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Volcán en La Palma

Anticiparse al avance de las coladas

La UME y los bomberos intuyen el camino de la lava para evitar problemas con materiales peligrosos | Vaciaron los tanques de una gasolinera dos veces

Así se tragó la lava la gasolinera de La Laguna, en La Palma La Provincia

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Así se tragó la lava la gasolinera de La Laguna, en La Palma Alberto Castellano

35 días lleva el volcán de La Palma emanando lava. 35 días donde los cuerpos de seguridad y emergencia tratan de anticiparse a sus movimientos para evitar, sobre todo, víctimas. Un objetivo que, hasta el momento, se ha cumplido. Aunque también se busca minimizar daños. Fue lo que ocurrió con la gasolinera Disa de La Laguna, un ejemplo de cómo los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los diferentes cuerpos de bomberos van en esta catástrofe por delante del volcán.

Ese trabajo de futurólogos se inició el mismo 19 de septiembre, cuando a las 15.10 horas se produjo la erupción. El primer perímetro de seguridad hizo que se procediera a evacuar la estación de servicio pese a que se encontraba a más de cuatro kilómetros del cono principal. Este cierre de la instalación se alargó en el tiempo, procediéndose a utilizarlo como punto de encuentro para los afectados que cada día iban a retirar los últimos enseres que aún quedaban en sus casas.

No es hasta el 1 de octubre cuando se producen los primeros indicios de que una de las coladas puede afectar el barrio. “Nadie pensaba que fuera a pasar por allí”, reconoce el cabo mayor de la UME, Reinaldo Estévez. Disa se encargó de informar al Pevolca de la situación: en la gasolinera situada en un lugar estratégico, en el cruce de la carretera que conecta Los Llanos con Puerto Naos con la que va de La Laguna a Tazacorte, había 10.927 litros de carburantes almacenados en tres tanques diferentes.

La lava arrasa la gasolinera de La Laguna @involcan / L.P.

La operación requiere de al menos 24 horas previas para ejecutarse, por lo que desde la compañía energética se aportaron sus expertos en seguridad y emergencia para proceder al vaciado. “Todo este trabajo hay que hacerlo siempre como preventivo, no se puede esperar al día D y a la hora H”, señala Javier García Montero, sargento del Consorcio de Emergencia de Gran Canaria y uno de los participantes en el dispositivo que recalca que en una situación como esta “tienes que ir como uno o dos días por delante” de la lava.

La operativa organizada por Disa, que contó con la asistencia de los cuerpos de seguridad y los bomberos del Consorcio, se produjo al día siguiente y duró cuatro horas, según informó la petrolífera. En la misma se utilizaron todas las medidas de seguridad, como un medidor de niveles de explosividad para asegurar que no había áreas que pudieran producir una deflagración o una herramienta antichispa. Todo ello, con un equipo desplazado desde Tenerife que portaba una bomba con un caudal de unos 400 litros por minuto.

Los efectivos utilizan el principio de prudencia: actuar ante el peor de los escenarios

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La situación se normalizó durante las casi dos semanas siguientes hasta que el Pevolca solicitó desgasificar los tanques. La opción que se tomó fue llenarlos con agua. “Es hacerle como un efecto pistón”, explica Javier García. Se trataba de 40.000 litros de capacidad en tres tanques que se completaron con cubas aportadas por Disa y con camiones de los bomberos del Consorcio, acortando de esta manera los tiempos.

La situación se complicó en las dos últimas semanas. La lava que salía de la última fractura al norte del cono principal avanzaba con bastante velocidad. A medida que pasaba el tiempo se ponía más en riesgo a La Laguna. El 12 de octubre evacuaron a los vecinos de la zona alta del barrio. El 14, la otra parte del núcleo poblacional. No es hasta el día 19, el martes de la pasada semana, cuando ya se ve el riesgo que existe de que la lava entre en sus calles. “No pensábamos que llegase a tanto”, admite también el bombero Javier García.

Las coladas de lava del volcán de La Palma llegan a la gasolinera y el colegio de La Laguna La Provincia

Es ese día cuando se activa lo que García habla de esas 24 ó 48 horas que hay que anticiparse al volcán. Existía un riesgo de que el agua almacenada actuara como una olla a presión dentro de los tanques, con la consiguiente posibilidad de explosión. «Si te viene una colada de cuatro metros de altura y te sobrepasa los tanques, a una temperatura de 1.300 grados, había la posibilidad de que reventase y que la explosión lanzase piroclastos lejos de la zona de seguridad», apunta Reinaldo Estévez.

Los tanques de una gasolinera estaban llenos de agua que podía actuar como una olla a presión

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Entonces se decidió retirar el líquido del interior. “Es lo que se denomina el principio de prudencia, ante la duda de lo que pueda pasar se actúa con el peor de los escenarios”, apunta el bombero. La UME y el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria son los encargados de la operación. Con la estación ya inertizada, podían utilizar cualquier equipo y herramienta. La maniobra se realiza rápido, en cuestión de horas, con una cuba de desatasco que se encargó de bombear el agua al exterior.

Ya no había riesgo alguno. Sólo quedaba esperar y desear que la lava cambiara de camino. No ocurrió. El día siguiente, 20 de octubre, amanecía con la lava en la entrada de la gasolinera. Parecía que se paralizaba en ese punto. Pero detrás venía un “apéndice”, como lo llamó el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, que se encargó de empujar la enorme pared de roca volcánica. Con una potencia pocas veces vista antes, la lava engulló en cuestión de minutos la estación Disa de La Laguna. Era el principio del fin de un barrio que, prácticamente en su totalidad, quedó enterrado bajo la colada aquel fatídico miércoles.

Los bomberos del Consorcio de Gran Canaria y los miembros de la Unidad Militar de Emergencias durante la extracción del agua de los tres tanques para evitar posibles explosiones ante la previsión de que actuaran como si fueran una olla a presión. LP/DLP

Otro de los problemas a los que se han enfrentado los efectivos de emergencias son los pesticidas utilizados por las plantaciones agrícolas de la zona. En este sentido, Javier García resalta que si bien generan columnas de humo muy aparatosas, «no hay riesgos». «Para eso está la zona de exclusión», continúa este bombero, que incide en que el aire hace que el material contaminante se disipe antes de llegar a la población.

El rápido avance de la lava en el casco urbano de La Laguna hizo que en apenas unos minutos sepultara la gasolinera situada en el cruce de las carreteras que conectaban Los Llanos de Aridane con Puerto Naos y La Laguna con Tazacorte.

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