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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Historia humana

La lucha de un español divorciado en Dubai: un lustro de pleitos para poder conocer en Navidad al abuelo Ramón

El asturiano Adrián Brañanova logra cambiar la ley del emirato, que le impedía sacar a sus hijos del país para que conocieran el Principado

Borja Brañanova con su padre Ramón Alfredo y sus hijos Sebastián y Olaya, en Oviedo.

"Estoy encantado, llevo dándoles besos y abrazos desde que llegaron el lunes por la noche a Turón", confiesa Ramón Alfredo Rodríguez Viejo, que a sus 75 años ha tenido que superar tres ictus para poder conocer a sus dos nietos, Sebastián y Olaya, que residen en Dubái. No es para menos. Estos abrazos se hicieron esperar cinco largos años, con pandemia incluida, y obligaron a sentar jurisprudencia en el mundo árabe para que su hijo, Borja Brañanova –que se divorció en Dubái de la madre de los pequeños–, pudiera salir del país con los niños que ahora tienen casi 8 años y 6, respectivamente. Una larga lucha judicial con final feliz esta semana, cuando los niños han podido salir por 40 días de los Emiratos Árabes para viajar a Asturias, la tierra de su familia paterna.

"Lo primero que me dijeron nada más cruzar el Negrón fue que parara el coche porque querían tocar la nieve", relata un Borja Brañanova (que usa el apellido de su madre) emocionado que difícilmente podrá olvidar el abrazo y los primeros besos que Sebastián y Olaya pudieron intercambiar con el abuelo en La Veguina (Turón). Para que llegara este ansiado momento y el abuelo pudiera enseñar ayer a sus nietos el Campo San Francisco de Oviedo, en cuyas inmediaciones trabajó buena parte de su trayectoria profesional, su hijo Borja no cejó en el empeño ni perdió la esperanza en el sinfín de vistas, resoluciones y sentencias que invitaban más al desánimo que la esperanza después de que el divorcio de su mujer, de nacionalidad sudafricana, se presentara como un obstáculo casi infranqueable por un sistema jurídico, el de Dubái, de compleja homologación con el mundo occidental.

Para entender la complicada empresa en la que el ingeniero Borja Brañanova decidió embarcarse hace más de cinco años sirva un dato: aunque los aires de la justicia empezaron a rolar a su favor en la primavera de 2019, cuando logró la primera custodia compartida del mundo árabe, no ha sido hasta esta Navidad cuando ha podido salir con sus dos hijos de Emiratos Árabes. Esta custodia compartida supuso un hito jurídico sin precedentes, que incluso le valió la candidatura al premio Princesa de Asturias de la Concordia de ese año, a propuesta de la Confederación por el Interés de la Infancia (CEMIN), que destacaba también la valentía del sistema judicial de Dubái por abrirse a nuevas realidades, con la protección de los derechos de los menores como única prioridad y objetivo.

¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde vamos a ir?”, preguntaban este martes Sebastián y Olaya, en un perfecto castellano, a su padre y a su abuelo mientras cruzaban por la plaza de la Escandalera ovetense camino del Campo San Francisco, ajenos al trasiego del equipo jurídico multidisciplinar que buscó argumentos en positivo para dar un giro al tratamiento que la ley islámica daba a los padres extranjeros divorciados. El niño, que el próximo domingo celebrará un octavo cumpleaños de lo más especial en Asturias, hasta esperaba por el abuelo, que se quedaba algo rezagado por no estar muy acostumbrado al ritmo inquieto de los más pequeños de la familia. "En todos estos años, puse todo el empeño para que Sebastián y Olaya no perdieran el arraigo con su familia en Asturias en una etapa como la infancia, que marca mucho el desarrollo personal", comenta el ingeniero de minas, que reside en Dubái desde hace 17 años. "Una de las primeras cosas que también hicimos fue cantar el ‘Asturias, Patria Querida’, que les enseñe allí en los Emiratos", relata Borja Brañanova, que desvela una situación que acabó allanando en los últimos meses que sus pequeños hayan podido viajar a Asturias: “Su otro abuelo, el de Sudáfrica, murió por el covid y yo le pedí a mi exmujer que los niños pudieran conocer al abuelo de España; al final, de una situación triste salió algo bueno”, concluye este padre, que en este proceso ha contado con el asesoramiento de juristas del prestigio de Xavier O´Callaghan y José Almagro (ya fallecido), ambos exmagistrados del Tribunal Supremo, y las abogadas Isabel Winkels, Pilar Bueno (secretaria de la Asociación Pro Derechos Humanos de España), y Maite Parejo, y los juristas árabes Mukhtar Al Gharib y Ahmad Al-Rajoub y el abogado experto en Derecho de Familia sudafricano Ferdinand Hartzenberg, entre otros.

Aunque Borja Brañanova ha cerrado el círculo de su batalla particular a poder venir a su Asturias natal con los dos pequeños, está decidido a seguir adelante para que el suyo no sea un caso excepcional en los Emiratos Árabes Unidos: "Queremos dar continuidad para que los niños no se queden en limbos legales", afirma este ingeniero que no se aquietó a las negativas reiteradas de la ley islámica a las más que lógicas pretensiones de todo padre.

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