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Investigación del ‘Wall Street Journal’

Facebook te miente: los secretos que han expuesto la toxicidad de la red social

Documentos internos destapan como acentúa los problemas mentales de las menores, alimenta el odio y permite a ciertos usuarios violar sus normas - El escándalo revela que la directiva conocía esas malas prácticas y no las corrigió para intentar ampliar su negocio captando a niños como usuarios

Frances Haugen, exingeniera de Facebook, en su entrevista en ’60 minutes’ .

Facebook se encuentra expuesta frente a una de las peores crisis de su historia. Durante el mes de septiembre, el ‘Wall Street Journal’ ha publicado una serie de investigaciones en las que se destapa cómo el gigante de las redes sociales ha maniobrado durante años para engañar a sus usuarios y esconder el nocivo impacto que tiene en la sociedad con el objetivo de seguir engrasando su negocio.

El vasto imperio que controla Mark Zuckerberg –y que también incluye Instagram, WhatsApp y Messenger— solicitó estudios internos para conocer mejor como sus plataformas afectan la salud del debate público y alteran la estabilidad mental de los millones de adolescentes que usan sus productos. La compañía intentó sepultar esos resultados. Hasta ahora.

Frances Haugen trabajaba en el departamento de Integridad Cívica, que Facebook disolvió poco después de las elecciones presidenciales que Joe Biden ganó en noviembre del 2020. Fue entonces cuando optó por dimitir y filtrar esos documentos reveladores a la prensa y las autoridades federales. Unos documentos que la compañía conocía y decidió ignorar. “Había constantes conflictos de interés entre lo que es bueno para el público y lo que es bueno para Facebook. Y siempre escogía optimizar su propio interés, ganar más dinero”, explicó durante la madrugada del lunes la ingeniera informática de 37 años en '60 minutes', un programa televisivo de máxima audiencia. El martes comparecerá para declarar ante el congreso.

Instagram, tóxica para las adolescentes

Este escándalo de Facebook tiene varias ramificaciones. Sin embargo, ninguna es tan potente como la filtración que destapa que Instagram acentúa la inseguridad y la depresión entre chicas. Según los informes internos encargados entre 2019 y 2021, la popular plataforma de fotografía “empeora la relación con su cuerpo en uno de cada tres adolescentes”, produce “crecientes niveles de ansiedad y depresión” y hace que hasta un 32% de las menores que se sienten mal con su cuerpo “se sientan peor”.

Hace años que se habla del potencial tóxico de Instagram y otras redes sobre la autoestima adolescente y femenina. Este escándalo es distinto porque se basa en investigaciones internas en las que es Facebook quien reconoce que su plataforma estrella no solo es nociva para un porcentaje de los jóvenes, sino que lo es más que TikTok Snapchat, contra quienes compite por el público adolescente.

Aún teniendo esa información en su mano, la directiva ha optado reiteradamente por rebajar ese impacto en público, incluso delante del congreso. ¿Su objetivo? Hacer todo lo que pueda para ampliar su cuota de mercado hacia los más jóvenes y evitar convertirse en la red social de los viejos. Es por ello que Facebook estaba trabajando en Instagram Kids, una versión de la plataforma para niños de ocho a 12 años que, con el escándalo, se ha visto obligado a paralizar.

El odio como negocio

Los documentos internos expuestos por el ‘WSJ’ también muestran como Facebook se ha convertido en un espacio que recompensa el odio como mecanismo para enganchar más a sus usuarios. En 2018 la plataforma modificó su algoritmo para combatir un problema existencial: la caída de las interacciones. Los empleados denunciaron que esa modificación premiaba los mensajes más incendiarios y polémicos, pero Zuckerberg se negó a corregirlo. Haugen lo ha descrito perfectamente: “Si cambian el algoritmo para que sea más seguro la gente estará menos tiempo en la plataforma, clicará menos anuncios, ganarán menos dinero”.

Que la directiva ignore las alarmas de sus trabajadores es un patrón que se repite. Es lo que ha sucedido en varios países, donde Facebook termina siendo instrumentalizado por grupos criminales –como cárteles de la droga mexicanos, paramilitares en Etiopia o traficantes de humanos en Oriente Medio— para organizarse, captar seguidores y lanzar ataques.

Otra de las informaciones señala que Facebook tiene un programa secreto que permite a usuarios famosos como políticos o deportistas saltarse las normas de la plataforma y publicar contenido que de otro forma no sería aceptado para evitar “incendios de relaciones públicas”.

Éste no es el primer escándalo que golpea a Facebook. En 2018 otra investigación periodística destapó que la agencia de márquetin político Cambridge Analytica –impulsada por el magnate republicano Robert Mercer y el gurú de la extrema derecha Steve Bannon— había usado sin consentimiento alguno los datos de 87 millones de usuarios para lanzar una campaña personalizada de propaganda electoral que favoreciese la campaña presidencial de Donald Trump y la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

¿Dónde está Zuckerberg?

Ante un escándalo de tal envergadura cualquier otra compañía estaría tocada de muerte. Pero ese no es el caso de Facebook, cuyo imperio amasa cuatro de las cinco redes sociales más descargadas del mundo. La revelación de documentos internos supone una gigantesca crisis de reputación para el gigante, que ha activado a todo su personal de relaciones personales para tratar de frenar la hemorragia.

Sin embargo, Zuckerberg no parece inquieto. En los últimos días varios expertos se han preguntado por su silencio y por su falta de explicaciones. Nada más lejos de la realidad. Este domingo, poco antes de que se emitiese la entrevista a Haugen en pleno ‘prime time’, el fundador y director ejecutivo de Facebook publicó un vídeo desde un yate usando las nuevas gafas inteligentes con cámaras que la compañía ha lanzado recientemente.

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