La colada del volcán del macizo de la Cumbre Vieja de La Palma se mantiene estable gracias a que la lava culminó el martes un camino que se agota en el litoral. Esta vía se ha convertido en la ruta preferente para la lengua de material magmático, que ha cesado de buscar nuevos itinerarios por los que expandirse. La preocupación ahora se traslada a la calidad del aire, ya que en Tazacorte, en algunos momentos del día, se han llegado a superar los umbrales de dióxido de azufre (SO2) contemplados en la normativa. Una situación que puede extenderse hasta Los Llanos de Aridane, donde se ha detectado olor a huevo podrido, y El Paso. El director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Rubén Fernández, ha pedido a quienes habitan en el área más próxima a la boca emisora que extremen las precauciones, utilicen mascarillas FFP2 y eviten las actividades al aire libre.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha informado de que los vientos alisios que soplan hoy en el Archipiélago ayudan a dispersar los gases emitidos por el volcán hacia el océano, pero estos vientos comenzarán a perder intensidad a lo largo de la jornada. El portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, señaló que los alisios soplan fuertes y en niveles bajos, con lo que se «dispersan las emisiones del volcán hacia el oeste y noroeste». Esto contribuirá a «que no haya problemas con la calidad del aire en las zonas pobladas, salvo en las áreas más próximas al volcán». Las condiciones meteorológicas previstas para hoy harán que la nube de cenizas y de SO2 afecte principalmente a la vertiente oeste de La Palma, y serán desfavorables desde el punto de vista de la calidad del aire, según explicó la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco.

A las ocho de la mañana de ayer se detectaron 500 microgramos de SO2 por metro cúbico en Tazacorte, aunque a lo largo de la jornada bajó hasta los 300, y en Los Llanos de Aridane los valores se situaron en 100, detalló Blanco tras la reunión del Pevolca. Los datos de estas mediciones coinciden con un aumento en las emisiones de este gas desde el cono volcánico, que han subido hasta las 7.149 toneladas diarias. Con estas cifras, el volcán de La Palma se convierte en el principal foco emisor de SO2 del mundo, por encima de la industria más contaminante del planeta, la de extracción de metales en la ciudad rusa de Norilsk, que produce unas 5.021 toneladas diarias. Pero, al contrario de lo que ocurre con las fábricas soviéticas, las emisiones del volcán son prácticamente inocuas, dada la altura en la que discurren.

El río de lava transcurre por encima de las viejas coladas hasta su desembocadura en la costa de Tazacorte, en la playa del Escondido, al norte de la playa de Los Guirres. Fernández apuntó que la llegada al mar de la lengua ha consolidado la canalización del material magmático, aunque se han producido «desbordes en varios puntos y algún dedo se ha separado del eje principal». Blanco destacó que la lava circula hacia el océano «en un caudal continuo, que cae en forma de cascada y ha configurado en la base del acantilado una fajana, un delta de lava con un frente que ha alcanzado la cota de 24 metros en profundidad marina». El fluido volcánico acumulado en el litoral palmero ha creado una fajana que ocupa más de 17 hectáreas, con lo que en 24 horas casi ha duplicado el tamaño que alcanzó entre la noche del martes, momento en el que la lava chocó contra el agua salada, y el miércoles.

El equipo de científicos del buque Ramón Margalef, dependiente del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), observó ayer en las diferentes mediciones que la temperatura superficial del mar en la zona de colisión de la lava con el agua tenía una media de aproximadamente 25 grados, mientras que el miércoles se alcanzó un pico puntual de 27 grados en una área cercana a la costa. Esto supone una variación media de entre uno y dos grados con respecto a la temperatura detectada antes de la llegada de la colada al océano, aunque el análisis ha arrojado picos superiores. Los oceanógrafos advierten de que un cambio de solo 0,5 grados puede afectar a la vida del ecosistema marino si bien, hasta ahora, desde el Ramón Margalef no se han observado peces muertos en el entorno de la zona de exclusión.

El volcán ya vierte lava al océano Alex R. Fischer

Blanco aseguró que los penachos marinos –columnas de vapor de agua y gases que se producen por el coche térmico de la lava con el agua del mar– se concentran, de momento, en el área costera afectada por la colada y no se ha desplazado hacia el interior de la isla, pero «hay que prestar atención a los vientos», para monitorizar posibles cambios de dirección. La población de los barrios más cercanos a la zona de colisión –San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa– continúa confinada para evitar la exposición a estos gases tóxicos.

Durante la mañana de ayer se detectó un campo fumarólico en el flanco noroeste del cono volcánico. El sismólogo del IGN Itahiza Domínguez aclaró que esto no indica que se esté abriendo una nueva boca emisora, sino que el volcán «alivia» gases en ese punto, algo habitual en este tipo de volcanes. El termor se mantiene estable, aunque en determinadas áreas próximas al cono es de alta frecuencia y las deformaciones también manifiestan un patrón estable. La sismicidad permanece en la misma zona de días anteriores y a profundidades de más de diez kilómetros, con un terremoto de magnitud 3,3 sentido con intensidad 2 como medición máxima, aunque también se han anotado movimientos más superficiales en torno al núcleo de la erupción.

Domínguez relató que el día en el que se frenó la emisión de lava la sismicidad volvió «como un enjambre» a la zona en la que comenzó la crisis sísmica el 11 de septiembre. «No sabemos exactamente por qué se está produciendo, pero probablemente esté relacionado con un reajuste del sistema magmático, que puede estar afectando a la estructura interna», revela el sismólogo. Este comportamiento es habitual en los procesos eruptivos y ya se vivió una situación similar durante la crisis del volcán Tagoro, en El Hierro. Mientras que el magma esté «liberando presión» por la fisura de Cumbre Vieja, apunta Domínguez, «no hay problema, pero no es fácil saber si puede buscar otro punto por el que salir». Sin embargo, subraya que si esto fuera a ocurrir «se verían señales en los sistemas de monitoreo y, por ahora, no hay nada que indique la posibilidad de una nueva fisura».

El delta de material magmático en la playa de Los Guirres que ocupa ya más de 17 hectáreas

Desde la Cumbre Vieja hasta la costa, según los últimos datos recabados por los satélites del programa europeo de observación terrestre, Copernicus, la lava ha engullido 855 edificaciones, entre ellas viviendas, instalaciones de uso público e industrial y cultivos, y otras 126 están parcialmente afectadas. 186 personas continúan evacuadas y permanecen en un hotel de Fuencaliente, donde son atendidas por Cruz Roja. Las autoridades permitieron ayer el acceso a las viviendas que están fuera del perímetro de seguridad, pero solo para realizar tareas puntuales y justificadas, como dar de comer a animales, y no para retirar enseres personales.