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La economía europea pierde miles de millones por el retraso de las vacunas

Beatriz González señala la falta de acuerdos con las farmacéuticas sobre la producción y la autorización tardía de vacunas, como lagunas de la estrategia de inmunización

Imagen sobre el análisis de la relación entre las vacunas contra la Covid-19 y la economía. | | ULPGC

Imagen sobre el análisis de la relación entre las vacunas contra la Covid-19 y la economía. | | ULPGC

La falta de acuerdos con las compañías farmacéuticas sobre la producción de las vacunas y la autorización tardía de las mismas por parte de la Agencia Europa del Medicamento (EMA) constituyen algunas de las lagunas de la estrategia de vacunación de Europa contra la Covid-19, que se traducen en un retraso en la inmunización y, por ende, en un incremento importante del coste de la pandemia cifrado en miles de millones de pérdidas. Así lo señala la catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Beatriz González López-Valcárcel, especialista en Economía de la Salud, en un artículo publicado en la plataforma de divulgación científica The Conversation sobre las consecuencias económicas del retraso de la llegada de los fármacos.

La economía europea pierde miles de millones por el retraso de las vacunas

Si bien la investigadora de la ULPGC califica de “inteligente” la estrategia de vacunación de Europa, señala que ha estado “mal ejecutada” por las demoras en las decisiones y en la negociación con las compañías farmacéuticas. “La estrategia europea con las vacunas tiene grandes ventajas porque evita la fragmentación de los 27 en 27 demandantes que compitieran por los fármacos y adopta una perspectiva común”, indica la economista al tiempo que elogia los acuerdos de riesgo suscritos con las farmacéuticas que tenían las vacunas más prometedoras en desarrollo, aportando fondos para financiar la I+D, de forma que si tuvieran éxito y finalmente se autorizaran, el acuerdo implicaba un compromiso de suministro con plazos, precios y dosis. “Como estrategia ha sido inteligente, en los preacuerdos que, por otro lado también siguieron otros países como Estados Unidos o Reino Unido”, apuntó Beatriz González.

Tiempo y coste

Sin embargo, problemas de “implementación práctica” de la citada “estrategia inteligente” han motivado que en la actualidad, la campaña de vacunación en Europa lleve cinco semanas de retraso con respecto a Estados Unidos, lo que supone pérdidas económicas cuantiosas. “Un mes que se adelante o se atrase la vuelta a la normalidad económica del tejido productivo supone miles de millones de euros, por eso cinco semanas de atraso es mucho tiempo y coste”, subraya la catedrática de la ULPGC en el artículo Los retrasos en vacunación tiene un alto coste económico, donde reflexiona sobre los motivos por los que Europa va a la zaga de Estados Unidos.

“La estrategia europea de vacunación es inteligente pero tiene problemas de implementación práctica”

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La primera causa que esgrime la especialista es que Europa no contempló como requisito fundamental, la producción de las vacunas en los acuerdos con las compañías. Como ejemplo señaló que Estados Unidos inyectó 10.000 millones de dólares a las compañías farmacéuticas más prometedoras con un planteamiento similar, de compromiso de suministros y de pago por la I+D pero, a diferencia de la Comisión Europea (CE), también por la producción de las vacunas.

“Europa no se fijó en el aspecto de la producción, dio por hecho que las compañías podían comprometerse a esas cantidades de suministros. Éstas, por su parte, subestimaron su capacidad y no tuvieron en cuenta problemas a los que luego se tuvieron que enfrentar en la producción, como contaminación de lotes o colapso en el suministro de los inputs para fabricar las vacunas”.

Otro de los motivos que señala la científica respecto al retraso en la vacunación, fue la tardanza de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), en autorizar las primeras vacunas de Pfizer y Moderna. “Por otra parte, la extrema aversión al riesgo de la CE escoró su apuesta contra las más innovadoras, basadas en RNA mensajero (Pfizer, Moderna, Curevax), apostando por AstraZeneca, Sanofi y GSK -las dos últimas no se han aprobado aún-. La negociación ha estado demasiado centrada en el precio, velando por el gasto de los contribuyentes y no tanto por los plazos y las condiciones de suministro. Pero el mercado se impone, y las compañías acaban abasteciendo antes a los primeros países en autorizar y a los que pagan más”.

“La negociación estuvo más centrada en el precio que en las condiciones y plazos de suministro”

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González López-Valcárcel señala otro elemento “fundamental” en el retraso de la vacunación y es la falta de experiencia de Europa en la negociación con las farmacéuticas. Estas multinacionales están muy experimentadas en lograr acuerdos que le sean ventajosos. Europa en este sentido pecó un poco de pardilla”.

En este sentido también señala la crisis de confianza respecto a la vacuna de AstraZeneca, “que tendrá un altísimo coste económico directo, por el retraso en completar la vacunación poblacional y volver a la actividad económica libre de restricciones. Pero también indirecto, en términos de salud perdida y fallecimientos. No olvidemos que cada semana mueren con Covid-19 20.000 europeos”, subraya la investigadora de la ULPGC.

Aquí González López-Valcárcel reitera el hecho de que Europa haya presionado más por el precio en el acuerdo con la Compañía, que por el número de dosis, plazos y condiciones de suministro. “El resultado es que obtuvimos la vacuna a precios bajísimos pero AstraZeneca decidió priorizar sus suministros de acuerdo a sus propios planes y no tanto a lo que le interesaba a Europa. Y la paradoja de AstraZeneca ahora es que hay millones de dosis compradas y acumuladas en EEUU y allí aún no está aprobada esta vacuna, es más, ni siquiera está solicitada la autorización porque se basa en un ensayo hecho allí que no está finalizado. Es una contradicción que EEUU tenga semejante stock de vacunas de AstraZeneca y nosotros tengamos problemas de suministro unido a la crisis de confianza tan brutal”, apuntó en relación a “que Europa son 27 países y cada uno tiene una política diferente, hay países que no la ponen, otros sólo a los mayores, otros a los más jóvenes... es un disparate, y un coste en términos económicos y de confianza”.

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