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Astronomía | Carrera espacial con acento canario

Un grancanario, camino a la Luna

El divulgador Javier Santaolalla se presenta a la selección de astronautas de la Agencia Espacial Europea para la nueva edad dorada de la exploración espacial

Javier Santaolalla, con la antena de Buitrago -en Madrid- al fondo, que recibió el primer mensaje desde La Luna. | | LP/DLP

Javier Santaolalla, con la antena de Buitrago -en Madrid- al fondo, que recibió el primer mensaje desde La Luna. | | LP/DLP

«Hola, hijos de Newton», con este grito de guerra comienza sus vídeos Javier Santaolalla Camino (31/08/82), uno de los divulgadores científicos españoles con mayor proyección en la actualidad al superar entre su trilogía de canales en Youtube, ‘Date un Voltio’, ‘Date un Vlog’ y ‘Date un Mi’ los tres millones de suscriptores. Además colabora en el programa de Televisión Española, ‘Órbita Laika’.

Burgalés de nacimiento pero canario de crianza. A los 9 años de edad mudó a Gran Canaria, cuando por motivos laborales su familia se tuvo que trasladar a Las Palmas de Gran Canaria. Santaolla tiene una nueva meta: convertirse en el próximo astronauta español. Para ello ha decidido presentarse a la selección de nuevos astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Licenciado en Ingeniería en Telecomunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y Doctorado en Física de Partículas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Santaolalla busca perseguir con ello el sueño que muchos niños alguna vez han tenido: surcar las estrellas emulando así a Yuri Gagarin, Neil Amstrong o el que fuera ministro de Ciencia del Gobierno de España, Pedro Duque, o en otros personajes de la ficción como Luke Skywalker o el Capitán James Tiberius Kirk, por ejemplo.

El ser humano volverá a La Luna en 2024 y planea desembarcar en Marte en 2033

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«De pequeño pasaba los veranos en La Palma y en el Astrofísico. Levantaba la cabeza, miraba las estrellas y soñaba con estar ahí. Ver el cielo en Canarias sabemos que es algo especial», comenta el divulgador que se encuentra «motivado» ante este reto, que, por primera vez en 12 años, llevará la ESA a cabo en busca de nuevos astronautas.

«El mundo de las estrellas y del espacio siempre ha formado parte de mí, pero no fue hasta que estaba estudiando mi primera carrera cuando se me pasó por la cabeza el sueño de la astronáutica. Luego, mientras estudiaba Física, ese vínculo se vio mucho más reforzado», añade Santaolalla que ya ha iniciado una carrera de fondo en unas «oposiciones espaciales» a las que se han presentado alrededor de unas 22.600 personas, según las primeras cifras facilitadas por la ESA para formar parte de la nueva era de la exploración espacial, con la Luna como primer objetivo y mirando a Marte de reojo. España es el quinto país de la Unión Europea con más solicitudes, con cerca de 1.300.

El pasado 18 de junio se cerró el plazo de presentación de solicitudes, que marca el inicio de un proceso de selección de seis etapas, que se espera que dure previsiblemente hasta octubre de 2022. Al final de este proceso, la ESA planea nombrar a cuatro nuevos miembros para su cuerpo de astronautas y establecer una reserva de 20 de los mejores candidatos restantes.

Solo para poder presentar la candidatura ya hace falta cumplir algunos requisitos que no están al alcance de todos: tener un estado de salud excepcional, mantener una gran forma física, dominar al menos tres idiomas, contar con un máster en alguna carrera del ámbito científico, entre otros. A partir de ahí, durante los próximos meses la ESA tendrá que elegir a «la crème de la crème». Ante este reto, Santaolalla deberá desplazarse al Centro de Preparación de Astronautas en Colonia para pasar los distintos procesos de selección. «Me mantengo físicamente en forma, activo mentalmente y motivado. Estoy listo para cuando se acerquen las fechas», cuenta el grancanario que durante el desarrollo de su doctorado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, la CERN, fue partícipe en uno de los grandes logros del mundo de la física de las últimas décadas: el bosón de Higgs.

Formó parte en 2012 del equipo de científicos de la CERN que descubrió el bosón de Higgs

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En caso de salir elegido, Santaolalla tiene la ilusión de continuar divulgando sobre ciencia a miles de kilómetros de la Tierra y poder así contar a sus seguidores el desarrollo de la aventura, la formación y preparación que ha de seguir un astronauta, cómo se vive en una nave, la experiencia de estar a gravedad cero, así como los distintos obstáculos a los que uno se enfrenta ante la inmensidad del universo. «Ojalá tenga la oportunidad de poder usar mi situación personal para poder inspirar a la gente a luchar por lo que quiera. Ir al espacio es algo muy privilegiado, pero una de las cosas más bonitas de la vida es compartir», añade.

La exploración espacial está viviendo una nueva era dorada. Desde que comenzaron los alunizajes en 1969, solo 12 seres humanos han pisado la superficie lunar. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), en colaboración con la ya mencionada ESA y las agencias espaciales de Japón, Canadá, Brasil y Australia y otras empresas como la Space X de Elon Musk, pretende devolver al hombre a la Luna 48 años después con el programa Artemisa en 2024, pero esta vez no consistirá en limitarse a plantar una bandera y regresar a la Tierra, sino en mantener una presencia permanente para que la gente viva, trabaje ahí e inicie los preparativos para el desembarco del ‘homo sapiens’ en Marte, que según los objetivos de la NASA, no se dará hasta 2033.

«Por suerte, parece que estamos viviendo un renacer de la era espacial con grandes proyectos, con muchas misiones a la vista y los frutos creo que pronto los recogeremos», comenta Santaolalla sobre este renacer del sector aeroespacial qué desde su visión como divulgador científico, «para los objetivos marcados de volver a La Luna o de ir a Marte es necesario enganchar a toda la sociedad. Puede que uno o dos astronautas pisen el suelo lunar, pero estarán representando a todo el planeta Tierra», añade el físico.

«La carrera espacial permite al ser humano dejar atrás todos los aspectos ruines y malvados que le caracterizan. Al ver las estrellas, sacamos la mejor versión de nosotros mismos y rescatamos los valores de la cooperación y camaradería que en muchas ocasiones hemos perdido como especie», concluye.

Musk y el viaje a Selene


Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, acaba de perder su última baza para ir a la Luna. El multimillonario estadounidense, que amasó fortuna como director de Amazon, ha sido oficialmente descartado para participar en la misión Artemis, el primer proyecto que aspira a forjar nuevas huellas humanas en el satélite. Esta decisión, acuñada tras más de 100 días de batalla judicial, también corona a Elon Musk, el dueño de Tesla, como el ganador de la disputa. El tribunal confirma que el contrato de SpaceX es totalmente lícito y que, por lo tanto, esta será la empresa encargada de construir el módulo de aterrizaje de la próxima misión lunar, que se propone sentar los cimientos de una base lunar que, en el futuro, se pueda utilizar como un trampolín a Marte. | LP/DLP

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