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Volcán de La Palma | Consecuencias en el océano

La lava del volcán de La Palma eleva la temperatura del mar hasta los 51 grados en la fajana

La llegada de la colada aumenta la salinidad en la zona del vertido a niveles semejantes a los del Mar Muerto | Aparecen peces muertos en Puerto Naos

El volcán de La Palma visto desde el buque 'Ramón Margalef', del Instituto Español de Oceanografía

El volcán de La Palma visto desde el buque 'Ramón Margalef', del Instituto Español de Oceanografía Instituto Español de Oceanografía

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El volcán de La Palma visto desde el buque 'Ramón Margalef', del Instituto Español de Oceanografía Verónica Pavés

El choque térmico de la colada de lava (a más de 800 grados) y el mar (a 24 grados) ha provocado que el agua alrededor y bajo la fajana que se expande al oeste de La Palma duplique su temperatura hasta alcanzar los 51 grados centígrados, según los datos avanzados por el Instituto Español de Oceanografía (IEO). «Es una anomalía térmica mucho mayor que la que vimos en El Hierro, durante la erupción de Tagoro», afirma Eugenio Fraile, oceanógrafo del IEO y responsable del proyecto Vulcana y de la actual campaña. Con el volcán submarino Tagoro la temperatura del agua se incrementó en 18 grados, mientras que en esta erupción los termómetros se han elevado hasta 26 grados más de lo normal.

Estos datos se han podido obtener gracias al despliegue de varios drones con cámaras térmicas desde el barco pilotados por el equipo SeaDrone del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC). Estas altas temperaturas se registran especialmente al frente de la colada y a poco más de 200 metros, según pudieron constatar los expertos en ciencias del mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Magdalena Santana y Melchor González, quienes tomaron muestras de la colada de manera paralela en un buque de Protección Civil. De hecho, el equipo del IEO también tomó muestras a 500 metros de la fajana y la anomalía térmica mucho menor, de apenas 7 grados. No obstante, como señala Santana, estos datos han podido cambiar con el transcurso de los días pues están, al igual que los relativos a la temperatura, íntimamente ligados a las condiciones de viento y oleaje.

Más salado que nunca

Las altas temperaturas que se han registrado en el entorno de la fajana se unen a un incremento de la salinidad, que ahora asemeja esa zona de la costa palmera al lago hipersalado del Mar Muerto (Jordania). Con las 3.000 muestras de agua de mar, obtenidas tanto desde el buque Ramón Margalef como desde drones a escasos metros de la colada, se ha determinado que la salinidad ha pasado a ser de 41 partes por mil, cuando lo normal es que este índice se encuentre en 36 o 37 parte por mil. «Eso es una bestialidad», señala Eugenio Fraile, oceanógrafo del IEO y responsable del proyecto Vulcana. El investigador recuerda que en el Mar Muerto la salinidad alcanza las 42 partes por mil. «La salidad aumenta debido a la evaporación tan rápida del agua», explica.

La otra modificación sustancial del ecosistema está en el descenso de los niveles de oxígeno en la zona que, según Fraile, «tiene relación directa con el aumento de temperatura». Se trata de un proceso químico por el cual los gases contenidos en el agua se escapan por el calor, abandonando el ecosistema que se convierte en anaerobio. Esta falta de oxígeno se ve reforzada por la escasa fotosíntesis que están realizando los organismos marinos desde que estalló la erupción. Y es que, como relata Fraile, las cenizas volcánicas se están acumulando en las capas altas del mar, impidiendo al citoplacton captar la luz solar y, por ende, realizar correctamente su función principal, que es la de convertir el dióxido de carbono en oxígeno.

Afecta a pocos metros

Estos cambios están afectando especialmente a las capas superficiales del océano y los datos recabados por el momento muestran un radio de acción, es por el momento, corto. Se estima que por el momento afecta a entre 5 y 15 metros de profundidad y a 200 metros del frente de la fajana. Las consecuencias de estas modificaciones tan abruptas de las condiciones del ecosistema ya están mostrando algunas imágenes de destrucción y no solo cerca de la fajana.

A más de 3.000 metros del lugar donde la lava ha caído como una gran cascada hay una reserva marina con una diversidad de fauna y flora muy alta. Cerca del final de la reserva, en Puerto Naos, se han encontrado ya algunas especies de peces «de gran tamaño» muertos en la costa. «Todo está relacionado», sentencia Fraile, quien destaca que «aunque los cambios sean pequeños, van a afectar al ecosistema» porque estos organismos son muy susceptibles a ellos. A largo plazo, las consecuencias son aún desconocidas. Todo dependerá de cómo avance la crisis volcánica en los próximos días. «No es algo que podamos saber ya», explica Fraile, pues son muchos los parámetros que influyen en la viabilidad de un ecosistema y en la supervivencia de las especies que ahí se asientan.

Una vez han regresado al puerto de Santa Cruz de Tenerife a bordo del Ramón Margalef –tras diez días de campaña– los investigadores pasarán ahora a analizar las muestras recogidas. El estudio se completará con más detalle en los laboratorios del Centro Oceanográfico de Canarias del IEO-CSIC, donde se analizará además la turbidez, el pH, existencia de especies reducidas, sistema del dióxido de carbono, metales pesados, metano, óxido nitroso, así como la abundancia y diversidad de los distintos compartimentos del plancton marino. Estos análisis permitirán el estudio de los microorganismos del plancton situados en la base de la cadena trófica, que responden rápidamente a perturbaciones. «Estos parámetros no podemos analizarlos a bordo», indicó el oceanógrafo, quien destaca que, además, hay muchos de estos datos que aún se deben corroborar en laboratorio. En este sentido, Fraile hace hincapié en que es necesario que los investigadores inviertan el máximo tiempo posible en muestrear la zona afectada por el volcán. «Es necesario tener la evolución de los parámetros para conocer cómo puede evolucionar el ecosistema, porque es una situación que muy difícilmente se va a volver a repetir», insiste.

Modificaciones en los fondos

Por otra parte, el equipo de geología marina ha realizado una completa caracterización del fondo marino de la zona occidental de La Palma antes y después de la llegada de la lava. Para ello, se han cartografiado cerca de 30 hectáreas en diferentes zonas con ecosonda multihaz y se han obtenido muestras del fondo con dragas de roca. Los científicos han podido mapear el frente del delta de lava bajo el agua a diario y obtener muestras de corales en cuyos esqueletos tratarán de determinar la presencia de helio magmático fijado durante la erupción gracias a la colaboración de la Universidad de Salamanca.

Aunque el Ramón Margalef volverá a Vigo, a la estación principal del IEO, para dar cabida a otras investigaciones oceanográficas que se están realizando en España, está previsto que el 14 de octubre llegue a la zona el buque Ángeles Alvariño. Este primo-hermano de Ramón Margalef tiene los mismos metros de eslora y tan solo es un año más joven. Este buque se ha utilizado tanto para las campañas oceanográficas realizadas por Canarias, como tareas como la búsqueda de personas en las profundidades del mar. Este barco está equipado con el vehículo submarino ROV Liropus que permitirá observar de forma directa la entrada de lava en el mar.

26

grados 

  • El aumento de la temperatura del mar en la zona afectada por la lava alcanza los 26 grados centígrados. Se trata de una anomalía térmica mucho mayor que la que provocó el Tagoro.

41

partes por mil

  • La evaporación del agua ha provocado que la zona está mucho más salinizada que de costumbre.Las cifras son muy similares a la del Mar Muerto donde la salinidad oscila las 412 ppt.

2.800

metros

  • A 2.800 metros de distancia de la fajana se encuentra Puerto Naos, donde algunos pescadores alertan de haber peces muertos que los investigadores relacionan con el volcán.


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