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Crisis del coronavirus | Situación sanitaria en Canarias

Los intensivistas del Insular observan cuadros más graves con la cepa Delta

La mayoría de los pacientes que ocupan una cama de críticos tienen entre 30 y 50 años | Los especialistas animan a los jóvenes a acceder a la vacunación

Sanitarios asisten a un paciente con coronavirus en la Unidad de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. | CEDIDA POR EL HOSPITAL INSULAR

Sanitarios asisten a un paciente con coronavirus en la Unidad de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. | CEDIDA POR EL HOSPITAL INSULAR

Los cuadros clínicos que provoca la variante Delta de coronavirus son más graves que los que causan otras cepas y además evolucionan de forma más rápida. Así lo pone de manifiesto el doctor Luciano Santana, especialista en Medicina Intensiva en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. «Sin duda, estamos observando más virulencia y mayor gravedad. Al principio, el virus provocaba cuadros leves en personas jóvenes, pero ahora esto ha cambiado», sostiene el profesional, quien además aclara que aún no es posible afirmar que esta variante tenga el potencial de ser más letal. «Ya hay investigaciones que avalan que la carga viral de la Delta es 1.200 veces superior a la de la variante inicial, pero como está afectando mayoritariamente a pacientes jóvenes no podemos asegurar todavía que sea más letal. De momento, sabemos que es una mutación más infectiva y mucho más contagiosa», precisa.

Asimismo, el doctor Sergio Martínez, presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias y adjunto a la citada área en el mismo centro sanitario, explica que esta variante se caracteriza por «no provocar la pérdida del sentido del gusto ni del olfato» y por tener más afinidad con los tejidos pulmonares. «Al tener mayor eficiencia sobre el tejido pulmonar, hace mucho más daño que las otras variantes que ya conocemos, lo que explica que esté afectando de forma diferente a los pacientes jóvenes», detalla.

En el hospital grancanario hay 12 enfermos con covid en intensivos y 25 en planta

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Y es que según indican los facultativos, la mayoría de las personas que ocupan una cama de críticos por los efectos del Covid-19 en este hospital tienen entre 30 y 50 años, si bien en el espacio hay enfermos que todavía no han entrado en la treintena. Cabe resaltar que, hasta ayer, de las 32 camas que hay en la Unidad de Medicina Intensiva (UMI) del Insular, 12 las ocupaban enfermos aquejados de la infección por SARS-CoV-2. En planta, en cambio, había 25. En el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín la situación es más favorable y hasta este miércoles permanecían 20 afectados en una cama de agudos y tres en una de intensivos.

«Si no fuera por la vacuna, estaríamos prácticamente desbordados, pero gracias a este importante recurso la presión asistencial no es tan alta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada vez nos llegan más pacientes y solo durante el martes ingresamos a seis», enfatiza el doctor Martínez.

No obstante, a pesar de las elevadas cifras de contagios diarios que se están registrando en la Isla y de los altos niveles de incidencia, el profesional garantiza que la presión hospitalaria se mantiene en niveles aceptables. «Si el año pasado nos hubiéramos encontrado con este volumen de contagios, la situación hubiera estado fuera de control», recalca.

Además, otro dato destacado es que la mayoría de las personas que son derivadas a la UMI no ha accedido a los sueros contra el covid, lo que evidencia los buenos efectos de la vacunación. «Los jóvenes que han llegado no han recibido ni siquiera una dosis y muchos de los mayores no han completado la pauta», resalta Luciano Santana. «Otra de las características que hemos observado en el perfil de los jóvenes es que suelen tener comorbilidades, siendo el sobrepeso el principal factor de riesgo», agrega.

Ante esto, el sanitario no duda en poner de relieve el importante papel que desempeña la campaña de inoculación para poder frenar la expansión del patógeno y, por ende, los ingresos. «Sabemos que las vacunas no tienen una efectividad del 100%, pero están siendo muy útiles y este es el argumento al que se tienen que aferrar todas las personas que tienen reticencias. Sabemos que muchas tienen miedo a ponerse la inyección y que algunos jóvenes no quieren ni hablar del asunto, pero deben ser conscientes de que el coronavirus es más peligroso y puede causar, incluso, afecciones neurológicas», apostilla.

«Si no fuera por la vacuna, estaríamos desbordados», indica el doctor Sergio Martínez

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En este sentido, Sergio Martínez insiste en la importancia de alcanzar la inmunidad de grupo del 70% para poder controlar la curva de contagios. «Cuanto más alta es la incidencia, más probabilidades hay de enfermar y ya se están empezando a detectar síndromes post-Covid en contagiados en los que no llegó a cursar la enfermedad. Por tanto, confío en que haya una buena respuesta por parte de los jóvenes a la vacunación, ya que ahora mismo conforman el sector poblacional más vulnerable», asevera el especialista del complejo grancanario.

A esto hay que añadir el cumplimiento de las medidas de seguridad: uso de mascarilla, mantener una correcta higiene de manos y respetar la distancia interpersonal. «Es evidente que siempre se van a producir incumplimientos, por lo que hay que hacer hincapié en las labores educativas para que la gente vea con el ejemplo cómo deben hacerse las cosas», apunta el doctor Santana.

Según el último informe del Ministerio de Sanidad, la variante Delta ya representa el 63,2% de los casos en Canarias. Sin embargo, en base a las palabras del jefe de la Sección de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud (SCS), Amós García Rojas, se trata de una cepa más contagiosa, «pero no «más virulenta».

Un recurso con inconvenientes

Desde hoy, en las farmacias del territorio nacional se encuentran a la venta las pruebas de autodiagnóstico del Covid-19, una iniciativa que nace con el propósito de controlar la expansión del virus. No obstante, a juicio del doctor Luciano Santana, este producto puede tener grandes ventajas, pero también inconvenientes. «No son tan fiables como las pruebas PCR y la gente que anota un resultado negativo puede seguir saliendo a la calle y contagiar el virus. Además, en caso de dar positivo no podemos garantizar que la población lo vaya a comunicar, por lo que tendríamos un gran problema», anota. Por su parte, el doctor Sergio Martínez considera que lo mejor es que la prueba se realice siempre en presencia del farmacéutico. «Solo así podemos cerciorarnos de que se realiza de forma correcta y que además se notifica el positivo», valora. | Y.M.

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