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Vulcanología | El Sur de la Palma ruge

Temblores en la madrugada

La noche trajo el desconcierto para muchos vecinos de la Isla al ignorar lo que estaba ocurriendo en sus profundidades

El llano de Aridane bajo la dorsal de Cumbre Vieja. | | LP / DLP

El llano de Aridane bajo la dorsal de Cumbre Vieja. | | LP / DLP

Las entrañas de La Palma retumbaron durante la madrugada de ayer, motivando intensas vibraciones en los hogares de la población que se encontraba más al norte. Asustados y con algo de curiosidad, los vecinos cuentan su experiencia nocturna con los rugidos de la Isla.

Mientras los expertos llaman a la tranquilidad por un «episodio más» y lo califican como «normal, aunque no usual», lo cierto es que este último enjambre sísmico se diferencia de los anteriores en que fue sentido por gran parte de la población. Precisamente la situada en la zona media de la Isla, a cierta distancia de donde se localizaron los principales epicentros de aquellos temblores que superaron los 3 grados. La madrugada dejó el desconcierto de no saber lo que estaba ocurriendo en muchos vecinos de esa franja que abarca los municipios de Tazacorte, Los Llanos de Aridane, El Paso y Breña Alta, donde de costa a monte más se notó el suelo moverse.

La hora en la que se produjeron los terremotos de más intensidad ayudó a generar el desconcierto entre quienes se percataron de ellos. La madrugada provocó confusión, temor y mucha incertidumbre, que rápidamente las redes sociales se encargaron en propagar al resto de la población de la Isla. Es el caso de Mary Luz, que reside en Breña Alta, donde supone que «no se sintieron tanto» los temblores. Fue sobre las 04:00 horas de ayer lunes cuando una vibración en su cama la despertó.

Fue algo raro, «como un ronroneo», describe, pero dice que no sintió miedo, pero si la sorpresa de una sensación distinta, algo que hasta ahora no había sucedido. Tuvo la experiencia del terremoto de 1989 que se sintió fuertemente en Tenerife, donde residía. «Ahí si sentí mucho miedo». Esa situación despertó su interés por la vulcanología, que la hace estar muy pendiente de episodios como este, cada vez más habituales en La Palma.

Igualmente, David, en la zona de La Carrilla, en el centro urbano de Los Llanos de Aridane, afirma no haber tenido miedo, pero si «una sensación rara, extraña», notando como «temblaba todo».

La población palmera siente los terremotos de mayor magnitud durante la noche

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El primer temblor lo notó minutos antes de la 01:00 horas. «Pensé que había sido cosa mía, y cuando me asomé a la ventana vi que había muchos vecinos asomados a los balcones», señala. En total fueron tres los seísmos que se notaron en esa zona durante la noche «dos de ellos muy fuertes», describe.

Mara reside en Argual, en Los Llanos de Aridane, junto a su pareja y su hijo. Sintió el mismo temblor que David, sobre la 01:00 horas. En su casa estaban despiertos cuando de pronto comenzaron a vibrar las ventanas «y viento no hacía», indica. Mara reconoce que pasaron «un poco» de miedo al recibir una sensación que nunca habían tenido.

Tamara también reside en Los Llanos de Aridane, donde dormía junto a su marido e hijo pequeño cuando de madrugada le despertó la vibración de la cama. La sensación que tuvo fue «un poco más que si vibrara el móvil», pero en un primer momento llegaron a pensar que alguien había entrado en su casa. Después de comprobar que todo estaba en su sitio, llegó el segundo temblor, y así se repitió hasta cuatro veces más, en los que «ya todo comenzó a moverse».

En Tazacorte, en una zona alejada de donde se han detectado los epicentros de los movimientos sísmicos, reside Yaiza, que señala que, durante la noche, fueron cuatro veces en las que notó los temblores. Mientras estaba en el sofá sintió como éste se movía. También las ventanas de su casa, de aluminio, vibraban y notó «estallidos», como cuando el calor hace que se dilaten. Pero también hay vecinos que no le dan relevancia a lo sucedido. Es el caso de Víctor, de otro barrio de Los Llanos, donde a pesar de haber sentido los movimientos de la tierra, le resta importancia a lo sucedido dado que «fue un poco, nada más».

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