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Mar

El ruido pone en peligro a los cetáceos del Mediterráneo

Proponen reducir la velocidad de las embarcaciones para limitar el nivel de decibelios en el mar - Un informe de expertos plantea soluciones para proteger a las ballenas y delfines

Ballenas realizando su tránsito migratorio.

El exceso de ruido, provocado por los motores de las embarcaciones, se ha convertido en un peligro para las especies marinas que habitan, o transitan, por aguas del Mediterráneo. Así lo aseguraron ayer los responsables de tres organizaciones que se dedican a la protección del mar. Se trata de OceanCare, Marilles Foundation y Alnitak. Todas ellas exigen al Estado, con la obligada implicación del Govern balear, que se adopten medidas de protección en el corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo, entre los que se incluyen la ballena barbada, que es el segundo mamífero más grande del planeta, o los delfines.

Nicolas Entrup, codirector de OceanCare, una organización internacional para la protección del medio marino, explicó que el sonido viaja cinco veces más rápido en el agua que en la superficie. Y ello intranquiliza, a la vez que confunde, a las especies marinas, que se comunican a través del sonido. El problema se produce cuando el sonido se convierte en ruido, que pone en peligro la supervivencia de la fauna marina, en especial de los cetáceos.

Los expertos están tratando de concienciar de la necesidad de adoptar medidas de seguridad en el llamado corredor Mediterráneo, que cuenta con una superficie marina de casi 47.000 kilómetros cuadrados. Es un espacio rico en especies, entre las que se incluyen ballenas y cachalotes. Esta área cuenta con una declaración oficial de protección, debido precisamente a la importancia de los movimientos migratorios que atraviesan estas aguas.

Para proteger la zona los expertos han elaborado un plan de actuación, que pasa por una gestión de los espacios naturales, a través de un consejo asesor en el que estarían representados todos los sectores implicados. Carlos Bravo, portavoz de OceaCare en España, detalló que una de las soluciones pasa por obligar a las embarcaciones a una navegación más lenta por estas aguas. Recordó la fórmula que demuestra que embarcaciones más grandes, a una velocidad mayor, ocasionan más ruido. Y las más ruidosas de todas son los petroleros y las embarcaciones de transportes.

Un estudio del año 2019 demostraba que reduciendo un 10% por ciento la velocidad de las embarcaciones se lograría reducir el ruido en un 40%, a la vez que también se reduciría el peligro de colisión de las especies con los barcos.

Las ballenas son una de las muchas especies de cetáceos que realizan su tránsito migratorio por el Mediterráneo. Oceancare

Una de las preocupaciones que han tenido estas organizaciones son las prospecciones marinas que se han realizado en el Mediterráneo en busca de petróleo, en las que el nivel de ruido era muy elevado. Los responsables de las organizaciones se mostraron satisfechos por la prohibición definitiva, por parte del Gobierno, de estos trabajos de perforación.

Carlos Bravo recordó que el sonido es el canal que utilizan muchas de las especies para comunicarse en el fondo del mar. Si el sonido se trasmite con un exceso de ruido puede provocar una confusión en estas especies, que se perderían en su camino migratorio y muchos de ellas morirían. «El ruido del barco puede alterar estos sonidos naturales del fondo del mar», señaló Bravo, que presentó ayer en Palma su propuesta junto a Ricardo Sagarmina, director de Alnitak, y Oriol Esteban, de la fundación Marilles.

Los responsables de estas tres asociaciones reclaman al Gobierno de España que sea pionero frente al resto de países de su entorno y adopte las medidas de prevención necesarias para salvar a estas especies de cetáceos, que realizan su tránsito migratorio a través de las aguas del Mediterráneo. Este informe presentado por estas asociaciones científicas, titulado Aguas silenciosas para ballenas y delfines, demuestra el elevado tráfico marítimo que se produce por esta corredor del Mediterráneo. Los expertos coinciden en que Balears debe jugar un papel clave para promover estas medidas de protección marina.

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