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La Provincia - Diario de Las Palmas

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José Gregorio González Comunicador e investigador

José Gregorio González: «El volcán de La Palma nos traerá nuevos mitos y nos está dando una lección de humildad»

El comunicador e investigador de fenómenos extrasensoriales y misteriosos abordará en su programa de TVC 'La isla misteriosa' la relación entre los volcanes y la mitología

José Gregorio González, en una intervención pública. LP/DLP

José Gregorio González es un comunicador e investigador de fenómenos extrasensoriales y misteriosos. Colaborador desde hace tres décadas de El Día, publica en revistas como Más Allá, Enigmas y Año Cero. Ahora presenta en Canarias Radio Crónicas de San Borondón y La Isla Misteriosa en TVC. Ha publicado una docena de libros como Guía Mágica de Canarias, Canarias Misteriosa y Canarias, territorio del misterio.

Estará en el I Festival de Novela Histórica ciudad de Tacoronte con dos rutas misteriosas. Sin desvelar el «misterio», ¿con qué se encontrarán los asistentes?

Efectivamente, además de con una charla y la exposición Canarias Oculta, ejerceremos de guía por aspectos insólitos y enigmáticos de la historia y el paisaje tacorontero. Veremos, por ejemplo, como cerca de Santa Catalina existía uno de esos lugares conocidos por nuestros mayores como pesados, donde se daban apariciones y desorientación. Recuperaremos las historias de brujas de Guayonje, algunas claves herméticas y paganas del arte religioso local, el episodio de una sudoración milagrosa, algunas observaciones de San Borondón, o un extraño y viejo crimen sin resolver. Todo ello sin olvidar aspectos apasionantes de la cultura aborigen. Incluso el afamado corsario Amaro Pargo dejó una impronta ya olvidada en la ciudad.

¿Qué fue lo que le llevó a dedicarse a la investigación de hechos y fenómenos extraños?

Pues la curiosidad, nada más y nada menos. Y ahí sigue, incombustible, con su fuerza estimulante y efecto crónico. Crecer en una tierra con tantos misterios ha sido determinante para que una buena parte de mi vida personal y labor profesional estén orientadas hacia esos temas, aunque me gano la vida con otras facetas más terrenales, y también más necesarias socialmente, del mundo de la comunicación.

Hay quien pueda pensar que investigar sobre este campo resta credibilidad. ¿Qué les diría a esas personas?

Siempre he pensado que la credibilidad en cualquier asunto recae en la seriedad de tu trabajo, y no en los juicios de valor ni en las ideas preconcebidas que llevan a despreciar un tema sin conocerlo. La ignorancia y el miedo para admitir que vivimos en un mundo de incertidumbre, que a su vez deviene en intolerancia y desprecio al que piensa o ha llegado a una conclusión diferente, es algo frecuente pero no exclusivo del misterio. Es el pan de cada día del ruedo político, por ejemplo, y la propia ciencia no es ajena a ello. De todas formas, ese desdén es ruidoso, minoritario y en retroceso, siendo un fenómeno bastante español. En otros países los científicos abordan estos temas de manera abierta y con enfoques muy originales que en España ni siquiera somos capaces de plantear por temor al descrédito.

Pero lo que no vemos, no está…

Hay infinidad de cosas que siempre han estado ejerciendo su influencia y que hemos comenzado a ver recientemente, como puede ser el mundo microbiano, el cuántico o el gran espectro de radiaciones que nos rodean. Durante mucho tiempo se despreció a quien mantenía el origen cósmico de los meteoritos, dado que como afirmaban sabios como Laurent Lavoisier en base a la ciencia de su tiempo, no podían caer piedras del cielo al no haber piedras en el mismo. Al húngaro Semmelweis lo tacharon de loco y charlatán por pedir a sus colegas médicos que se lavaran las manos al tratar a sus pacientes. Hay muchas cosas que no vemos y sin embargo percibimos sus efectos. Más allá de la superstición y las creencias superadas, hay hechos y fenómenos que hoy nos negamos a contemplar que la ciencia y la tecnología nos ayudarán a entender en el futuro.

Sin embargo, las Islas Canarias esconden muchas historias misteriosas.

Muchas, o muchísimas. Siempre digo que Canarias es un territorio del misterio, y que cualquier manifestación de lo extraño que veamos en otro lugar, tendrá su versión o manifestación también en las islas. Varios de mis libros aportan innumerables ejemplos de ello, y quizá una razón objetiva radique en las ricas y prolongadas interacciones culturales propiciadas por nuestra ubicación estratégica.

En su libro ‘Cómo realizar un viaje astral’ da pautas para explorar otras dimensiones. ¿No es peligroso adentrarse en esas dimensiones sin tener experiencia?

Bueno, la mayor parte de la casuística sobre este fenómeno en concreto, que realmente nos habla de un asunto muy debatido en ciencia como es el de la no localidad de la conciencia, se da de forma espontánea sin mayores consecuencias. Y quienes son capaces de desencadenarlo de forma voluntaria hablan positivamente de una expansión de su conciencia y de la manera en la que viven. Otra cosa diferente es internarse en territorios como el de la tabla qüija, la experimentación psicofónica o las absurdas «investigaciones» en edificios abandonados con nightshot, que buscan emociones rápidas y likes.

¿Qué riesgos encierra cruzar la delgada línea entre lo real y lo que suponemos que está al otro lado?

Entiendo que al igual que en cualquier otro aspecto de la vida, en estos temas hemos de usar el sentido común y mostrarnos saludablemente escépticos, es decir, dudar y hacernos preguntas, que no es lo mismo que negar o rechazar por sistema aquello que no entendemos o no encaja. Ese es el mejor antídoto vital contra la credulidad y también contra la negación extrema. La inmensa mayoría de quienes se muestran interesados por lo misterioso son personas equilibradas y con criterio, y simplemente estos temas enriquecen su visión del mundo y de la existencia. Las obsesiones y los fanatismos tienen que ver con las particularidades de las personas, no con los temas. Cuando son patológicas deben ser tratadas profesionalmente.

En Piensa en positivo, vive en positivo, habla sobre la importancia de reorganizar el hogar para que la energía sea propicia. ¿Cómo se consigue algo así?

Bueno, hablo de muchos temas, y en concreto en ese caso de cuatro vertientes: la del arte milenario del Feng Shui que pretende armonizar al ser humano con su entorno para lograr vidas más sanas y plenas; el enfoque occidental y tecnológico de la geobiología y la bioconstrucción, que estudian los efectos físicos que ejercen sobre nuestra salud y bienestar las radiaciones electromagnéticas, tanto naturales como artificiales, que nos envuelven; en tercer lugar el de la psicogeografía, clave para arquitectos y urbanistas, que estudia los efectos psicológicos positivos o negativos que ejercen los espacios; y por último, el método Kon Mari, que desde lo práctico y material, busca dar orden a nuestras mentes y vidas.

En su programa La isla misteriosa habla sobre la relación entre los volcanes y la mitología. ¿Qué pasará cuando el volcán de La Palma cese?

Ese es uno de los temas que abordaremos en un futuro programa. Además de ayudarnos a entender la idea aborigen de Cumbre Vieja como un dominio del ser maligno Iruene, este volcán posiblemente nos traerá, junto a fake news como las de los ovnis que lo monitorizan o la farsa de la ocultación, nuevos mitos. Quizá, por especular, concurra en algún momento algún hecho en el marco religioso que sea interpretado como mediador. De lo que no hay duda es de que el volcán, desde la incertidumbre de un comportamiento impredecible que tildamos de normal haga lo que haga, nos está dando una lección de humildad. El mito que yo escribiría sería el que narrase la épica de una superación colectiva.

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