Remedios vivía en Todoque y su casa fue una de las primeras que la lava del volcán de Cumbre Vieja (La Palma) se tragó. Este jueves le ha pedido a los reyes y a los presidentes de España y Canarias que no se olviden de los damnificados de la erupción volcánica.

Sin poder contener el llanto, Remedios le ha contado a don Felipe y doña Letizia que, de tener una buena casa, en la que residía con sus tres hijos menores y su madre, se ha quedado sin nada.

Asegura que tanto el rey como la reina le dijeron que han estado muy pendientes de lo que ocurría en la isla y que no piensan olvidar el sufrimiento que está sembrando esta erupción.

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Visita de los Reyes a La Palma durante la erupción en Cumbre Vieja Efe

Los Reyes escuchan en Palma los testimonios de algunos evacuados por la erupción del volcán Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EP

Visita de los reyes a los vecinos desalojados por la erupción del volcán en La Palma La Provincia

Remedios recuerda que salió de su casa con lo puesto porque al principio de la erupción la lava corría mucho más deprisa y temieron que los alcanzara.

"No sabia si llevarme ropa o los libros de los niños", recuerda esta mujer, cuya casa fue engullida por una colada. Hoy les ha explicado a los reyes cómo vivió ese momento y les muestra una foto de su casa en el móvil.

Se trata de una vivienda grande llena de flores y con habitaciones para cada uno de sus hijos, que tenían preparado todo el material escolar.

Remedios pide que no se olviden de ellos, "que esto no sea un momento... y ya", y señala que se han comprometido a proporcionarle un acogimiento más digno.

En el caso de ella, un particular le ha ofrecido una vivienda de una habitación para acoger a sus tres hijos y su madre.

"No me ha quedado ni una foto de mis niños", señala Remedios, que lleva cuatro días durmiendo en el acuartelamiento de El Fuerte, donde acaba de recibir la visita de los reyes.

Imagen de la erupción

"Esto es una supercatástrofe"

En La Laguna, otra de las paradas de don Felipe y doña Letizia, los vecinos continúan sobrecogidos y se apoyan unos a otros.

"Esto es una supercatástrofe y no tengo ni palabras para describir lo que estamos pasando", cuenta una residente de El Paraíso, barrio arrasado por la colada.

No paran de llorar, se abrazan e intentan pasar un duelo por lo perdido.

"Yo siempre he pagado mis impuestos y ahora lo que pido es que las ayudas lleguen lo antes posible", afirma entre lágrimas otra mujer, que vio cómo la lava se llevó el trabajo de toda la vida.

También Antonio Luis se emociona al recordar las penurias que atraviesan muchos de sus vecinos. Él fue evacuado junto a su padre y, desde el domingo duerme, en el acuartelamiento de El Fuerte.

Dice que el domingo escuchó una explosión seca y lo siguiente fue el comenzar a salir lava.

"Nos tratan de maravilla", afirma Antonio sobre el albergue provisional abierto en el acuartelamiento de Breña Baja, pero no obstante se alegra de que este jueves será trasladado junto a su padre a una residencia en Mazo, porque en El Fuerte hay poca intimidad.

Señala que está conmocionado porque aunque lo importante es salvar la vida, las propiedades "también duelen".

La visita de los reyes a los afectados en La Laguna, en Los Llanos de Aridane, ha permitido que los vecinos se reencuentren y puedan compartir una experiencia que, dicen, es terrible.