La Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias ha ordenado el confinamiento de las poblaciones de San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y la Condesa, en Tazacorte, ante la posibilidad de que la lava llegue al mar en las próximas horas en la zona costera de ese municipio del oeste de La Palma y en previsión de posibles emanaciones de gases nocivos para la salud de las personas.

La vigencia de la declaración entró en vigor a las 23.30 horas de ayer domingo en aplicación del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (Pevolca) y en virtud de las competencias que tiene establecidas la dirección del citado plan, que ha actualizado el nivel 2 (semáforo rojo) de la situación de emergencia en La Palma.

El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) explica qué ocurre cuando se produce el contacto de la lava con el mar. En el encuentro de la lava, que tiene una temperatura superior a los 1.000 grados centígrados, con el océano, con una temperatura entorno a los 20 grados, tiene lugar “un choque térmico que genera columnas (penachos) de vapor de agua cargados con ácido clorhídrico (HCl) como consecuencia del importante contenido de cloruro (Cl-) en el agua salada”. Dichas columnas, de un color blanquecino, también contienen a su vez diminutas partículas de vidrio volcánico como consecuencia de la reacción que se produce entre la lava y el agua de mar.

Menos energía que el volcán

El Involcan alerta de que estas columnas de vapor de naturaleza ácida por la generación de ácido clorhídrico (HCl) representan "un peligro local – bien delimitado - para las personas que visitan o se encuentran en la zona costera dónde se produce ese encuentro entre la lava y el mar". Desde Involcan precisan que “no se trata de una columna o penacho volcánico tan energético como el que tiene lugar en el cono volcánico donde se está produciendo un jet de gases volcánicos ácidos que se inyectan a la atmósfera con tanta energía que llegan a alcanzar los 5 kilómetros de altura”, por lo que “las columnas de vapor generadas por el encuentro entre la lava y el mar son unos penachos volcánicos menos energéticos”.

Además, continúa Involcan, “el régimen de vientos en la zona dónde se producen estos penachos volcánicos costeros contribuye a la dispersión de estas columnas, pero el peligro que representan es muy local”, en el entorno del área donde tiene lugar la unión de la lava con el agua del mar.

La inhalación o el contacto de gases y líquidos ácidos pueden irritar la piel, los ojos y el tracto respiratorio y provocar dificultades respiratorias, especialmente en personas con enfermedades respiratorias preexistentes.

El buque 'Ramón Margalef' del Instituto Español de Oceanografía (IEO) continuó trabajando durante la noche de ayer realizando cartografías de alta resolución del fondo marino en la zona donde es previsible que llegue la colada de lava al mar. La pasada jornada hicieron pescas de zooplancton en las aguas colindantes al volcán, señalan desde el IEO.

Por otro lado, la costa oeste de la isla de La Palma, en la que desde hace una semana se produce la erupción de un nuevo volcán en la zona de Cumbre Vieja, registró en la mañana de ayer un espectacular desprendimiento de piedras que cayeron al mar en la costa de Tazacorte.

El suceso, que no guarda relación directa con la erupción del volcán de La Palma, sin embargo, es probable que sí tenga que ver con los movimientos sísmicos que se producen en la Isla relacionados con el volcán.