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Un cirujano canario estudia el uso del ozono para los trasplantes pulmonares

Un ensayo en animales demuestra los beneficios de esta sustancia para evitar el rechazo crónico | El doctor Santana quiere probar su eficacia en humanos

En el centro de la imagen, el doctor Norberto Santana realizando una intervención. | | LP/DLP

En el centro de la imagen, el doctor Norberto Santana realizando una intervención. | | LP/DLP

El ozono es un gas que posee numerosas propiedades, entre ellas destacan su poder desinfectante y su capacidad para erradicar muchos microorganismos como virus o bacterias. Precisamente, estas características fueron las que impulsaron al doctor grancanario Norberto Santana, jefe del servicio de Cirugía Torácica del King Faisal Specialist Hospital & Research Center, en Riad –Arabia Saudí–, a probar un tratamiento con esta sustancia en animales para prevenir el rechazo crónico en los trasplantes pulmonares, una manifestación clínica que puede provocar la muerte de los pacientes. La terapia demostró su eficacia, por lo que ahora el facultativo prepara, junto con su equipo, un ensayo clínico pionero en el mundo que permita comprobar estos efectos en los humanos.

«El grupo de animales que fue trasplantado y que no recibió ozono experimentó rechazo crónico, mientras que aquel al que se le administró el gas desde antes de la cirugía y durante los meses posteriores no sufrió este problema», explica el facultativo.

Hasta el momento, no existe ningún fármaco que permita prevenir esta complicación, por lo que el especialista cree que se trata de un «importante hallazgo», pues abre una vía esperanzadora a las personas que precisen un trasplante de este tipo. «Cuando el ozono se inyecta en los seres vivos tiene un efecto antioxidante. Lo que hemos hecho es administrar pequeñas cantidades, de forma progresiva, incrementando la dosis durante un largo período de tiempo», detalla el profesional.

Pero, ¿cómo debe administrarse este compuesto? En base a las palabras del responsable del citado servicio puede ser por vía rectal o sanguínea. En el caso de los animales con los que se ha ensayado, –ratas, principalmente– se escogió la vía rectal, pero en humanos podría recurrirse también a la otra alternativa. «Hace falta tomar una muestra de sangre de unos 250 mililitros para aplicar el ozono y, posteriormente, volver a transfundir al paciente de forma lenta y segura. Es importante señalar que se trata de un gas que no tiene efectos secundarios si la dosis es adecuada», apunta el experto.

La intención en este ensayo clínico es administrar ozono por cualquiera de las vías mencionadas, antes del trasplante y en el transcurso de los seis meses posteriores, para averiguar si la terapia puede llegar a proteger a los humanos de este efecto adverso. Y es que el rechazo crónico puede acontecer desde el primer el año de la operación, lo que causa preocupación entre los profesionales. «El órgano se vuelve poco funcional, lo que lleva al cuerpo a reconocerlo como extraño y a anularlo», resalta el sanitario.

Lo cierto es que la pandemia de Covid-19 ha frenado el avance de esta investigación, que pretende implicar a hospitales de todo el mundo. «Ahora mismo, estamos escribiendo el ensayo clínico para después poder solicitar las autorizaciones pertinentes y proceder a su registro internacional. La situación no ha sido fácil, pero estoy contactando con diferentes centros para que puedan unirse a nosotros y desarrollar un estudio multicéntrico», recalca el cirujano.

Cabe destacar que el doctor Santana participó este mes en la Conferencia Internacional de Cardiotorácica, organizada por la BSMS Cardiothoracic Surgical Society at Brighton and Sussex Medical School, donde impartió una charla por videoconferencia centrada en explicar el pasado, presente y futuro de los trasplantes pulmonares. Sobre estas líneas, el médico grancanario señala que, gracias a la mejora en las técnicas quirúrgicas y en la selección de los donantes y receptores, en la última década ha habido un «ligero incremento» de la supervivencia de las personas a los cinco años de ser trasplantadas, al pasar de un 53% a un 59%. «El pulmón sigue siendo el talón de Aquiles de nuestros pacientes. Es cierto que también se rechazan otros órganos, pero la supervivencia suele ser mayor en otros trasplantes porque, de alguna forma, se ha podido controlar mejor», advierte el especialista.

¿Qué criterios se tienen en cuenta a la hora de seleccionar a los donantes y a los receptores? En el caso de los primeros, es fundamental que no estén aquejados de patologías oncológicas, que carezcan de un historial de tabaquismo dilatado en el tiempo, que no hayan permanecido más de cinco días ventilados en las unidades de cuidados intensivos, que las pruebas de función respiratoria demuestren que el órgano se encuentra en buen estado y que, preferiblemente, tengan menos de 55 años.

Asimismo, los receptores deben tener un grupo sanguíneo compatible con el de la persona que va a donar el órgano para evitar complicaciones. «Los inmunólogos realizan también en los laboratorios un test de histocompatibilidad usando sangre del donante y del receptor para comprobar que hay compatibilidad de tejidos», agrega el doctor. Además, el tamaño de la víscera que se va a extirpar debe ser similar al que presenta la que la va a reemplazar.

No obstante, la necesidad de aumentar el número de donantes es otro de los aspecto que inquieta a los médicos, pues el porcentaje de personas que fallece esperando un pulmón oscila entre el 20% y el 25%. «Es fundamental poner en marcha proyectos como el que se activó en España desde 2001 y por el que se obtienen también pulmones de personas que han fallecido como consecuencia de una parada cardíaca fuera de los hospitales», subraya el cirujano.

Por lo que concierne a los retos futuros, hay que señalar que uno de los propósitos que se marca el King Faisal Specialist Hospital & Research Center es lograr extrapolar la cirugía robótica a los trasplantes pulmonares, con el fin de evitar las cirugías mayores. «Queremos poner en marcha un proyecto piloto en el que podamos demostrar que el uso del robot Da Vinci en cirugía de trasplantes es factible y que puede incluso facilitar la realización de la práctica», enfatiza.

Centro de referencia

El King Faisal Specialist Hospital & Research Center es el centro sanitario de referencia de los países árabes y el único que realiza trasplantes de pulmón en Oriente Medio. El doctor Norberto Santana suma ya cuatro años de recorrido en el citado hospital. No obstante, también ha trabajado en Nueva York y en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. «Aquí se ha creado una dinámica muy importante en el trasplante de órganos y también contamos con equipos de investigación muy potentes», valora el facultativo. | Y.M.

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