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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Crisis del coronavirus

“Superinmunidad”: ¿es ómicron el mejor refuerzo vacunal?

Destacados inmunólogos sostienen que los vacunados que se contagien con esta variante desarrollarán una extraordinaria protección contra el coronavirus

Una trabajadora sanitaria inyecta la segunda dosis de la vacuna de Pfizer. EP

Destacados inmunólogos, como el mediático Alfredo Corell, catedrático de la Universidad de Valladolid, y Carmen Cámara, secretaria de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), llevan semanas hablando de “superinmunidad” o inmunidad híbrida tras la infección con la variante ómicron. Sostienen que una persona vacunada con dos dosis, si se contagia con esta variante, desarrollará una inmunidad muy robusta que le protegerá contra una nueva infección por ómicron y tal vez contra las nuevas variantes que puedan surgir. Han llegado a decir que supondría una “vacuna gratuita” para miles de españoles infectados con ómicron. La cuestión es objeto de debate, ya que no todos los científicos comparten esta visión, y algunos advierten que incluso se podría interpretar como una invitación al contagio.

Carmen Cámara afirmó a principios de año en La Sexta que la actual ola de ómicron “puede ser una campaña de vacunación casi mundial, pero no lo vamos a saber hasta el invierno que viene, cuando lleguen otra vez los virus respiratorios”. Para esta destacada inmunóloga, el actual tsunami de casos “podría ser el plus que nos hacía falta a la respuesta inmunitaria. Teníamos unas vacunaciones que nos protegían de enfermedad severa, pero no de contagiarnos otra vez”, explicó en televisión.

¿Qué mecanismos biológicos existen para deducir que una infección con ómicron conferirá esta “superinmunidad”, si las infecciones con las anteriores variantes y las vacunas no confirieron una protección muy duradera frente al contagio?

África González, catedrática de Inmunología del Centro de Investigacións Biomédicas (CINBIO) de la Universidad de Vigo, apunta que lo que indica Carmen Cámara y Alfredo Corell está basado en varios estudios científicos. Entre ellos, uno de 'The Lancet Rheumatology', realizado en personas con patología reumática, en el que se observó que el grupo que desarrolló mayor título de anticuerpos fue el que tuvo una infección y tan solo una dosis de vacuna, por encima incluso de los que tenían doble dosis.

“Hay un estudio japonés que ha analizado personas vacunadas que después se infectaron con ómicron –explica a FARO la inmunóloga–, y vieron que cuanto mayor es el intervalo de tiempo entre vacunación e infección, la respuesta inmunitaria es mayor. También constataron que la respuesta inmunitaria que se ha generado tras la infección por ómicron no solo reconoce a ómicron, sino también a todas las otras variantes, y que esta respuesta es muy potente”.

Según África González, que fue también presidenta de la SEI, “lo que induce esta inmunidad híbrida, de vacunación seguida de infección, es una potente activación de la memoria inmunitaria conseguida inicialmente con la vacuna, y esto permite desarrollar una enfermedad mucho más leve, y además perpetuar esa memoria para futuros encuentros con posibles variantes que puedan llegar”. De este conocimiento surgen nuevas preguntas:

¿Produce mayor protección la infección anterior o la posterior a la vacunación? Un estudio en 'Science Immunology' muestra que da igual si la vacunación se realiza antes o después de la infección. “En ambos casos hay una potente respuesta inmunitaria capaz de neutralizar variantes –expone González–. La infección es capaz de activar de forma potente, robusta en calidad y cantidad, la respuesta inmunitaria”.

¿La protección tras infección de ómicron será mucho más duradera que la conferida por infecciones de las anteriores variantes? ¿Protegerá también contra las que puedan surgir? La catedrática señala que “no sabemos aún si la inmunidad será mucho más duradera tras la infección con ómicron que con otras variantes, y su capacidad de protección dependerá de las nuevas variantes, si cambian mucho respecto a ómicron”.

La autora del libro 'Inmuno Power: conoce y fortalece tus defensas' precisa que la inmunidad tras la infección por las otras variantes es duradera, ya que transcurridos dos años de pandemia se siguen viendo células de memoria en personas que pasaron la infección al inicio. Lo que se pierde con los meses son los anticuerpos neutralizantes, pero no la memoria inmunitaria. Esto mismo puede ocurrir tras la infección por ómicron, que los anticuerpos disminuyan al cabo de meses, pero que se mantenga la memoria de linfocitos T y B frente a esta variante durante mucho tiempo, años incluso.

La inmunóloga, como muchos de sus colegas, sostiene que la situación que vivimos ahora es muy diferente a la del comienzo de la pandemia, ya que muchas personas se han vacunado, o incluso se infectaron con las primeras variantes, y por tanto, esta nueva infección llega a un “ejército ya preparado, entrenado para ver a este virus”, y aunque haya cambiado el virus, nuestras defensas lo seguirán reconociendo. “Lo que hemos visto hasta ahora es que, una vez que el sistema inmunitario ve la ‘foto del enemigo’, siempre frente a las nuevas variantes que lleguen, la inmunidad ya no va a ser cero. Es posible que disminuya algo, pero siempre habrá algo de respuesta”, argumenta.

¿Qué grado de seguridad tiene esta hipótesis? González señala que numerosos estudios científicos avalan esta inmunidad híbrida, y que tiene todo el sentido desde el punto de vista inmunitario: “Primero, porque llamas a varios ‘soldados de distintos batallones’, y por tanto la respuesta va a ser más amplia y potente, dirigida frente a distintas partes del virus. Segundo, porque vas a reactivar tus células de memoria, generando de nuevo más anticuerpos”.

¿Hay ejemplos en la historia de la medicina de esta 'superinmunidad' frente a otros virus? África González apunta que hay personas que han podido infectarse de sarampión o varicela incluso tras recibir la vacuna, o viceversa, y que luego mantienen una inmunidad ya duradera. Y aporta otro ejemplo de inmunidad híbrida que hemos visto recientemente: la obtenida al emplear como segunda vacuna una diferente a la primera (de Pfizer tras una de AstraZeneca o Jannsen). “Se ha comprobado que incrementaba la respuesta inmunitaria. Hay varios estudios, incluido el CombiVax, promovido por el Instituto de Salud Carlos III, que demuestran que combinar vacunas puede inducir mayor inmunidad”, recuerda la catedrática de la UVigo.

La respuesta de las células T, un aspecto clave que se puede medir

La clave de la 'superinmunidad' reside en las células T y B. Los linfocitos T, que circulan en el torrente sanguíneo y en los ganglios linfáticos, actúan como centinelas. Entran en acción cuando detectan a un invasor. Un tipo de célula T destruye las células infectadas. Otro 'avisa' a las células B para que proliferen y secreten anticuerpos que bloqueen las proteínas del patógeno conocidas como antígenos. En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, el antígeno principal es la proteína 'S' o espícula, la 'llave' con la que el virus entra en las células.

Los inmunólogos proponen utilizar pruebas que midan la inmunidad celular de cada persona, para así poder dar dosis de refuerzo a quien verdaderamente lo necesita. Uno de ellos es el test cutáneo desarrollado por el grupo de la inmunóloga Yvelise Barrios. Se basa en el mismo principio que la prueba de la tuberculina y detecta linfocitos T específicos para la proteína 'S' en una persona vacunada hace más de 6 meses. La imagen corresponde al brazo de la doctora Barrios.

Sin embargo, hay científicos que dudan de la respuesta de las células T y B. El inmunólogo estadounidense Anthony J. Leonardi señaló en una entrevista a Faro de Vigo que las infecciones de covid provocan un envejecimiento prematuro de las células T y causan una respuesta inmunitaria disfuncional. Así lo indicó en un artículo publicado en diciembre de 2020 en la revista 'Frontiers in Immunology'.

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