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Barcelona

Los alumnos de la Salle Montcada también sufrieron los abusos del profesor que violó a Palomas

El hermano Jesús Linares fue trasladado al colegio de Montcada i Reixac en 1986, a pesar de que la organización sabía que era un pederasta, y allí siguió acosando a menores a quienes causó secuelas de diversa consideración

El profesor que violó a Alejandro Palomas también abusó de menores en La Salle de Montcada

El profesor que violó a Alejandro Palomas también abusó de menores en La Salle de Montcada ZML

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El profesor que violó a Alejandro Palomas también abusó de menores en La Salle de Montcada Guillem Sánchez

El hermano Jesús Linares, el profesor de la escuela de La Salle Premià de Mar (Maresme) que abusó y violó al escritor Alejandro Palomas, fue trasladado de forma repentina al centro que la orden religiosa tiene en Montcada i Reixac (Vallès Occidental) en 1986, a pesar de que había ascendido a director solo tres años antes. Ejerció de profesor raso en aquel colegio hasta el curso 2003-2004, cuando regresó a Premià de Mar. La investigación de El Periódico de Catalunya, medio que pertenece al mismo grupo editorial que este diario, reveló que durante esas dos etapas, la anterior a 1986 y la posterior a 2003, Linares abusó sexualmente de al menos otros siete exalumnos, además de Palomas. Esa noticia, en la que se identificaba con nombre y apellidos a Linares, ha sacudido el pasado de la escuela de Montcada, en la que el hermano hizo lo mismo que en Premià de Mar. 

Este diario ha entrevistado a ocho exalumnos que sufrieron a Linares en Montcada. La organización de La Salle sabía en 1986 que Linares era un pederasta porque existían denuncias como la ade la familia de Alejandro Palomas, que a finales de los años setenta acudió a la dirección del colegio para denunciarlo, y porque que este hermano hacía tocamientos a sus alumnos era un “secreto a voces”, según afirmaron algunas de sus víctimas. Sin embargo, La Salle, en lugar de apartarlo, lo trasladó a Montcada. Fue una decisión "inesperada", así califica el traslado el propio Linares en el libro ‘Cent Anys de La Salle Premià de Mar’, que él mismo escribió y publicó en 2011.

“Me acosaba”

Raquel tuvo a Linares de profesor de castellano durante los cursos 1991-92 y 1992-93. “Nos llamaba aprendices de prostitutas y nos pedía que hiciéramos un diario personal en el que había que contar intimidades: si tenía novio, si lo tenía alguna amiga... Se llevaba a casa esos diarios y los comentábamos durante las tutorías”, recuerda. En esas tutorías, Linares se sentaba junto a ella y apoyaba su mano sobre la pierna. "Subía y bajaba la mano", explica Raquel señalando sobre su pierna, 30 años después, que Linares llegaba en su tocamiento hasta la ingle y situaba el dorso de su mano muy cerca de los genitales. “Yo no quería hablarle de amor ni de novios en mi diario, que ahora sé que usaba para excitarse, y él se enfurecía”, prosigue. “Me decía que no sería nunca nada, que lo que escribía no valía… Y mi sueño era ser periodista”. 

No acceder a sus peticiones provocó que Linares se obsesionara con Raquel. A esta mujer le constan al menos dos episodios en los que Linares la siguió para espiarla junto a su novio, lejos del recinto escolar. El segundo, el más grave, fue al salir de una fiesta escolar que se hizo en un bar cercano al centro para recaudar fondos para el viaje de fin de curso. “Me marché de la fiesta un rato con mi novio a un lugar apartado para estar juntos. Al volver, mi novio se percató de que había perdido un collar que le regalé. El lunes, al comenzar las clases, Linares me llamó a una de sus tutorías y me entregó un pañuelo de papel arrugado, en su interior estaba el collar. Me asusté muchísimo. Nos había seguido a mí y a mi novio un viernes por la noche, nos había espiado y había estado rebuscando en el lugar donde habíamos estado”, detalla Raquel. En aquella tutoría me llamó “prostitutaguarra, me dijo que se lo contaría a mis padres, y que les diría que no valía la pena que tiraran el dinero conmigo pagando la matrícula de La Salle”. “El hermano Linares me acosó, me humilló, me hundió psicológicamente. No llevo falda desde entonces”.  

“Me acorralaba en las tutorías”

Sandra, como Raquel, llegó a La Salle Montcada en 1987 para cursar 1º de BUP tras estudiar EGB en un colegio de monjas. Allí coincidió con compañeros de clase y profesores varones por primera vez. También con Linares. Como Raquel, Sandra también cuenta, según recogió también 'La Veu de Montcada', que Linares se obsesionó con ella. “Las tutorías de los demás duraban 10 o 15 minutos pero las mías eran de una hora”. Los encuentros eran en el interior de un despacho, a puerta cerrada. Linares ponía su silla frente a ella y sus dos manos sobre los muslos de la estudiante, de unos 14 años. "Se pasaba la hora subiendo y bajando sus manos por mis piernas y hablándome a escasos centímetros de la cara. Si me echaba hacia atrás, avanzaba más la silla, hasta acorralarme contra la pared". Sandra no ha olvidado el hedor de aquella habitación y el perfume rancio de la ropa del hermano. Pasó tanto miedo que dejó el colegio al finalizar el curso. "Y estudiar en La Salle era un logro para mi familia", se lamenta. Sandra, tras leer el nombre de Linares en la prensa, se pasó dos días llorando.

El hermano Jesús Linares. EPC

“Conté sus abusos al director del centro”

Elena estudió 1º de BUP en el curso de 1995-96. "Un día me quedé a solas con el hermano Linares en el aula. Se acercó por detrás por sorpresa y me agarró los pechos con fuerza. Apretó sus genitales contra la espalda. Y comenzó a lamerme el cuello. Me quedé paralizada. No sé cuánto tiempo duró. Sí sé que alguien hizo un ruido en el pasillo y eso me reactivó. Me lo saqué de encima y salí del aula llorando". Aquella agresión, Elena la explicó en casa. Ella y su padre acudieron al día siguiente a denunciar lo sucedido. "El director intentó confundirme, hacerme creer que sería una muestra de cariño que había malinterpretado. Pero sabía lo que había sido”, remarca Elena. El director, asegura esta alumna, le pidió no airear el asunto públicamente y, a cambio, la cambió de clase para garantizarle que Linares no volvería a ponerle la mano encima. 

M.R.SilviaN.David o Júlia (nombre falso) son también exalumnos como Raquel, Sandra o Elena. A M.R., Linares lo presionó en una tutoría para que confesara qué sentía "al besar con lengua" a su novia o "si notaba sus pezones". A Silvia la sentó en su regazo en una tutoría y masajeó su espalda por dentro de la camiseta. N. usaba una carpeta como escudo cada vez que Linares la interrogaba en las tutorías y, casi 30 años después, sigue preguntándose por qué a los 14 años intuía que su profesor representaba "un peligro" para ellos. David recuerda que los tocamientos en la pierna siempre seguían "hasta la ingle". Júlia, la más joven de todos, tuvo que sacarse la camiseta para que Linares le tomara la temperatura en la enfermería. Como había ocurrido en Premià de Mar, Linares también estaba a cargo de la enfermería del colegio de Montcada, un cargo que multiplicaba las situaciones de riesgo para los menores y que, a pesar de todo lo que sabía La Salle, desempeñó sin interrupción hasta 2016.  

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