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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Día Internacional de la Mujer | La científica del año en Canarias
María José Blanco Física y directora del Instituto Geográfico Nacional

«Las científicas hemos tenido un peso en La Palma que no tuvimos en El Hierro»

La geofísica no se plantea ser un "referente" pero se congratula de que más jóvenes se decanten por estudiar geología tras la erupción de La Palma

María José Blanco, física y directora de la sede canaria del Instituto Geográfico Nacional (IGN), en las instalaciones del centro.

La geofísica María José Blanco ha pasado de ser casi desconocida a que le paren por la calle para agradecerle su trabajo. No es una estrella del rock, pero durante tres meses ocupó más cuota de pantalla que cualquier artista. Sus intervenciones diarias para comentar los cambios en el proceso volcánico de La Palma han hecho visible su trabajo como científica convirtiéndola en un verdadero referente para las niñas.

Ha sido la cabeza visible de la gestión científica en La Palma ¿el Comité Científico del Pevolca tuvo esta vez más representación femenina?

En el Comité Científico del Pevolca también estaba Carmen López (IGN), Inés Galindo (IGME), Nieves Sánchez (IGME) y las dos responsables del puesto de mando avanzado, Marta Moreno y Montse Román. Este núcleo ha estado involucrado de manera permanente en la gestión y el análisis de los datos de la evolución volcánica, de tal forma que las científicas han tenido un peso que no tenían en la erupción de Tagoro. En la erupción de la isla de El Hierro eran más hombres. Ha habido un cambio importante de Tagoro a Cumbre Vieja. 

Y en tan solo 10 años. Podría considerarse un avance rápido. 

Puede ser circunstancial que ahora haya más mujeres que antes, pero lo lógico sería que esta tendencia se mantuviera hasta igualar ambos géneros. En nuestra oficina, por ejemplo, hay más hombres que mujeres, pero en las oposiciones al IGN cada vez hay más igualdad entre el número de hombres y mujeres que entran. No obstante, existe un apartado que no se ha cumplido esa equidad en el IGN, y es que no ha habido aún ninguna directora ni subdirectora técnica del Geográfico. Todas las subdirectoras que se han nombrado se encargaban de la gestión. 

Sin embargo en la delegación provincial canaria está usted como directora, lo que supone un primer paso hacia la fractura de ese techo de cristal. 

Sí, pero insisto: queda el último escalón es que haya una subdirectora y directora del IGN que por ahora no ha sido posible. 

La sociedad tiene que cambiar para permitir compatibilizar el trabajo con la familia

María José Blanco - Directora del IGN

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Cuando entró en el Instituto Geográfico Nacional, ¿cómo lo encontró?

Cuando yo llegué, hace ya muchos años, en los 14 servicios periféricos del IGN –que era como se llamaba a las delegaciones fuera de Madrid–, era la única mujer. Sigue siendo así, pues no hay tantas mujeres como hombres. Pero en el Geográfico cada vez es más relevante el peso de la mujer. 

¿Tuvo algún referente para decantarse por la física?

Me gustaba el trabajo en la naturaleza y, de hecho, pensaba en dedicarme a alguna ingeniería que tuviera relación con los bosques o de agua. Siempre me acuerdo de una frase que mi padre me dijo muchas veces en aquel entonces: «¿te imaginas una mujer embarazada con chirucas por el monte?». Aquella frase me llevó a repensarlo y como me gustaba entender cómo funcionaban las cosas, decidí hacer física, dado que en mi familia mis padres son los dos químicos. Estudié físicas ¿y sabes cómo terminé? Embarazada, por el monte y con chirucas. Con esto quiero decir que da igual por donde vayas, que si algo te gusta acabarás haciéndolo posible. No tuve referentes en físicas, ni tampoco en geofísica o sismología, pero me gustaba. En lo que se refiere a la volcanología, realmente es que nunca me había planteado si quiera la posibilidad de estudiar volcanes porque siempre pensé en terremotos. Pero la cosa cambió cuando me vine aquí destinada a Canarias. 

María José Blanco en la sede del IGN en Santa Cruz. MARIA PISACA

Ha roto muchísimos estereotipos a lo largo de la carrera, ¿se da cuenta de que probablemente se ha convertido en un referente para muchas niñas?

No me planteo ser un referente. Es que en mi generación no había, así que no te planteas serlo, simplemente porque no lo has tenido. No obstante, sí eso vale para que las niñas se den cuenta de que pueden estudiar aquello que les guste y conseguir con esfuerzo realizarse profesionalmente, perfecto. 

Cuando se habla de las luchas prioritarias en materia materia de igualdad, muchas mujeres hacen referencia a la conciliación, ¿cree que esa es la senda que debe seguir la lucha feminista?

Lo primero que hay que conseguir la igualdad de derechos y, dentro de ella está la conciliación. Todavía a día de hoy, de manera inconsciente, las mujeres escogemos mayoritariamente profesiones que permiten la compatibilización con el cuidado de la familia, tanto de hijos como de padres. Cada vez esto va siendo más fácil porque los hombres, mayoritariamente, ya no se plantean que el cuidado sea patrimonio exclusivo de la mujer. Pero es verdad que la sociedad tiene que cambiar todavía para permitir compatibilizar el trabajo con la familia. Los países más avanzados lo han llegado a hacer más compatible que nosotros, con lo cual, es una tendencia natural. 

«Que existiera una dirección anónima en el Pevolca diluyó los personalismos»

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¿Qué significa para usted el 8M?

Soy una defensora de los derechos de la mujer. En mi familia tengo dos hijas que están estudiando para ciencias y no quiero que se encuentren con una situación de diferencias de derechos entre hombres y mujeres. Durante muchos años, la mujer ha estado por distintas circunstancias, supeditada a una sociedad que daba un papel preponderante al hombre. Ojalá llegue un día en que el 8-M no tenga que existir pero, por ahora, esas diferencias siguen siendo muy llamativas y a veces desembocan en la vertiente más dolorosa, la violencia machista. Las mujeres deben saber los derechos que tienen y exigirlos. 

¿Qué consejo le daría a las niñas?

Lo más importante es que sepan que no tienen que hacer nada que no quieran y que todo lo que quieran hacer, pueden hacerlo. Son las dos vertientes del poder. 

Las mujeres, sobre todo en ciencia, rehúsan acceder a ciertas carreras porque consideran que en el futuro no van a poder compatibilizarla con su vida. Algo que se ve reflejado, además, en la falta de acceso a los puestos directivos. ¿Cómo se puede cambiar esto?

Es difícil porque ahí se junta una actitud. Las mujeres nos integramos mejor en un trabajo en grupo y quizás no necesitamos tanto un reconocimiento personal, sino una valoración del resultado de un grupo. Por ejemplo, en el Comité Científico del Pevolca en La Palma, se ha trabajado muy en grupo. 

Mis hijas estudian ciencias y no quiero que se topen con diferencias de derechos

María José Blanco - Directora del IGN

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¿Cree que ese trabajo en grupo tiene relación con la mayor representación femenina en el Pevolca?

Sí, yo creo que sí. Además, el que existiera una dirección anónima, que nosotros no veíamos en las reuniones del comité científico, hacía que se diluyeran los protagonismos y fuera un trabajo de grupo lo que se visibilizaba. Creo que eso le ha dado solidez a la gestión del Comité Científico del Pevolca. Era lo que parecía, un ente que hacía que todos trabajáramos para él. 

¿Han recibido muchas muestras de cariño después del trabajo durante la erupción? 

Los chalecos rojos con las siglas del IGN en color plata ya forman parte de la imagen del Pevolca. El Geográfico ha tenido un papel muy visible en los medios de comunicación y es curioso que hasta los niños en La Palma este carnaval se hayan disfrazado de científicos del IGN. A mí me llena de satisfacción verlos a todos con sus cascos y sus chalecos. También nos identifican al ir por la calle y, tanto niños como adultos, nos dedican palabras amables y de agradecimiento a la ciencia. 

¿Ha visto más niños interesados en vulcanología o la ciencia en general?

Ha habido varias veces en los que nos han dicho que quieren ser geólogos. Y me ha sorprendido, pues es una ciencia que aunque se imparte en los institutos, se escoge muy poco. Esto sí es verdad que me gusta porque si hemos conseguido que haya canarios que se interesen por la geología y, en particular por la geología volcánica, pues ya es un gran logro. 

¿Cree que la población ahora es más consciente de que vive en un archipiélago volcánico?

Creo que sí, pero también hay que tener en cuenta que la sociedad olvida muy rápido. Estamos tan bombardeados por tantas noticias diferentes que acabamos olvidando donde vivimos. Por eso creo que los alumnos y alumnas que lo estudien en los institutos conseguirán que la familia recuerde de vez en cuando que vive en un archipiélago volcánicamente activo. 

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