, las estructuras tropicales son una amenaza”

| andrés cruz

| andrés cruz

Desde el 1 de febrero es el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Canarias, cargo que David Suárez (1982, Las Palmas de Gran Canaria) tras acumular 12 años en la Aemet. “Somos como los árbitros de fútbol: si lo haces bien nadie habla de ti, pero como te equivoques te caen palos”, compara.

¿Sus buenos días van acompañados muchas veces de las preguntas qué tiempo va hacer hoy o cómo va estar el fin de semana?

Esas son unas preguntas que se repiten mucho en el ámbito familiar y entre los vecinos que te cruzas en el ascensor... Sobre todo, en el momento en el que hay que planificar unas jornadas de descanso como las de ahora en Semana Santa o un puente.

¿Y usted cómo reacciona?

Pues de una manera algo distinta, o por lo menos más abreviada, al instante en el que realizo una predicción meteorológica a un periodista, pero sí que intento avanzar siempre en unos términos de probabilidades a corto plazo y eso permite que haya más certidumbre y seguridad a la hora de acercarte a un modelo u otro... A medida que nos alejamos en el tiempo y ampliamos la horquilla de días todo esto se convierte en ciencia ficción. En los últimos años las mejoras a la hora de analizar los modelos meteorológicos son muchas pero está claro que nos movemos en un escenario de probabilidades.

¿Es decir, que el “hombre del tiempo” también se equivoca?

Claro que nos podemos equivocar... Teniendo en cuenta que estamos tratando de descifrar el comportamiento de la atmósfera, que es un sistema caótico, las opciones de cometer un error son reales. La Teoría del Caos esta conectada con esta realidad impredecible. ¿Qué es lo correcto? Hablar en términos de probabilidad de lo que los modelos nos indican.

¿Cuáles son sus bazas?

La principal herramienta son los modelos numéricos de predicción y estos siempre tienen que ser analizados por los especialistas: no hay que leer lo que dice un modelo sino analizar e interpretar su contenido. Cada uno de ellos tiene sus características, por decirlo de una manera, y el predictor debe saber identificar todos los detalles de la zona que está sometida a esos estudios. Si ahora me envían para hacer predicciones en Madrid u otra comunidad lo primero que debo conocer bien son los modelos que se dan en esos ámbitos geográficos, es decir, sus particularidades locales. La experiencia aumenta el conocimiento y esa es una de las razones por las que los equipos de predicción son tan estables.

“La atmósfera es algo impredecible; cada día te proporciona sorpresas y nunca puedes confiarte”

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Hay que ver cómo ha evolucionado la información meteorológica desde los tiempos del Telediario de Paco Montesdeoca a esos escenarios virtuales que en la actualidad se cuelan en el salón de casa... ¿Ese bloque ya es más relevante que el de la Bolsa?

Las mejoras en las información del tiempo o predicciones meteorológicas están ligadas a los avances en el segmento de la computación e informática porque se necesitan superordenadores para estudiar esos modelos numéricos de predicción. En cuanto a la visualización, es evidente que las mejoras que han introducido las cadenas de televisión no son casuales, sino que obedecen a una demanda de información que es vital en nuestro día a día... Este es un escenario más dinámico en el que cada vez hay menos textos y los efectos visuales van en aumento.

Acaba de hacer una referencia a la incidencia de las nuevas tecnologías, ¿pero de qué manera condicionan la información meteorológica?

Los avances en la computación han mejorado los modelos de predicción, pero yo no creo que vea el día en el que las máquinas hagan ese trabajo sin la supervisión de un humano con unos conocimientos sobre meteorología...

¿Las máquinas aún no son un enemigo?

Son una ayuda básica, pero por el momento debemos confiar en el buen juicio de los predictores... Es cierto que todo lo que envuelve a la inteligencia artificial nos conduce a una nueva era y que esto va muy rápido, pero no lo suficientemente veloz como para descartar la intervención humana.

Hay que ver esas mejoras como un complemento, ¿no?

En Canarias contamos con unas aplicaciones que son determinantes a la hora de realizar una interpretación en bruto de nuestros modelos meteorológicos porque ya incorporan los algoritmos y la inteligencia artificial de la que acabamos de hablar... Cuanta mayor sea la información que manejemos –y con ella los niveles de precisión–, más cerca estaremos de realizar un análisis correcto de un modelo determinado.

¿Los modelos que se estudian en las Islas tienen una mayor complejidad por aquello de ser un terreno insular, próximo a un continente y estar afectados por el Océano Atlántico?

A nivel de software la situación es idéntica a la que se está dando en otras parte del mundo porque utilizamos el mejor modelo de predicción numérica, pero eso no es algo que diga yo sino que está argumentado con los resultados obtenidos en un elevado centros de meteorología. Cada modelo se debe someter a una serie de validaciones o verificaciones que suministran unos scores que tienen una interpretación universal de los fenómenos meteorológicos, pero que luego se deben adaptar a cada zona. En España estamos operando con el modelo proveniente del Centro Europeo, con una resolución de nueve kilómetros y 27 niveles en la vertical, pero la Aemet también trabaja con uno de origen regional y con unos dos kilómetros y medio de resolución.

¿Cómo se traduce la información que acaba de facilitar para que puede ser entendida por la mayoría de los ciudadanos?

Canarias está en un entorno de latitudes medias, justo en el subtrópico, y está afectada de manera permanente por unas masas de aire que son de origen extratropical, tropical o africanas, es decir, que estamos en medio del Océano Atlántico y condicionados por unas filtraciones notables de distinta naturaleza. Además, tenemos que tener en cuenta la complicidad de residir en un terreno pequeño, si lo comparamos con otras áreas continentales, y rodeado de mar. A todo eso debemos sumar una orografía bastante diversa, que es lo al final provoca que se den diferentes climatologías en la misma isla. Eso complica mucho más cualquier predicción. Los modelos números que estamos acostumbrados a ver funcionar mucho mejor en latitudes medias, en el interior del continente europeo, porque los modelos necesitan observaciones; tienen que “alimentarse” continuamente de datos que mejoran notablemente una predicción. En la región tropical hay más océano y la presencia cercana del continente africano en las que hay regiones en las que no existen tantas referencias para la observación. Por esa razón, que parece bastante simple, los modelos funcionan mejor en centroeuropa que en las proximidades de este Archipiélago.

“Nosotros no vivimos ajenos a los memes que se crean sobre el tiempo, pero hay más aciertos que errores”

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¿Por qué se hizo meteorólogo?

Yo estudié Ciencias del Mar en la Universidad de Las Palmas y aunque siempre me llamó la atención la meteorología, lo único que tenía claro es que me quería dedicar al mundo de la ciencia. A muchos de mis compañeros les motivaba más la parte de la Biología, pero a mí me interesaba la Física. Cuando estaba haciendo el doctorado en Oceanografía, lo que antes se llamaba el Diploma de Estudios Avanzados, salió un concurso-oposición de unas plazas de interino en la Aemet y me presenté. No sé si tuvo algo que ver que entonces no hubiera demasiado dinero para financiar la investigación en Canarias, pero lo cierto es que me presenté a la convocatoria de la Agencia Estatal de Meteorología... Entré como interino a finales de 2008, principio de 2009, y aparqué el doctorado en el primer ciclo. Estuve dos años en la Aemet hasta que se me acabó el contrato y luego me preparé las oposiciones al Cuerpo Superior de Meteorólogos del Estado, me gané una de las plazas y aquí sigo: doce años en la Aemet.

¿Entonces el ‘Delta’ le cogió en la universidad?

Sí, me pilló en mi etapa universitaria aunque como predictor operativo ya me tocó vivir un invierno con muchos avisos... Si no recuerdo mal, el de 2010 fue uno de los más húmeros que se han registrado desde la década de los 70. Creo que fue el segundo, pero entonces aprendí muchísimo. Más tarde, en 2014, vivimos unos episodios complejos por varios ciclones.

¿Hablando de ciclones, tenemos que acostumbrarnos a convivir con una realidad cada vez más cercana?

Son una amenaza potencial que no podemos obviar porque en los últimos años hemos tenido que convivir con situaciones complejas derivadas de la formación de estas estructuras de origen tropical... Aunque la semilla incipiente de estos huracanes se forma en la latitud de Cabo Verde, cruza todo el Océano Atlántico para desencadenar toda su virulencia en el Caribe y en su retorno pueden crear algunas complicaciones en las Islas. La atmósfera es algo impredecible; cada día te proporciona sorpresas y nunca puedes confiarte... No hay que ser alarmistas, pero las estructuras tropicales son una amenaza.

Lo que sí se ha convertido en el “pan nuestro de cada día” son los ciclos de calima que afectan al Archipiélago.

En invierno tuvimos dos sucesos especialmente llamativos, sobre todo, uno en el mes de febrero que redujo la visibilidad en algunos aeropuertos hasta los 1.500 metros. El comportamiento habitual de estos procesos de calima es que se concentre en niveles altos y no ha limitado la visión, salvo en el caso ya comentado... Ese es el problema de vivir tan cerca de la región que más polvo en suspensión mueve en el mundo, como es el desierto del Sahara. Estar bajo la influencia de la gran masa de aire africana favorece este tipo de fenómenos meteorológicos.

Al principio de esta entrevista hablamos del “error humano” en las predicciones, pero dejando a un lado esa posibilidad, ¿estaría en disposición de avanzar que no van a tener que pasar otras cuatro décadas antes de vernos envueltos por una tormenta de polvo tan intensa como la que sufrimos en el invierno de 2020?

No sería capaz... A raíz de aquel episodio hicimos un estudio bastante completo que fue publicado como report por la Organización Mundial de Meteorología. En el material que se difundió a finales del pasado mes de febrero había un contenido multidisciplinar en el que no solo participaron meteorólogos, sino biólogos del Gobierno de Canarias, profesionales ligados con la ecología y las energías renovables... Desde que tenemos datos fiables no hay dudas de que el episodio de calima que vivimos en las Islas el año pasado fue el más severo de todos los que se han registrado en una cronología oficial y con una base científica. ¿Cuándo nos volveremos a enfrentar a algo parecido? Eso es algo que ni yo, ni nadie le va a decir hoy.

Cerramos este círculo meteorológicos con ese momento en el que el camarero que le sirve un café o zumo le recuerda, “¡Ayer se equivocaron!”

Eso es algo que me han preguntado en alguna ocasión y la única respuesta que puedo darle es que nosotros no vivimos ajenos a los memes que se crean sobre el tiempo, pero hay más aciertos que errores... Además de todos los factores que hamos hablado durante la entrevista le voy a contar algo que me dijo una compañera cuando entré en la Aemet. “David, nosotros somos como los árbitros de fútbol... Si lo haces bien nadie te dice nada, pero como te equivoques te van a llover los palos.

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