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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Direna Alonso Curbelo Investigadora del IRB Barcelona

"El cáncer de páncreas es uno de los mayores retos de la Oncología"

La investigadora grancanaria Direna Alonso Curbelo. LP/DLP

La doctora grancanaria Direna Alonso Curbelo se ha incorporado recientemente al IRB Barcelona para dirigir el laboratorio Inflamación, Plasticidad Tisular y Cáncer, después de haber pasado ocho años investigando en Estados Unidos. El trabajo de la científica se centrará en analizar el comportamiento de las células y su entorno para hallar nuevas dianas terapéuticas para las neoplasias del páncreas. 

¿Qué es la plasticidad tisular y celular y cómo afecta al desarrollo de patologías oncológicas?

Básicamente, es una respuesta que tienen las células y los tejidos para intentar reparar un daño. Durante este proceso, cambian su función y su estado. Los cambios asociados a la reparación son muy similares, a nivel morfológico, a otros que aparecen en tejidos que tienen riesgo de padecer cáncer. Y es que en el desarrollo tumoral se ha visto que hay muchos procesos de plasticidad tisular que se parecen mucho a los de reparación, pero, evidentemente, en estos casos el resultado es algo malo. Por eso, quiero entender por qué algo que fisiológicamente es bueno, como puede ser una respuesta inflamatoria para reparar tejidos, cambia de una forma tan radical que puede ayudar a las células premalignas a reproducirse y acabar produciendo un cáncer. Una cosa que se sabe es que el cáncer tiene un componente de mutaciones genéticas en el ADN de las células, pero lo que hemos visto a lo largo de los años es que la genética no lo es todo, ya que puede haber mutaciones propias del cáncer en tejidos que parecen normales. Por tanto, las neoplasias no se inician solo con mutaciones genéticas, sino con una interacción de estas y las señales del entorno de la célula. Precisamente, lo que estoy intentando estudiar es esa relación.

¿Cuáles son las mutaciones genéticas más implicadas en el proceso?

Cada cáncer y cada persona pueden presentar mutaciones muy específicas porque no todos los tumores son iguales. Hay que entender que el cáncer no es una sola enfermedad, son varias y no solo dependen del tipo de tumor, ya que dentro un mismo tipo de cáncer, según el paciente, puede haber unas mutaciones u otras. En el cáncer páncreas, que es en el que más me he centrado en los últimos años, son mucho más uniformes porque hay un gen que está mutado en el 95% de los casos y que se llama oncogén KRAS, que es el principal acelerador de la enfermedad. Cuando se ha estudiado cómo actúa, se ha observado que necesita ayuda externa como el daño del tejido y la inflamación que se induce a consecuencia. Esto se ha analizado en modelos animales como ratones, en los que se puede inducir un oncogén en tejidos sanos, dañados o inflamados y estudiar su efecto en las células. Por tanto, en este tipo de cáncer tenemos una noción muy importante de cuáles son los aceleradores y los frenos genéticos, pero todavía nos falta entender qué más ocurre a nivel molecular y cómo las mutaciones cooperan con señales del entorno celular. En mi caso, al estudiar el proceso en un laboratorio, lo que intento es arrojar luz al mecanismo que está detrás del proceso tumoral.

En las neoplasias también intervienen señales del entorno de la célula, no solo mutaciones genéticas»

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Según explica, la inflamación es un fenómeno común, pero, ¿por qué se produce?

La inflamación es una respuesta fisiológica que no es negativa, ya que, normalmente, nuestro cuerpo genera inflamación para reparar un daño. En el caso del páncreas, las causas del daño son más difíciles de ver, pero se sabe que al ser un órgano que tiene una importante función en la digestión de los alimentos está siempre produciendo enzimas digestivas, que son como tijeras que van cortando proteínas. Si el páncreas no libera estas enzimas de forma normal puede generar autodigestión, es decir, en lugar de digerir la comida en el tracto digestivo, si hay algún fallo de funcionamiento, se producen pequeñas heridas en el órgano. Ahora bien, esto provoca una inflamación que activa procesos de plasticidad tisular y ayuda a que se repare, al igual que cuando existe una infección. El problema acontece cuando este proceso inflamatorio empieza a ocurrir de forma aberrante, ya que debería tener un principio y un fin. Esto puede tener su origen en varias causas que la comunidad científica está aún intentando entender, pero que suelen asociarse a la edad o la obesidad por ser dos factores que contribuyen a que la respuesta inflamatoria se cronifique. Lo que pasa con los oncogenes como KRAS es que, independientemente de la edad o de que se trate de un paciente sano, el oncogén en sí altera esta respuesta para que nunca termine, creando un entorno que favorece el desarrollo de tumores. Queremos entender de qué forma lo hace y cómo coopera con estos factores de riesgo asociados a la inflamación para iniciar la enfermedad. 

¿Qué otras líneas de investigación se plantea?

Otra misión importante va a ser estudiar las conversaciones entre las células para saber por qué las cancerosas y las precancerosas alteran el funcionamiento normal de las células inmunitarias para que en vez de ayudar a eliminarlas, se conviertan en aliadas para generar un tumor y hacerlo más agresivo con el tiempo.

¿Qué relación tiene este proceso con la inmunoterapia como tratamiento contra el cáncer?

La inmunoterapia, a diferencia de los tratamientos clásicos contra el cáncer, no atacan directamente a la células tumorales, sino que busca reactivar nuestras defensas naturales para que las reconozcan y las eliminen. Existen distintas modalidades de inmunoterapia, pero muchas actúan precisamente revirtiendo los mecanismos por los cuales las células tumorales evaden al sistema inmune. Si entendemos mejor como el cáncer se hace invisible a las células inmunitarias o cómo altera sus funciones para generar respuestas inflamatorias que aceleran su progresión, tendremos más oportunidades para controlarlo.

¿Por qué presta especial atención al cáncer de páncreas? 

El cáncer de páncreas es, ahora mismo, uno de los mayores retos de la Oncología porque cuenta con una mortalidad muy alta al no responder bien ni a los tratamientos clásicos ni a los más novedosos como la inmunoterapia. De hecho, cuando los afectados llegan a las consultas, la enfermedad suele estar en estadios avanzados. Por eso, creo que es fundamental avanzar en el conocimiento de cómo se origina la patología y cómo evade al sistema inmunitario para poder desarrollar nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas que ofrezcan esperanza a estos pacientes.

¿Cómo cree que puede contribuir su investigación al desarrollo de nuevas líneas terapéuticas? 

En el área de investigación en cáncer de páncreas, gran parte de mis objetivos han estado centrados en buscar alteraciones específicas del proceso tumoral que no se comparten ni con células normales ni con órganos que están en un proceso inflamatorio fisiológico. Lo que espero es que toda mi labor de investigación pueda contribuir con el paso de los años a obtener marcadores que permitan detectar este cáncer en fases tempranas, así como dianas terapéuticas para poder frenar su curso. Lo mejor es que en nuestro último trabajo hemos encontrado que muchas de las alteraciones tempranas se mantienen hasta llegar incluso a la fase metastásica, por lo que podrían ser útiles también para abordar los cuadros clínicos avanzados.

Mi intención es formar un equipo y estar en contacto con investigadores de Canarias»

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¿Considera que las investigaciones en otras áreas ajenas al SARS-CoV-2 se han visto afectadas en esta crisis sanitaria?

Sí. Dada la necesidad de dedicar medios a estudiar y controlar la pandemia, nos ha costado encontrar material de laboratorio y han subido los precios de ciertos equipos y recursos. Obviamente, durante el período de confinamiento quedaron paralizadas prácticamente todas las investigaciones, pero poco a poco estamos recuperando la normalidad.

¿Qué expectativas tiene en esta nueva etapa de su carrera?

Estoy muy contenta por haber podido regresar a España después de haber pasado ocho años en Estados Unidos. Ahora, mi intención es formar un equipo y estar en contacto con investigadores de este lado del charco y de Canarias. He tenido la suerte de conseguir una plaza en uno de los centros más punteros en mi campo, por lo que creo que podremos hacer grandes cosas. En nuestro país hay muchísimo talento y hay que sacarle partido a todo ese potencial. 

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