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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Volcán de La Palma
Antonio Fernández Presidente del Consejo Científico de la Reserva de la Biosfera de La Palma

«Mi deseo es que el nuevo volcán de La Palma devuelva con intereses el futuro a los palmeros»

«Uno de los principales peligros que vemos es que La Palma pueda despoblarse en un momento dado», expone el catedrático de la ULPGC y presidente del Comité Científico de la Reserva de la Biosfera

El catedrático de la ULPGC, Antonio Fernández. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

El catedrático de la ULPGC, Antonio Fernández, citado entre los mejores investigadores del mundo en Veterinaria por la Universidad de Stanford, analiza los retos para la reconstrucción de La Palma tras la erupción del volcán desde una doble visión: como presidente del Comité Científico de la Reserva de la Biosfera y como palmero.

¿Qué papel puede desempeñar la Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma en la crisis volcánica?

La Reserva Mundial de la Biosfera en La Palma es un instrumento más en todo lo que supondrá ponerse al servicio, en primer lugar, de las personas, para intentar reconducir la situación. Mi deseo es que el volcán devuelva con intereses lo que ha quitado a La Palma, y cuanto antes mejor, que devuelva con intereses el futuro a los palmeros. Para llegar ahí es necesario utilizar adecuadamente los instrumentos socioeconómicos de todas las administraciones. La ayuda tiene que venir del Gobierno de Canarias, del Gobierno de España y, especialmente, de Europa, porque las pérdidas ahora mismo son de una dimensión incalculable, y aún se siguen acumulando pérdidas que se tendrán que reponer porque hablamos no sólo del hogar de la gente, también de su sustento económico. La Reserva es una pequeña pieza que se va a utilizar atendiendo a sus objetivos, que son fundamentalmente el desarrollo socioeconómico de las personas y su territorio. La Reserva de la Biosfera no es un órgano ejecutivo, es un órgano asesor, y este es el mejor momento para que actúe como conciencia de lo que se tiene que hacer para que, cuanto antes, la gente recupere lo que ha perdido. Hay cosas intangibles imposibles de recuperar, pero si pueden recuperar la ilusión por su isla.

¿Con qué medios cuentan para ello?

La Reserva trabaja con proyectos, y desde la Gerencia de la Fundación estamos valorando acciones vinculadas al desarrollo sostenible. En este momento hemos conseguido 15 millones de euros que se van a invertir en acciones relacionadas con las energías renovables, energías con visión de futuro y del siglo XXI, y con el agua. A partir de ahí iremos avanzando hacia proyectos relacionados con el desarrollo sostenible, siempre mirando hacia el futuro, pero priorizando a las personas en su territorio, porque al fin y al cabo uno de los principales peligros que nosotros vemos es que La Palma en un momento dado pueda incluso despoblarse, porque la gente quiera irse a tener un futuro mejor. Por eso vuelvo al que debe ser el principal objetivo, que cuanto antes el volcán devuelva y con intereses el futuro de las personas de La Palma.

¿Qué proyectos concretos se barajan en energía y agua?

La Palma es fundamentalmente agrícola y con un componente turístico rural, y en su futuro es fundamental el agua. Hemos visto que el anillo del agua no estaba cerrado, es decir, que el agua pudiese llegar a la zona de la erupción tanto por el este como por el oeste, desde Fuencaliente a la zona de Las Manchas faltaba un tramo, y en eso ya está trabajando el Cabildo. En el área de la energía, puede haber una oportunidad importante para ir hacia un modelo energético que cumpla con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En definitiva, debemos trabajar todos para lograr una isla del siglo XXI y para el siglo XXI, centrada en las personas, en el territorio y en el desarrollo socioeconómico de La Palma en su conjunto. Es verdad que hay una zona más afectada por la erupción, pero es que esa zona es el pulmón económico de la isla.

«Mi deseo es que el volcán devuelva con intereses el futuro a los palmeros»

"Se tienen que acortar los tiempos para recibir las ayudas. Si se quiere, uno más uno pueden ser tres"

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Como palmero, ¿cómo vive una crisis de esta magnitud?

Sobre todo con impotencia. Lo vivo con la impotencia de ver qué se podría estar haciendo ya. Yo me imagino que es una sensación de mucha gente, incluso con una mayor responsabilidad de aquellos que están donde se tienen que tomar decisiones cada día, porque al fin y al cabo el volcán nos está dando cada día una mala noticia. Impotencia por ver que cada vez afecta a más gente, de pensar cómo intentar adelantar la solución de los problemas sin poder adelantarlos porque esto no ha terminado, y de ver como cada vez se desplaza más gente, de cómo mantenerlos sin que se desilusionen más. Hay quien dice que el día que los medios de comunicación se vayan, las cosas van a cambiar muchísimo, y puede ser, porque al fin y al cabo la realidad es que las noticias mantienen a la gente activa, sobre todo a la gente de fuera. El principio de solidaridad ha sido brutal, en todos los sectores y en todos los sentidos, y eso hay que mantenerlo y bajo la premisa principal de acortar los tiempos de un problema que va para largo. Todos sabemos que uno más uno, pueden ser tres, si uno más uno quieren. La Palma necesita soluciones tangibles y una solución tangible no es una promesa, debemos hacer tangibles las palabras a través de ayudas económicas que, evidentemente, no pueden entrar en el bucle ni administrativo ni de las administraciones, porque todos sabemos que ese bucle al final termina por frustrar a la gente. Hay que acortar los tiempos en la llegada de las ayudas y liberarlas de las trabas administrativas.

¿Cómo valora el papel de la ciencia en esta crisis eruptiva?

La ciencia ha estado a la altura, la vulcanología ha contribuido al mayor logro, que es ninguna pérdida humana. Si acaso, pediría una mayor coordinación en la parte marina. Ante una situación única como esta, creo que se podía haber generado una especie de paraguas científico multidisciplinar e interinstitucional que incluyera, junto a los organismos estatales, a las dos universidades canarias, para la optimización de los recursos y la multiplicación de sinergias, en definitiva, para conseguir que uno más uno, sean cinco. Las Universidades canarias, y en especial la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, pueden hacer un papel muy importante en lo relacionado con las actividades científicas en el mar, donde tenemos a los mejores especialistas.

"La Reserva actuará como conciencia de lo que se debe hacer para que la gente recupere pronto lo perdido"

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Antes hablaba del riesgo de despoblación a raíz de la erupción, ¿cuál cree que deben ser los principales objetivos de reconstrucción de la Isla teniendo en cuenta la idiosincrasia de los palmeros y las palmeras?

Yo creo que La Palma tiene hoy en día los mismos habitantes que en el año 1949. Eso no lo ves en otras islas como Fuerteventura, Lanzarote y ya no digamos las capitalinas. Eso puede ser una ventaja en una isla como La Palma que enamora por su paisaje, su territorio, su belleza… De hecho, es Reserva Mundial de la Biosfera por las características de su territorio, cada vez que cruzas un barranco ves un paisaje nuevo, y esa estabilidad en el número de población viene bien para poder mantener esta isla así. Ahora nos llega el volcán y nos está afectando sobre todo a la parte agrícola, que es el pulmón de la isla. Por lo tanto, ahora tenemos que ver qué isla queremos de cara al futuro, y yo creo que la gente de La Palma quiere una isla como la que tiene ahora mismo, pero aplicando instrumentos innovadores, ciencia y tecnología del siglo XXI. Esos son los componentes que hay que barajar, pero teniendo claro que la gente de La Palma es lo primero, ellos quieren estar en sus casas, con un nivel de vida mejor si puede ser, y por tanto debemos remar todos juntos para poder fijar a los palmeros a su territorio y a su hogar. Ese es el principal objetivo de la reconstrucción de esa parte de La Palma más afectada por el volcán, pero sin obviar que lo realmente necesario es un plan que integre a la isla en su conjunto, y la sitúe en el siglo XXI.

«Mi deseo es que el volcán devuelva con intereses el futuro a los palmeros»

¿Qué pasa por la cabeza de un palmero cuando oye desde La Península las críticas o comentarios negativos por construir en áreas volcánicas?

Somos islas volcánicas y los palmeros han construido donde han podido y donde le han dejado, igual que se ha construido en Lanzarote, en Tenerife, en Gran Canaria... En el año 49 entró en erupción el volcán de San Juan y muchas fincas que se han perdido ahora estaban construidas sobre las lavas del San Juan. Por tanto, el volcán pone, el volcán quita, y ahora vamos a ver si este volcán le devuelve a toda esa gente con intereses una vida. Es verdad que ya se pueden hacer previsiones en materia de erupciones. Gracias a los avances en ciencia y en tecnología, hoy en día podemos tener más datos para saber si el peligro es 100 o es 50, pero no hay que olvidar que todas las islas canarias son volcánicas.

Este año ha vuelto a figurar en las listas de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, entre los mejores investigadores de Veterinaria del mundo, ¿cómo lo valora?

Yo creo que lo más positivo de estar ahí es para los veterinarios y las veterinarias que hemos formado en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. También es importante el hecho de que hayan veterinarios entre ese ranking que engloba al 2% de mejores científicos del mundo, y además, veterinarios que no son de grandes ciudades como Barcelona o Madrid… Espero que esto abra el camino a muchos de nuestros alumnos, de hecho, estoy convencido de que dentro de 20 años habrá mucha más gente en ese rango de nuestra Facultad. Por otra parte, y ya entrando en una cuestión más personal, destacaría que, además de a la ciencia, yo he dedicado bastante tiempo de mi actividad profesional a la gestión, a trabajar por el colectivo, primero como decano de la Facultad de Veterinaria, luego vicerrector de Investigación y ahora como director del Instituto de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria. Estoy convencido de que si solo hiciera investigación, probablemente estaría en mucha mejor posición. Probablemente ese reto lo alcancen las nuevas generaciones de investigadores que estamos formando en la ULPGC.

Antes destacaba el hecho de que hayan veterinarios en el ranking mundial de investigación. ¿Por qué sigue siendo excepcional el hecho de que los veterinarios se cuelen en las listas de mejores científicos?

Los veterinarios son los profesionales competentes en la salud y el bienestar de los animales. Lo que ocurre, es que nosotros venimos de una historia muy vinculada a lo rural, lo cual también nos enorgullece, pero creo que nos faltaba el componente científico, hacerlo visible también como parte del veterinario. Yo vivo obsesionado con dar visibilidad a la ciencia veterinaria, que la gente sepa que los veterinarios también son científicos, bueno, diría que las veterinarias porque ya el 90% de los titulados en la carrera son mujeres. Para que esto deje de sorprendernos, debemos de comprender que la salud de los animales es fundamental en el contexto global de la salud. Por tanto, el mensaje aquí es claro, las veterinarias y los veterinarios son sanitarios, porque hoy no hay una salud humana, animal o ambiental, hoy hay una sola salud, lo que se denomina One Health, que es la integración entre la salud ambiental, animal y humana. Cuando falla una de estas tres patas, hay problemas en las otras dos. Y en ese contexto están los veterinarios.

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