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Una simple muestra de piel de los cetáceos revela su edad real

Científicos de zoológicos, entre ellos Loro Parque, establecen un método para fijar los años de vida de los animales salvajes

Imagen de una orca. | | LP / DLP

Imagen de una orca. | | LP / DLP

Cuando los científicos se topan con un animal salvaje solo pueden llegar a estimar –con muchas dificultades– cuántos años tiene. Para ello, se basan en su tamaño, su forma y otras características de su especie. Sin embargo hasta el momento ha sido casi imposible conocer qué edad tiene un mamífero salvaje si no lo conoces con previamente. En el mar, la tarea es mucho más complicada si cabe, pues muchos de los animales suelen migrar largas distancias, complicando el poder llevar un registro de su edad. Sin embargo, esto se podría solucionar gracias al denominado reloj epigenético.

En esta teoría han trabajado un grupo de científicos de distintos zoológicos del mundo –entre ellos Loro Parque Fundación– logrando establecer modelos de regresión en cetáceos para poder conocer la edad de cualquier animal salvaje. En otras palabras, en su estudio, publicado en Communications biology, tomaron muestras de ciertas especies que se encuentran en estos parques –y de los que ya conocen su edad– para determinar los cambios concretos que han sufrido en una región de su ADN, puesto que están asociados a esa edad concreta. En el caso del Loro Parque se obtuvieron datos de las siete orcas que en estos momentos se encuentran en el recinto y cuya edad los científicos tienen totalmente identificadas. «Esta técnica ya se ha utilizado anteriormente en seres humanos y murciélagos», explica Javier Almunia, uno de los firmantes del artículo y director de Loro Parque Fundación. El investigador insiste en resaltar las bondades de esta técnica, dado que, con una simple muestra de piel, puede determinar la edad del cetáceo con poco margen de error.

Con este estudio se podrá conocer a largo plazo si los cetáceos están amenazados

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Para poner en funcionamiento el reloj epigenético, previamente se ha tenido que calibra, y ahí es donde entra la labor de esta red de zoológicos. Todos ellos cuentan con algún tipo de cetáceo y conocen perfectamente su edad, por lo que lo único que tenían que hacer era recoger una muestra –preferiblemente sanguínea, porque la biopsia es algo más molesta– para luego evaluarla en un laboratorio de Estados Unidos. Y es que, cada vez que los mamíferos envejecemos, cambiamos de alguna forma nuestro código genético, de tal manera que esas modificaciones que impregnan el ADN acaban repitiéndose en animales de la misma especie y edad. Tras haber acabado la evaluación, los investigadores han logrado un método que, a partir de ahora, permitirá determinar de manera mucho más simple la edad de hasta nueve especies de cetáceos, entre los que se encuentran también el delfín mular, la beluga o el calderón. Cabe recordar que muchos de ellos se encuentran cerca de las aguas de Canarias, y en todo el Archipiélago es común avistar al año al menos 31 especies de cetáceos distintos. De hecho, la gran biodiversidad marina de Canarias es lo que ha logrado que el sur de Tenerife haya sido reconocido como el tercer Lugar Patrimonio de Ballenas de Europa, pues allí se han visto hasta 28 especies, de las que 7 aún no han sido reconocidas a nivel científico. «Si cogiéramos muestras de esos calderones que viven en el sur de Tenerife podríamos determinar su edad», señala Almunia.

«Existe una necesidad para poder determinar la edad de los animales salvajes», insiste Almunia, que explica que, «hasta ahora, si no lo tenías en un catálogo de fotoidentificación no se podía saber». Con esta nueva técnica será posible incluso saber cuándo nació el animal, un dato primordial para que los científicos puedan hacerse una idea más clara sobre la longevidad de estos cetáceos. «De esta manera, podremos saber si están afectados por estresores externos, como la contaminación, la caza o el propio cambio climático, y eso está derivando en una mayor mortalidad», concluyó Almunia.

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