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La vida después de la EBAU

Cuatro de los estudiantes con mejores calificaciones de la selectividad de 2019 en la ULPGC relatan su experiencia universitaria y sus perspectivas de futuro

La vida después de la EBAU

La vida después de la EBAU

No es que haya vida después de la EBAU es que lo mejor está por llegar. Así lo reflejan Youhuang Yang, Auxi Rodríguez, Carla Fernández y Alberto Rivero, cuatro de las mejores notas de acceso a la Universidad en las pruebas de junio celebradas en 2019 en la ULPGC, que en la actualidad cursan con éxito sus carreras y continúan cumpliendo sus expectativas de futuro a pesar de la pandemia.

Youhuang Yang estudió en el IES Támara, en San Fernando de Maspalomas, y obtuvo un 10, en las cuatro asignaturas de la fase general de la EBAU, además del 10 en su expediente de Bachillerato. El cómputo global fue un 13,8 sobre 14, nota más que suficiente para entrar en el grado de Física en la Universidad Autónoma de Madrid donde acaba de terminar el segundo año con buenos resultados. «En general voy muy bien. La carrera me gusta mucho, se ajusta a las perspectivas que yo tenía».

El joven confirma que la formación recibida en Canarias es tan buena como la de sus compañeros de otras comunidades. «Creo que todos llevamos la misma base y tenemos las mismas dificultades, las asignaturas que más cuestan es a todos, no solo a mi. Yo no he sentido diferencias con respecto a los demás en cuanto a base formativa». Su actitud de los estudios sigue siendo la misma que lo llevó a alcanzar la máxima nota en la EBAU, la constancia en el trabajo, de hecho asegura que la pandemia no ha sido un obstáculo en sus estudios. «La calidad educativa no ha bajado por el Covid, aunque ahora está todo online, las clases siguen siendo buenas y aprendemos bien».

Le quedan dos años de carrera, y su siguiente paso será estudiar un máster en otro país europeo, en áreas como la nanociencia ciencia de materiales, y en el futuro se ve trabajando en una empresa privada del sector tecnológico.

Auxi Rodríguez culminó sus estudios de Bachillerato de Humanidades en el IES Profesor Juan Pulido Castro de Telde con una media de 9,89, y también despuntó ese año en la EBAU con un 10 en las cuatro asignaturas de la fase general. Tal y como avisó hace dos años, entró en el doble grado de Traducción e Interpretación Inglés-Francés e Inglés-Alemán en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, una elección que tenía muy clara desde pequeña porque siempre le han gustado los idiomas. Ahora está a punto de acabar el segundo año y sus resultados siguen siendo brillantes. «Me ha ido bastante bien y me gusta mucho el grado, es verdad que algunas asignaturas más que otras, pero en general muy bien».

Su experiencia en la ULPGC la califica de satisfactoria. «Al principio genial, luego vino el Covid y todo cambió a peor, pero por suerte este año hemos estado todo el curso en presencial en Traducción, así que bastante bien».

Aunque aún le quedan tres años para finalizar el doble grado, su sueño de trabajar en el Parlamento Europeo como intérprete sigue siendo tan fuerte como cuando estaba en el instituto.

Carla Fernández terminó Bachillerato en el Colegio Hispano Inglés, en la capital grancanaria con un expediente de 10 y en la EBAU sacó un 10 en tres asignaturas y un 9,9 en Matemáticas. Su sueño entonces era estudiar Biotecnología, y es lo que hace en la actualidad en la Universidad de Aberdeen en Escocia donde le va «muy bien» a pesar de la pandemia. «Como estudié en un colegio bilingüe conocía ya el sistema británico y no fue tan difícil la transición. Me gusta mucho la manera de enfocar el estudio, en poner en práctica el conocimiento que vamos adquiriendo”, señala la joven a quien la carrera le ha sorprendido para bien.

Una vez termine el grado le gustaría enfocar su futuro hacia el mundo de la investigación, bien en el campo de la salud -«con el Covid me parece muy interesante el tema de las vacunas, por ejemplo»-, o bien en el del medioambiente. De momento su futuro está fuera de España, «quizás más adelante vuelva a mi tierra, pero ahora mismo hay más oportunidades fuera, sobre todo con la investigación».

«No rendirse»

Carla ha querido mandar mucho ánimo al alumnado que se ha examinado este año de la prueba de acceso a la universidad- «La vida no se acaba después de la EBAU, todavía hay muchísimo por llegar, y si no salió tan bien el examen como esperábamos, hay muchas maneras de seguir el camino, no pasa nada, pero que no se rindan, hay que seguir estudiando”.

Una opinión que comparte Alberto Rivero García. Con un expediente 10 en bachillerato en el IES Politécnico, sacó en 2019 un 10 en tres asignaturas de la EBAU y un 9,8 en Matemáticas. Unas notas que lo han llevado hasta la Universidad de Sevilla donde estudia actualmente el segundo año de Ingeniería Aeroespacial con una media en ambos cursos superior al 8. «Hay que trabajar, no es sencillo, pero cuando yo llegué a la Universidad notaba que la formación con la que venía era muy buena para abordar lo nuevo, recuerdo que aquel año se metieron mucho con la EBAU en las Islas, pero yo no tuve ningún problema, la formación en Canarias que yo tuve es tan buena como en la Península».

Aunque confiesa que la carrera es diferente a lo que esperaba en muchos aspectos, asegura que esta encantado. «Tiene un alto nivel de dificultad y a mi me gustan los retos, y el temario es muy interesante». Y le gustaría en el futuro contribuir a los avances en tecnología espacial. «Ahora mismo como está la cosa donde me cojan cuando termine la carrera me quedo contento, pero yo entré en Aeroespaciales porque me llamaba sobre todo la parte del espacio, todo lo relacionado con las misiones espaciales. Entré en el grado buscando eso y si tuviera que elegir, preferiría trabajar en ese sector, aunque realmente en todo lo que vuela me interesa».

También Alberto tiene un mensaje para los estudiantes que acaban de hacer los exámenes de acceso a la Universidad. «Sé que estamos en pandemia, pero el verano después de la EBAU es el mejor, y claro que hay vida después de la EBAU, que no se desanimen, que entrar en la universidad es un cambio que puede ser más o menos difícil, dependiendo de donde se metan, pero uno va notando el progreso a nivel no sólo de conocimiento sino como persona y es muy satisfactorio», concluyó.

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