“Los deslizamientos del terreno y los tsunamis son fenómenos que ya se han dado en Canarias hace muchos miles de años, y que se pueden volver a producir en el futuro geológico del Archipiélago canario”, asegura el vulcanólogo Joan Martí, director del Instituto Geociencias Barcelona, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que ha estudiado el proceso geológico en cascada que experimentó Tenerife hace 170.000 años y que sigue con interés la erupción del volcán en La Palma.

Sin embargo, Martí sitúa la posibilidad de que se produzca un tsunami en Canarias en el futuro. “Yo diría que en el presente no es probable que ocurra”, sostiene. “Podría ocurrir un tsunami, pero no es probable”, resalta. A su vez, explica que “para que se produzca una situación de esas características hace falta una sismicidad y una producción de energía mucho más fuerte e intensa de la que se ha registrado hasta ahora”. Así pues, concluye que “en estos momentos, las condiciones no son las adecuadas para que tenga lugar una fisura, un deslizamiento o un tsunami”.

Vídeo explicativo de la teoría del mega-tsunami de La Palma Express.co.uk

Joan Martí sabe de lo que habla, pues ha comandado un equipo de investigación especializado en reconstruir sucesos geológicos extremos causantes de grandes peligros naturales. El trabajo estudia el proceso geológico en cascada de Tenerife, proceso que tuvo como último efecto un gran tsunami que afectó a toda Canarias.

Su investigación sobre el riesgo volcánico en Tenerife ve la luz en un momento de lo más interesante para los vulcanólogos, con el volcán del macizo de Cumbre Vieja, en La Palma, en plena erupción. Esta es la primera erupción en superficie en territorio español que se puede estudiar de forma rigurosa. Cuando se produjo la erupción del Teneguía, fue analizada por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y una Universidad de Madrid, pero ahora, con las imágenes en directo de las televisiones, los científicos tienen a su alcance un documento muy útil. “Tenemos la capacidad de observar las distintas fases del volcán y podemos aprender bastante, por ejemplo, sobre cómo fue el primer momento con la explosión, la salida de lava, cómo se paró por unas horas y cómo se reactivó después”, detalla. Todo esto, dice, “nos da indicaciones de cómo funciona, al verlo en directo, y permite recopilar información muy valiosa de cara al futuro”.

Por lo que se refiere a su trabajo sobre los fenómenos geológicos en cascada que sufrió Tenerife, publicado en la revista Journal of Geophysi cal Research: Solid Earth, concluye que pueden volver a ocurrir “en un futuro geológico porque las condiciones que se dieron continúan dándose hoy”. Puntualiza que es no significa que vaya a ocurrir mañana, “sino que puede pasar dentro de la evolución geológica de Tenerife”, algo que implica el paso de miles de años.

Estos fenómenos en Tenerife empezaron con una gran erupción, que originó una caldera de colapso, que disparó la sismicidad. A su vez, esto provocó un deslizamiento de tierras, que desembocó en un tsunami al caer el material al mar. “Cada uno de estos procesos debió darse en horas o días”, matiza Martí. El primer eslabón de la cadena tuvo lugar en la erupción de la caldera de Las Cañadas (donde está hoy el Teide), tras la cual se produjo el hundimiento de todo el edificio volcánico y una emisión de material volcánico que cubrió casi toda la isla.

Todo ello desencadenó altos niveles de sismicidad a lo largo de la falla, con lo que se aceleró un deslizamiento al norte de la isla, que dio lugar al valle de Icod, y un corrimiento de tierras en su parte septentrional central que comportó el hundimiento en el mar de 100 kilómetros cúbicos de tierras, un gran bloque que chocó contra el mar “y provocó un tsunami que afectó a todas las Canarias”. El resultado fue una elevación del nivel de mar de 150 metros hasta la costa tinerfeña. “Se han encontrado en Tenerife depósitos que pertenecen a este tsunami, a una altura de entre 130 y 160 metros por encima del nivel del mar, con grosores de más de 10 metros”, dice Martí.

El investigador catalán también dirigió hace cinco años un máster en el que se señalaba la alta peligrosidad del punto caliente existente en la zona de Cumbre Vieja donde surgió el volcán que lleva dos semanas en erupción. “Esta era la zona con más probabilidad de una erupción; ya dijimos que, si se producía una erupción, se daría aquí”, destaca. Asimismo, alerta de que el hecho de que en Canarias los sucesos volcánicos tengan periodos de repetición cada 50 años obliga a actuar sobre la planificación pensando en el largo plazo y aboga por que los planes de ordenación territorial tengan en cuenta estos riesgos, sobre todo para evitar que la población afectada lo pierda todo.