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Volcán de La Palma | La evolución del delta lávico

La vida rebrota en la fajana creada en Tazacorte por el volcán de La Palma

El volcán deja de abastecer al delta lávico, que se ha quedado petrificado y frío

Primeras imágenes de la fajana dentro del agua Vídeo: Agencia Atlas | Foto: Agencias

La vida vuelve a fluir en las aguas colonizadas por el delta lávico o fajana que se ha desparramado por el oeste de La Palma. La inmensa colada de lava que logró sortear la montaña de Todoque para caer al mar por los acantilados que se ubican entre la Playa del Perdido y la Playa de Los Guirres ha quedado totalmente petrificada. Desde el pasado sábado, la lava ya no fluye por el que se había convertido en el camino principal para de la colada para llegar hasta el mar. Tan solo un día después, el grupo Quima de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) grabó los fondos marinos cercanos a la gran estructura volcánica y se sorprendió al ver que algunas bogas, pejeverdes, fulas y hasta una discreta manta raya habían vuelto a nadar sin miedo por la zona.

«Tenemos que tener en cuenta que esto es un proceso natural con repercusiones muy locales», advierte Francisco Pérez Torrado. Y es que, cuando la lava se adentró al mar por primera vez el 28 de septiembre –nueve días después de que el volcán entrara en erupción– lo hizo con muy poca fuerza. La lava estaba desgasificada del todo, por lo que las modificaciones químicas que se temía que podía provocar en el medio marino eran limitadas. Tal y como concluyeron estos científicos, los efectos de la colada de lava apenas eran constatables a 200 metros de distancia. Es decir, aunque hubo cambios brusco en la salinidad –que pasó a convertir la zona en un reducido Mar Muerto– y en la temperatura –que alcanzó los 51 grados–, los efectos fueron tan locales que apenas hubo grandes repercusiones para la biodiversidad. «A unos pocos metros del delta lávico apenas había diferencia con los valores normales del resto del océano», recuerda Pérez Torrado.

«Los efectos del delta lávico han sido físicos», constata el biólogo marino de la Universidad de La Laguna (ULL), José Carlos Hernández. De ahí que a los peces con más movilidad les fuera fácil huir de la zona cuando la lava se precipitó hacia el mar. Además de no haber influenciado apenas en la vida de la zona, la fajana va a ser un revulsivo para el ecosistema. «Antes de que la fajana hiciera acto de presencia, la zona era muy pobre en biodiversidad», asegura Hernández. Bajo lo que un día fue una gran extensión de acantilados, había arena. En este espacio diáfano y carente de cuevas tan solo podían sobrevivir las pequeñas especies que pudieran esconderse entre la tierra del fondo. Con el delta lávico, el ecosistema de la zona cambiará radicalmente. «Se ha formado un veril de bastante caída», explica el biólogo marino de la ULL, que matiza que esta estos desniveles rocosos y perpendiculares en el fondo del mar son comunes en La Palma y, en este caso «va a enriquecer la zona» porque se formarán un pequeño arrecife. «Ahora los organismos tendrán recovecos para esconderse, reproducirse y alimentarse», añade Pérez Torrado. Los investigadores de la Universidad de La Laguna, cuyos estudios requieren que se realicen inmersiones submarinas, esperan que pronto se les de los permisos necesarios para poder estudiar este nuevo espacio que se ha formado en la isla.

La lava modifica de manera local la salinidad y la temperatura de la zona afectada

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La delta de lava se ha extendido hasta 35 metros de profundidad – hasta donde se alza el edificio insular– y sigue burbujeando de manera constante. «Es lo que se denomina lavas almohadilladas o pillow lavas», explica el geólogo y representante de la ULPGC en el Comité Científico del Pevolca, Francisco Pérez Torrado. Este tipo de estructura es muy común en todo el mundo, también en Canarias, y se ha estudiado de forma exhaustiva, pero en en el Archipiélago es la primera vez que se puede observar en tiempo real. Este tipo de formación geológica ocurre cuando la parte exterior de la lava se enfría mucho más rápido que el interior debido al choque térmico que sufre al llegar al mar. Esto, a su vez, produce que el burbujeo de la poca lava que aún sigue caliente en el interior de la nueva roca. Las imágenes de los fondos marinos se han podido tomar gracias a la colaboración técnica de la empresa Canaria ECOS (Estudios Ambientales y Oceanografía). Estas imágenes han sido puestas a disposición del Pevolca para que los expertos en geología y vulcanología puedan sacar el máximo provecho en términos de gestión de la crisis volcánica. Mientras, el grupo Quima de la ULPGC sigue monitorizando los parámetros químicos-físicos del mar en la zona afectada. Este equipo de investigación lleva tiempo trabajando en Fuencaliente, donde se han detectado unos puntos de escape del dióxido de carbono hacia el mar. Este flujo de CO2 ha generado que haya puntos con una acidez mucho mayor. Los científicos consideran que tiene relación con la intensa actividad volcánica palmera.

La vida rebrota en la fajana La Provincia

La llegada de la lava al mar

Lava

Fría y petrificada

La colada de lava que llegó al mar el 28 de septiembre ya está fría en su práctica totalidad. Al caer el cono del volcán y cambiar la dirección de la colada, se ha dejado de suministrar lava a esta primera lengua. 

Impacto

Sin grandes cambios

El agua de los alrededores de la fajana apenas ha experimentado cambios. Cuando la lava llegó al mar lo hizo muy debilitada y casi sin gases, por lo que el único efecto que provocó fue el calentamiento de esta zona -hasta 51 grados- y el aumento de la salinidad. 

Biodiversidad

Una nueva vida

El veril que ha formado la colada de lava permite que se forme un nuevo arrecife en la zona que hará la zona más prolija. 

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