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Crisis del coronavirus | Situación sanitaria en Canarias

Al menos un 18% de los sanitarios ha precisado atención psicológica

Una tesis dirigida por el doctor Luciano Santana aborda el impacto de la pandemia de coronavirus entre los profesionales del gremio en el Archipiélago

Darias: "Los no vacunados entre 60 y 79 años tienen 16 veces más probabilidades de ingresar"

Darias: "Los no vacunados entre 60 y 79 años tienen 16 veces más probabilidades de ingresar"

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Darias: "Los no vacunados entre 60 y 79 años tienen 16 veces más probabilidades de ingresar" Yanira Martín

La pandemia de coronavirus ha provocado que muchos sanitarios precisen apoyo psicológico o psiquiátrico para reducir el nivel de estrés y gestionar trastornos como la ansiedad, el insomnio o la depresión. De hecho, un estudio llevado a cabo por el doctorando Borja Nicolás Santana, enfermero del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, y dirigido por Luciano Santana, especialista en Medicina Intensiva en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, ha desvelado que al menos un 17,8% de los profesionales ha demandado asistencia psicológica o psiquiátrica en las Islas, una realidad que vinculan a las condiciones laborales a las que se ven sometidos.

El equipo, que realizó una encuesta durante la quinta ola del patógeno –entre agosto y septiembre–, analizó una muestra compuesta por 783 profesionales de diferentes especialidades y centros sanitarios de las Islas, de los cuales 139 admitieron haber necesitado ayuda. «Esto podría significar que de los más de 20.000 profesionales sanitarios que hay en Canarias, casi 4.000 han recurrido a terapia psicológica. Esta cifra aumentaría si tuviéramos en cuenta a todos aquellos que aún precisando este apoyo no lo han pedido», resalta el facultativo del complejo de referencia del área sur de Gran Canaria.

El estudio no distinguió entre especialidades para averiguar cuáles son las más afectadas, pero sí las edades de los participantes y si habían sufrido o no la infección por SARS-CoV-2. Los resultados fueron claros: los sanitarios menores de 30 años han sido los que más han recurrido a los psicólogos y a los psiquiatras (un 21,5%). «También apreciamos mayor demanda entre los que contrajeron la infección, aquellos que tuvieron que someterse a algún proceso de cuarentena, los que vieron denegadas sus libranzas o vacaciones o los que fueron derivados a otros servicios por culpa de la pandemia», agrega el intensivista. Cabe resaltar que el hecho de haber trabajado con pacientes aquejados de Covid-19 no se tradujo en una mayor predisposición a precisar este tipo de atención.

Ahora bien, lo que sí se consolidó como un criterio unánime es la certeza de que habrá «una segunda pandemia de estrés postraumático entre el personal sanitario», como consecuencia de las circunstancias acontecidas desde la irrupción del SARS-CoV-2. «Es evidente que los profesionales que necesitan ayuda están más quemados y más agotados física y mentalmente al terminar su jornada laboral», apunta el doctor Santana. Pero esto no es todo, pues los integrantes de este grupo se sienten menos satisfechos con las labores que desempeñan en el día a día y afirman encontrarse «al límite» de sus posibilidades. «No logran desconectar de su trabajo durante su tiempo libre, les cuesta conciliar el sueño desde que empezó la pandemia y tienen más miedo a contagiarse».

Y es que, teniendo en cuenta que se trata de una batalla que dio comienzo en marzo de 2020, el cansancio ya pesa entre los miembros del gremio. «Se observan claros signos de burnout –síndrome del trabajador quemado–, por lo que la administración sanitaria debería tener esto en cuenta y cuidar a los profesionales», defiende Luciano Santana.

Ante esto, el profesional pone de relieve la importancia de impartir talleres de apoyo en los centros sanitarios, una iniciativa que adoptó el Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil desde el primer embate del virus. «Sin duda, es necesario contar con este respaldo. No obstante, además de esto, es importante tener al personal contento, es decir, que sienta que el compromiso que tiene con sus funciones corresponde con el que tiene la propia administración pública con la plantilla», recalca.

A juicio del intensivista, los hallazgos de la investigación realizada junto con el doctorando de la Universidad Jaume I de Castellón han permitido corroborar lo que ya habían confirmado otros estudios realizados en el territorio nacional en el transcurso de la primera ola del microorganismo. «En ese momento, ya se hablaba de una alta prevalencia de screening positivo de trastornos mentales. Concretamente, un 45,7% de los profesionales afirmó haber sufrido al menos uno de los cinco trastornos evaluados –trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, ataques de pánico, trastorno de estrés postraumático y trastorno por uso de sustancias–. Además, uno de cada siete cumplió criterios de trastorno mental actual discapacitante y se halló una alta prevalencia de ideación suicida –un 8,4%–», enfatiza.

El especialista no duda: «la Sanidad es una pieza clave y fundamental dentro del engranaje de un Gobierno». Por eso, apuesta por reforzar las plantillas, mejorar las condiciones laborales de los sanitarios, poner fin al problema de abuso de la temporalidad y crear nuevas infraestructuras. «Tenemos que estar preparados para cualquier conflicto y aprender de lo que nos ha ocurrido. Este trabajo nos ha llevado a la conclusión de que desde la administración se deben llevar a cabo estrategias para la organización del trabajo con el fin de mejorar las condiciones laborales, tanto a nivel de recursos humanos como de medios materiales», sentencia, sin olvidar poner en valor la importancia de incrementar las ratios de enfermeros y médicos por paciente.

Los datos obtenidos a través de la citada investigación han sido enviados a revistas científicas para que puedan ser publicados. Además, el trabajo incluirá un análisis sobre el impacto de la pandemia entre el colectivo docente de Canarias.

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