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La ULPGC avala el papel de la escuela para compensar la desigualdad digital

El estudio pone el foco en las habilidades en el uso de las TIC frente a la dotación de recursos

Estudiantes en la Biblioteca General de la Universidad de Las Palmas de GC. | | ULPGC

Estudiantes en la Biblioteca General de la Universidad de Las Palmas de GC. | | ULPGC

La escuela tiene más influencia en el alumnado que su origen social a la hora de compensar la desigualdad digital. Así concluye la investigación desarrollada por las profesoras de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Sara González, del Departamento de Métodos Cuantitativos de Economía y Gestión, y María Eugenia Cardenal, del Departamento de Psicología, Sociología y Trabajo Social, junto a Alexis López, de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa. Un estudio realizado durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19, que por primera vez pone el foco en las habilidades del alumnado en el uso de las tecnologías frente a los recursos de los que dispone, y desmonta los argumentos sobre la brecha y los nativos digitales.

“El estudio surge en el contexto de la pandemia porque, de repente, nos vimos encerrados en casa, dando clases online, y nos planteamos el problema de la desigualdad digital entre los alumnos y la necesidad de explorar ese tema de una forma más profunda. Como teníamos acceso a la base de datos de PISA de alumnos de Secundaria de todos los países que forman parte de la OCDE, iniciamos un análisis por separado de la influencia del sistema educativo y del origen social de las familias en las competencias digitales del alumnado”, apuntó la profesora María Eugenia Cardenal.

Para ello analizaron los datos más recientes de PISA para un total de 161.443 alumnos de 6.261 colegios y 21 países europeos. Y los resultados obtenidos ofrecen una visión muy diferente a la percibida hasta el momento sobre la brecha digital, en la que se centra más la atención en los recursos que en las capacidades de uso. “Normalmente cuando se habla de la brecha digital se habla del acceso a los medios técnico para poder hacer uso de las nuevas tecnologías. Pero la literatura dice, y nosotros lo estábamos viendo en el contexto de la pandemia, que no solamente era un problema de tener dispositivos tecnológicos, sino de tener la capacidad de hacer un uso adecuado de esos dispositivos, que es la clave, porque es lo que sabemos que va a marcar la diferencia en cuanto a las oportunidades sociales y laborales de los estudiantes”.

Una de las principales novedades que aporta el estudio, a nivel mundial, es precisamente su enfoque multidimensional sobre la desigualdad digital, dado que los investigadores analizan por separado el acceso, la frecuencia y la calidad de uso de las TIC. “Observamos que en aquellos aspectos más complejos, el origen social del estudiante influye menos que la escuela, es decir, que la escuela compensa la desigualdad de la familia. Esto es algo que nosotros le damos mucho valor porque la formación digital se suele centrar en la idea de tener dispositivos, que es lo que nosotros llamamos acceso, pero al separar este indicador de la frecuencia y la calidad, nos damos cuenta de que si hay una formación en la escuela, repercute positivamente en los estudiantes en los aspectos de frecuencia y de calidad, y disminuye el efecto de la familia y el contexto social”.

Así, los resultados obtenidos confirman para la mayoría de los países europeos que el acceso a las TIC en el hogar está influenciado en mayor medida por las condiciones sociales de las familias que por la integración de las TIC en la escuela; pero en lo que respecta a la frecuencia y calidad del uso de las tecnologías en el hogar, la relación se invierte, ya que ambas están más influenciadas por la integración de las TIC en la escuela.

Se comprobó que el efecto compensador más importante de la escuela es la alfabetización digital y la calidad en la relación con las nuevas tecnologías. “Es lo que tiene que ver con saber interpretar la información que aparece en la web, saber hacer las búsquedas de manera adecuada, saber redactar un escrito y plasmarlo en un dispositivo electrónico, utilizar un lenguaje correcto... En todos estos elementos la escuela puede actuar de forma muy positiva”.

También el estudio rebate la idea de los nativos digitales que para los investigadores no es real. “El hecho de estar todo el día con un dispositivo electrónico en la mano, no te hace más competente, para eso hace falta una formación específica y muy centrada en determinadas capacidades que son muy importantes porque pueden marcar la diferencia en las oportunidades vitales y laborales de la gente, no da igual no tener esas competencias. Este análisis se ha hecho durante el confinamiento, sin competencias digitales no habríamos podido sacarlo adelante”.

Los autores del informe -publicado en una de las revistas internacionales de mayor impacto en los rankings Computers and Education, de la editorial Elsevier-, concluyen que en un contexto de digitalización forzosa como el provocado por la crisis de la Covid-19, los resultados confirman la importancia de reforzar la formación digital en las escuelas, “algo especialmente relevante en Canarias, uno de los territorios con mayor desigualdad social de la Unión Europea”, subrayan.

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