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La pandemia refuerza el valor de las donaciones de sangre

Hasta mayo, Canarias ha logrado sumar 3.000 bolsas más de sangre que en 2020

Un hombre, tras donar sangre, sale de un punto de extracción móvil ubicado en La Laguna  | | CARSTEN W. LAURITSEN

Un hombre, tras donar sangre, sale de un punto de extracción móvil ubicado en La Laguna | | CARSTEN W. LAURITSEN

El sobresalto de la pandemia de coronavirus ha causado graves daños a cientos de sectores económicos y sociales en Canarias. Sin embargo, y de manera un tanto inesperada, la crisis ha sido un aliciente para que la población canaria se anime a ayudar al prójimo reforzando el valor de las donaciones de sangre. Un aumento de 3.000 bolsas hasta mayo con respecto al mismo periodo del año 2020 muestran que cada vez son más los canarios se suman al reto de conseguir las 300 donaciones diarias mínimas necesarias para mantener las reservas en buenas condiciones. «En lo que va año hemos tenido días muy buenos; estamos más concienciados», afirma Elsa Brito, la responsable de Comunicación, Promoción y Marketing del Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia (ICHH), quien destacó la buena tendencia de los últimos años, dado que los datos están «al alza».

Este año, la celebración está orientada especialmente a los más jóvenes, dado que, como incide la Organización Mundial de la Salud (OMS), es su contribución desinteresada la que permitirá garantizar en un futuro el suministro de sangre segura. «Después de los 65 años la donación de sangre no está recomendada, y por eso es importante que vayamos incorporando más jóvenes a esta acción», indica Brito que recuerda que ellos pueden convertirse en donantes de sangre a partir de los 18 años. En Canarias, la concienciación empieza temprano. Los efectivos del ICHH acuden periódicamente a las universidades, los institutos y hasta los colegios, para hacerles partícipes de la necesidad que existe en el Archipiélago para disponer de sangre y productos sanguíneos seguros para transfusiones.

Y es que en muchos países alrededor del mundo han sido justamente los jóvenes quienes han estado en la vanguardia de las actividades e iniciativas encaminadas a lograr un suministro de sangre seguro. Una circunstancia que se ve reforzada por el carácter idealista, entusiasta y creativo de este colectivo, que les hace candidatos ideales para garantizar en el futuro la donación de sangre. En el Archipiélago el ICHH se traslada cada marzo y octubre a la Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) para conseguir nuevas incorporaciones a la gran plantilla que representa la donación de sangre en Canarias.

Pero sus acciones no se quedan en la captación directa de nuevos donantes. El Instituto de Hemodonación también realiza labores de concienciación en institutos, donde se imparten charlas a los jóvenes de entre 16 y 18 años para animarles a dar el paso, así como en colegios de Primaria, en los que convierten a los estudiantes en sus pequeños ayudantes. «Ellos son quienes organizan la campaña, diseñan la cartelería y recepcionan a los donantes, lo que siempre implica la colaboración de los padres», explica Brito.

Bajo el lema, Dona sangre para que el mundo siga latiendo, se ha querido destacar la contribución esencial de los donantes de sangre para mantener el pulso del mundo, salvar vidas y mejorar la salud de los demás. No en vano, una donación de sangre puede marcar la diferencia en la vida de una persona que ha sufrido un accidente de tráfico, una mujer a la que se le complica el parto o un enfermo crónico de cáncer o leucemia.

El número total de donaciones en España en 2020 ascendió a 1.632.447 y cada persona realizó una media de 1,49 donaciones. Gracias a la solidaridad de dichos donantes se pudieron realizar 1.804.500 transfusiones y atender a más de 447.000 pacientes. Pero va más allá, el 15% de los donantes que se acercaron a sus puntos de extracción fueron personas que jamás lo habían hecho antes. En Canarias, ese mismo año se registraron 63.008 donaciones, lo que supone una reducción con respecto al año anterior. A pesar de ello, la incidencia de la pandemia no ha sido la esperada. «Respecto al año 2019, la pérdida es de tan solo 26 bolsas de sangre», insiste Elsa Brito.

Esto quiere decir que Canarias continúa estando a la cola de la donación de sangre de España –principalmente por la insularidad– pero, como el resto del país, también ha encontrado en la pandemia un aliado de concienciación que le permite cumplir su objetivo diario de 300 bolsas de sangre. «Estamos continuamente buscando captar nuevos donantes; es un trabajo de pico y pala», señala la responsable de comunicación, que no esconde que algunas veces se encuentran en apuros. De hecho, en estas últimas, como consecuencia de varios accidentes de tráfico durante el fin de semana, los stocks de sangre han bajado y se requieren nuevas donaciones. Y es que los componentes que se encuentran en la sangre (glóbulos rojos y blancos, plaquetas y plasma) tienen un periodo de caducidad. Los glóbulos rojos, por ejemplo, pueden conservarse un total de 40 días, sin embargo, las plaquetas tan solo son funcionales durante una semana. A esto se une la complejidad para conseguir una bolsa única de plaquetas –usada para tratamientos de cáncer, leucemia o problemas de coagulación–, que requiere o bien de cuatro bolsas de sangre normal o de una donación más larga, de aproximadamente hora y media.

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