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25 N | Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Cubrir el pulgar como grito de ayuda

Un gesto silencioso, señal de auxilio para mujeres | Surgió durante el confinamiento en Canadá

Arancha de la Torre realiza el gesto internacional contra la violencia machista.

Las mujeres canarias reconocen el gesto internacional que salva la vida de las víctimas de maltrato. Cubrir el pulgar con el resto de dedos es el nuevo ’grito’ silencioso de las mujeres.

Un gesto puede salvar la vida de muchas mujeres. ¿Y cómo hacerlo? La mecánica es sencilla: basta con llevar el pulgar al centro de la palma de la mano y protegerlo con el resto de dedos. Esta técnica se ha convertido en el nuevo signo internacional contra la violencia machista, un movimiento al que pueden recurrir las mujeres maltratadas para dar un grito de socorro silencioso en cualquier parte del mundo. Alexandra, Lidia, Nadia, Arancha y Yolanda, son solo algunas de las mujeres canarias que ya conocen este gesto que se ha extendido como la pólvora por todo el planeta. Mujeres de todas las edades que coinciden en calificar el gesto como una «gran iniciativa» y que esperan no tener que necesitarlo en el futuro.

«Para las víctimas es complicado verbalizar el problema, por ello este signo es tan relevante», explica Alexandra Angelov, una joven estudiante de 21 años que descubrió la iniciativa de boca de su madre. Pero lo cierto es que el signo es tan conocido gracias a las redes sociales. La señal fue creada por la Fundación de Mujeres Canadienses a través de una campaña en internet durante el confinamiento del pasado año. Muchas víctimas tuvieron que cumplir las cuarentenas encerradas en casa con sus agresores, por lo que se creó esta señal de socorro. Lidia Dóniz, amiga de Alexandra, conoció el fenómeno por redes sociales, por lo que le preocupa que el mensaje no llegue a sectores de la población adulta. «El gesto tiene que calar en toda la sociedad, no solo quedarse en los más jóvenes», explica. Pero la realidad es que el este gesto no entiende de edades.

Así lo defiende Arancha de la Torre, de 42 años, quien asegura que sus conocidos y familiares saben «perfectamente» el modo en el que funciona este grito silencioso. «No podemos esperar a que las instituciones actúen. Esto es insuficiente, por lo que debemos recurrir a los de siempre: protegernos entre nosotras», reclama.

Una víctima de violencia de género recurrió al signo para librarse de su agresor en Barcelona

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La popularidad de esta nueva señal de socorro es muy reciente en España, donde este año ya han muerto 37 mujeres a manos de sus parejas o exparejas. A principios de noviembre ese aviso mudo de socorro permitió a la policía detener a un hombre en Barcelona por presuntos malos tratos. Este había ido con su mujer a una consulta médica, cuando ella hizo el gesto de forma discreta, lo que permitió a una empleada de la clínica avisar a los agentes. La historia se extendió y el gesto se hizo popular.

Este mismo signo permitió hace pocos días rescatar a una niña de 16 años que había sido secuestrada a manos de un hombre de 61 en EEUU. La pequeña hizo el gesto desde el coche en el que circulaba con su captor a otro conductor, que avisó a la policía al reconocer la señal. De ahí la importancia de la difusión de este tipo de mensajes en la sociedad.

La información y la educación son, para todas las canarias entrevistadas, los pilares fundamentales para acabar con la violencia machista. Nadia Sosa, una joven estudiante de 22 años, considera que la clave está en «educar en igualdad en los centros de enseñanza». Para Nadia es fundamental que la sociedad «rechace cualquier comportamiento machista», porque esto facilitará que los niños «identifiquen este tipo de actitudes en sus casas y las rechacen».

Nadia confía en las nuevas generaciones y reconoce el esfuerzo de las personas «más mayores» que luchan cada día para «desaprender» las actitudes heredadas de «una educación machista». Lidia también cree en el trabajo que se está haciendo con los más jóvenes en los colegios. «En los centros de mis hermanos siempre están con charlas y proyectos sobre la importancia de acabar con este tipo de violencia», aclara. Por otro lado, Yolanda Fernández , de 60 años, cree que en su generación existía más conciencia de los derechos de la mujer. «Todavía hay muchas chicas que normalizan que un hombre tenga poder sobre ellas, eso no ocurría en mi generación», explica.

Lo cierto es que el gesto ha calado en la sociedad isleña, algo que según algunas mujeres puede convertirse en un arma de doble filo. «Existe el miedo a que tanta viralidad provoque que los agresores acaben detectando el gesto», lamenta Nadia, aunque reconoce que los beneficios de la iniciativa «pesan más en la balanza». Lo mismo opina Saray Herrera, otra joven de 19 años que considera esencial que el signo de socorro llegue al mayor número de personas posible. «Me parece muy triste que una mujer me hiciera ese gesto de socorro y no poder ayudarla porque no entiendo el significado», subraya Saray.  

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