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Violencia vicaria

Dos empresas con robots submarinos se ofrecen para la búsqueda de Anna

El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, ve «remotas» las posibilidades de encontrar a la pequeña y su padre, pese al hallazgo del cuerpo de Olivia

El buque ‘Ángeles Alvariño’ frente a Santa Cruz de Tenerife. | | ANDRÉS GUTIÉRREZ

El buque ‘Ángeles Alvariño’ frente a Santa Cruz de Tenerife. | | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Joaquín Amills, portavoz de la familia materna de las niñas Olivia y Anna, asesinadas por su padre, Tomás Gimeno, en Tenerife, el pasado 27 de abril, confirmó ayer que algunas empresas ya se han ofrecido para participar en los trabajos para la localización de los cadáveres de la hija menor de Beatriz Zimmermann. Amills aclaró que ambas sociedades son españolas y supuestamente disponen de robots capacitados para afrontar tareas de estas características a grandes profundidades. La información ya se ha trasladado a la Guardia Civil, con el objetivo de que la tenga en cuenta a la hora de valorar alternativas a los equipos tecnológicos del buque oceanográfico Ángeles Alvariño, que no se prevé que continúe muchos días más frente a la costa de Santa Cruz de Tenerife.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, cree, por su parte, que las posibilidades que existen de encontrar en el fondo del mar a Tomás Gimeno y a su hija Anna son «remotas», pese al hallazgo del cadáver de Olivia, la mayor de las niñas. En una entrevista en Cope Canarias, Pestana afirmó desconocer cuántos días en concreto permanecerá en Tenerife el buque oceanográfico Ángeles Alvariño, después de anunciar una tercera «prórroga» el pasado miércoles, en la que hubo «más dificultades» que en las dos anteriores.

La razón, prosiguió, es que el equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO) tiene un «trabajo retrasado» y al robot submarino no tripulado Liropus 2000 se le está sometiendo a «un estrés importante», de ahí que la Guardia Civil esté trabajando en diferentes alternativas, entre ellas recursos que pueda tener la Armada.

Hoy se cumplen las tres semanas desde que el citado barco llegó a Tenerife y su intervención, junto con los datos aportados por los investigadores del Instituto Armado, fue clave para localizar el cadáver de Olivia el pasado día 10 del presente mes. Pero, además de que tiene otros compromisos pendientes, una pieza clave, el robot Liropus, sufre problemas operativos, debido al intenso esfuerzo al que ha sido sometido. De hecho, el pasado fin de semana la embarcación estuvo atracada en el Dique Sur del puerto santacrucero por una avería en dicho vehículo no tripulado, que se encarga de tomar imágenes y recoger objetos del lecho marino.

La Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) dispone de un robot submarino controlado a distancia que, en principio, tendría capacidad para participar en la búsqueda de los cuerpos de la niña Anna y su padre y presunto asesino, Tomás Gimeno, a una gran profundidad. Salvamento Marítimo posee el robot submarino no tripulado Comanche, que puede descender para efectuar trabajos a unos 1.000 metros de profundidad. Fuentes autorizadas de dicha institución declinaron realizar cualquier tipo de declaración sobre este asunto y remitieron a hablar con la Guardia Civil. Y fuentes cercanas a la investigación se limitaron a decir en la jornada de ayer que todavía se están valorando diferentes opciones en este ámbito.

Según los datos divulgados por parte del mencionado organismo, que depende del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, el Comanche cuenta con un sonar de búsqueda con un alcance máximo de 300 metros, un sonar-altímetro de 50 metros de alcance, un profundímetro y una baliza de destellos para su localización en superficie.

Dicho robot está equipado con tres cámaras de alta definición y diferentes tipos de brazos para la recogida en el fondo marino de objetos de diversas características. El referido elemento participó en el rescate de dos embarcaciones pesqueras perdidas en Galicia en el 2004, en el naufragio del barco Nueva Pepita Aurora en el 2007, así como en la búsqueda de dos pescadores de El Fairell en el 2017, entre otros servicios. A comienzos del 2020 se produjo el naufragio del pesquero Rua Mar, a raíz de la borrasca Gloria. El vehículo no tripulado Comanche permitió la recuperación del cadáver de un tripulante y el hallazgo del citado barco, con lo que descartó otras localizaciones erróneas.

Según los datos oficiales suministrados por Salvamento Marítimo, el robot Comanche puede operar a un kilómetro de profundidad, siempre y cuando las condiciones meteorológicas sean las adecuadas.

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