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Una plaza por cada doce aspirantes en las oposiciones de Educación

Las oposiciones para Educación Secundaria, FP y EOI se celebraron este fin de semana en Canarias, con 16.951 candidatos que optan a 1.377 puestos

Un grupo de opositores esperan para entrar en el Instituto Isabel de España.

Un grupo de opositores esperan para entrar en el Instituto Isabel de España.

Lograr una plaza fija como docente se ha convertido en la meta de 16.951 personas en Canarias, pero solo 1.377 conseguirán su objetivo. Esto significa que uno de cada docena de aspirantes obtendrá el tan deseado empleo como profesor de Educación Secundaria, Formación Profesional o Escuela Oficial de Idiomas. La calle Tomás Morales de la capital grancanaria vivía ayer domingo, a las 8 de la mañana, una actividad poco habitual para esas horas. Centenares de opositores se agolpan frente a las puertas de los tres centros educativos que se encuentran en esta céntrica vía. Unos miran los apuntes por última vez y otros inmortalizan el momento con sus teléfonos móviles o hablan despreocupadamente con sus compañeros. El perfil de los aspirantes es muy variado: desde profesores con décadas de experiencia, pasando por principiantes en el arte de opositar y candidatos con muchos intentos en la mochila, hasta profesionales de diferentes sectores, como el turismo, que han optado por redirigir sus carreras, en aras de buscar estabilidad laboral después de los difíciles meses de pandemia.

Una plaza para cada doce aspirantes

Este último es el caso de Diana San José, quien oposita por primera vez en su vida, después de que la pandemia de la Covid-19 se llevara por delante su empleo como guía oficial de la Comunidad Autónoma de Canarias. «Ya estoy en las listas, pero tengo que presentarme para poder continuar en ella y quizá mejorar la posición», apunta San José. Quien es licenciada en Filología Hispánica y lleva años en contacto con grupos de niños y adolescentes, a los que solía acompaña para descubrir la riqueza natural y cultural del Archipiélago.

El proceso que conllevan unas oposiciones es complejo y estresante. Así lo define José Miranda a las puertas del Instituto Pérez Galdós, mientras espera a que lo nombren para poder entrar al centro y realizar su examen de la especialidad de Intervención Sociocomunitaria. Miranda es psicólogo y trabaja en la actualidad en el sector de los Servicios Sociales. «Este es mi tercer intento, pero lo hago solo por mandato legal, para poder mantenerme en las listas, no por deseo», explica el aspirante, que ve esta Oferta Pública de Empleo (OPE), como «una oportunidad para ganar estabilidad».

Entre los opositores noveles se encuentra Francisco Angulo, quien opta a la especialidad de Geografía e Historia. Con más ilusión que nervios, Angulo cruza las puertas del Instituto Tomás Morales tras dedicar seis meses a prepararse las pruebas. «En el sistema de oposiciones también influye la suerte, dependiendo de si tu tribunal es más o menos benévolo», apunta Angulo. Quien hace un balance positivo del tiempo en el que se ha dedicado a la docencia, tanto en centros privados como públicos. La fortuna comienza a jugar su papel en el momento en el que cada tribunal extrae cinco bolas con los temas que pueden elegir los candidatos para desarrollar. A partir de ahí, comienzan cuatro horas y media en las que la suerte está echada.

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Jornada del domingo de las oposiciones de Educación José Carlos Guerra

Entre los opositores también hay quien ya se dedica a la docencia. Gloria Jiménez, tras doce años como profesora de Lengua y Literatura en un centro concertado, aspira a dar el paso a la enseñanza pública. «Este no ha sido el mejor año para poder preparar unas oposiciones, porque hemos vivido un curso muy intenso debido a la pandemia de la Covid-19 y a todo lo que ha supuesto en el aula esta situación», sostiene la docente. En esta ocasión, Jiménez vive el proceso con tranquilidad, puesto que es su segundo intento y ya conoce el mecanismo del proceso de oposición.

El de ayer fue su quinto intento, pero María Eugenia Torres no pierde ni la esperanza ni las ganas. «Vengo con la intención de conseguir una plaza como profesora de Lengua y Literatura, porque llevo más de diez años preparándome e intentándolo», señala en la puerta del Instituto Isabel de España, rodeada de decenas de profesionales que comparten con ella el mismo objetivo. Si bien, Torres reconoce que «prepararse unas oposiciones es muy duro», especialmente para aquellas personas que, como ella, trabajan y tienen hijos. Esta opositora es una de las numerosas personas que llevan años trabajando para la Consejera de Educación como interinas, pero sin tener una plaza fija que les de estabilidad laboral. Tras nueve años en las aulas de los centros públicos de Canarias, Torres sigue mostrando su pasión por transmitir conocimientos y valores a los más jóvenes, aunque admite que no todos sus alumnos se lo ponen igual de fácil. Además, este curso, destaca la docente, ha estado cargado de mucha incertidumbre y ha supuesto un doble esfuerzo para los profesores debido a las normas impuestas para frenar la expansión de la Covid-19.

Precisamente, esas medidas sanitarias que han vigilado los docentes durante el curso –higiene de manos, distancia de seguridad, mesas separadas y uso obligatorio de mascarillas– son las que encontraron los opositores en los centros en los que se celebraron las pruebas. Con el fin de evitar posibles contagios, «los aspirantes accedieron a las aulas de forma escalonada y por orden alfabético», detalla José Iván Zamora, coordinador de los colaboradores del Instituto Tomás Morales. Además de su DNI, los opositores tenían que entregar en la entrada del centro un documento en el que acreditan que no han tenido síntomas compatibles con el virus y que no han estado en contacto estrecho con ninguna persona contagiada de la enfermedad en los últimos 10 días. «Solo ha habido cuatro o cinco personas a las que se les hemos tenido que cumplimentar la declaración aquí, porque el resto ha venido con ella preparada de casa», celebra Zamora.

No obstante, para el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC) estas medidas eran insuficientes, por lo que llevaron la convocatoria de las oposiciones al Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) que, después de estudiar la petición del sindicato y la respuesta del Gobierno regional, rechazó su suspensión, a solo dos días de que dieran comienzo las pruebas.

Los exámenes selectivos que se realizaron de manera conjunta a lo largo del fin de semana, la llamada primera fase, que se apoya en un temario teórico y un supuesto práctico, conduce a una segunda fase que convocará cada tribunal de manera individual, según especialidad y nota. Se trata de una prueba personalizada en la que cada aspirante tendrá que realizar una defensa oral de su programación didáctica y de aprendizaje.

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Jornada del sábado de las oposiciones de profesores José Carlos Guerra

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