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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Moda
Libertad Castellano Diseñadora de moda

«Apuesto por una moda hecha a mano, artesana y sostenible»

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Libertad Castellano, diseñadora de la firma Libérrimo José Carlos Guerra

La diseñadora canaria participa el próximo 13 de marzo en la segunda edición del premio ‘Allianz EGO Confidence in Fashion’, la plataforma de diseñadores emergentes más relevante a nivel nacional. Opta a un premio de 6.000 euros, a seis meses de asesoramiento profesional y a desfilar en la pasarela Allianz EGO

¿Cómo surge su participación en la Showroom Allianz EGO en la Mercedes Benz Fashion Week Madrid (MBFWM)?

Tuve la suerte de ir en 2020, estábamos en medio de la pandemia, y me encantó la experiencia. Conoces a mucha gente, y se interesan por conocer tu marca. A pesar de que es un espacio para la venta quieren ver lo que hay detrás. El año pasado me volví a presentar y no me seleccionaron, pero tenía claro que iba a seguir intentándolo. Este año hay un nuevo patrocinador, Allianz, que tiene muchas ganas de tirar de los nuevos talentos me presenté. Encima ahora hay un premio, que empezó a darse en septiembre del año pasado, y la verdad es que lo hago para abrirme un poco el camino fuera de las Islas.

¿Qué supone estar entre las 15 seleccionadas?

Estoy muy contenta la verdad. No me lo esperaba. Son solamente 15 diseñadores seleccionados de toda España, me siento súper afortunada. Si eres seleccionada ya entras a la pasarela.

¿Qué supondría para usted acceder a la pasarela?

Realmente es uno de mis sueños a corto plazo. El año pasado tuve la oportunidad de desfilar en baño para Gran Canaria Moda Cálida. Ahora es una oportunidad de sacar una colección de prêt-à-porter que me gusta mucho. Creo que además soy la única canaria seleccionada.

¿Qué cree que puede aportar para diferenciarse del resto?

No he mirado mucho cómo es su forma de trabajar, pero en mi caso intento que todo sea lo más personal posible, hacer las prendas a medida, que se sienta cómodos los clientes, porque al final la ropa que llevas puesta debe representarte y, sobre todo, el tema de la sostenibilidad. Creo que es algo que tenemos todos los nuevos diseñadores en común. Sabemos el gran problema que trae la industria de la moda. Además, sabemos el trato que se le puede dar a una persona, porque no todos hacen prendas a medida. Creo que eso es uno de mis fuertes.

«La aduana es una pesadilla. Nos pone a los canarios en desventaja con el resto de diseñadores»

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¿Qué podemos hacer para apostar por la moda sostenible?

Como diseñadora intento informar mucho al cliente. Creo que la base del consumidor es informarse de dónde se hace el producto, las condiciones en las que se hace y, sobre todo, la procedencia de las materias primas y si son lo más sostenibles posibles o no. En mi caso, uso mucho algodón orgánico y también las lycras son de nailon regenerado. Un tejido que me traigo de Italia y está hecho con restos de redes que se encuentran en el mar. Es una empresa que se encarga, junto con otras oenegés, de rescatar todo ese material como botellas de plásticos o redes y lo transforman en tejido. De una forma u otra al final lo importantes es la información. Si en vez de ir a una tienda de moda rápida vas a un artesano que lo hace aquí ya por un lado estas contribuyendo, aparte del valor que pueda aportar que el tejido sea sostenible.

¿Ha notado un cambio en los consumidores?

Sí. La pandemia nos ha hecho un poco más conscientes. Han visto otras prioridades, prefieren comprar una prenda que saben que les va a durar y que tiene todo un trabajo detrás frente a una de tres euros.

¿Cómo afronta el reto?

Con todas mis ilusiones. Gane o no, todo siempre es positivo. Mi idea también es conocer a mucha gente y ver cómo puedo hacer para vender mis productos en Madrid, que me interesa mucho. Conocer gente además me encanta la energía que se forma. Ya tuve la experiencia en el 2020 y saqué un buen amigo de Huelva y la verdad es que siempre nos nutrímos los unos a los otros, es lo mejor que puedes sacar de esta experiencia.

En caso de ganar, ¿qué es lo primero que haría?

Ponerme a tope ya porque sería para sacar la colección en septiembre. También el premio cuenta con un asesoramiento durante seis meses por la Escuela Universitaria ESNE que es muy importante para preparar la colección.

¿Y con los 6.000 euros del premio?

Ayuda muchísimo porque los materiales cuestan y eso es lo que nos falta. Si te apetece hacer algo más creativo, una colección donde puedas desarrollar más la creatividad fuera del día a día, con ese dinero abrirías totalmente la mente para dejar paso a toda esa creatividad sin límites.

¿Cómo surge su firma Libérrimo? ¿Por qué ese nombre?

En el mismo proyecto de fin de estudios en la Escuela de Arte de Gran Canaria en diseño de moda. Quería participar en un evento y para eso tenía que hacerme autónoma y me tiré un poco al vacío. Parte ahí. Es verdad que me pilló la pandemia y te quedas la cosa de saber qué hubiese pasado si no hubiese surgido esta crisis sanitaria, pero la verdad es que no me puedo quejar, aún estoy empezando. Elegí ese nombre porque no me gustaba usar el mío como firma quería que fuese algo que me representase a mí pero quería poner algo de libertad, y elegí su máxima expresión, el superlativo. También es algo que me gusta mucho porque lo puedes cambiar de género. Creo que el nombre tiene que ser importante y este lo es, me gustaba mucho.

¿Cómo definiría el estilo de su firma?

Una mezcla de la forma de hacer tradicional, de la nueva tecnología y de mis orígenes. Al final, quieras o no, soy isleña y tenemos ese carácter alegre y me gusta mucho el colorido. Siempre tiro por los colores, la textura y todas las referencias a la naturaleza. Se define un poco por la moda urbana y lo que me inspira de lo cotidiano.

¿Y qué le inspira?

Irme a la playa, al campo, toda la naturaleza me gusta muchísimo, tengo mucha conexión con ella. Al final todas las formas te recuerdan a la naturaleza desde coger un tejido y experimentar con él. Es lo más cercano que tengo.

¿Cree que los diseñadores canarios tienen más trabas?

Sí. Gracias a que tenemos una gran plataforma como es Gran Canaria Moda Cálida que apuesta por la moda hecha aquí. Por ese lado estoy muy contenta pero cada vez nos ponen más trabas para traer tejidos. Antes no me cobraban gastos de envío de los tejidos que traía de Italia y después de la pandemia sí. Cada vez te ponen más aranceles, en vez de ponerlo más fácil cada vez lo ponen más difícil. Encima todo ha subido. El tema de la aduana es lo de siempre, es una pesadilla. Nos pone en desventaja con el resto de diseñadores. No puede haber tanta diferencia porque el cliente no espera.

¿Qué supuso su participación en Gran Canaria Moda Cálida?

La experiencia de la pasarela fue increíble y más ahora que están trabajando con IFEMA está todo relacionado. Estuve tres días en las nubes porque es una gran pasarela consolidada, por los nervios que vivímos antes y por la energía que se forma en el backstage. Ahora se preparando la repercusión para verano. Se mueve muy bien todo lo que lleva la pasarela, a ver si ya se libera del todo con la pandemia y puede ir mucha más gente como en su momento.

¿Qué es lo más difícil de su profesión?

Esto es una montaña rusa. Diseñar me encanta pero lo más complicado es cuando ya tienes el producto, el momento de la venta. Todo ese proceso, que lo tienes que delegar, es lo más complicado para mí.

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